El manual del interrogador

Las autoridades de EE UU instruyen a su personal sobre qué esperar de los detenidos

NAIARA GALARRAGA | Madrid 25 ABR 2011 - 19:59 CET

Cualquiera que interrogue a alguno de los detenidos en el penal de Guantánamo debería saber la diferencia entre "la gran yihad" y "la pequeña yihad". La primera es un proceso íntimo que viene a ser el esfuerzo por ser un buen musulmán. La segunda, que incluiría "luchar para proteger a otros musulmanes", "se ha popularizado recientemente como la guerra santa", explica uno de los manuales para interrogadores de la prisión estadounidense en la isla de Cuba a los que han tenido acceso este diario y otros medios internacionales.

El Departamento de Defensa de EE UU elaboró esa y otras guías para que los interrogadores y los analistas pudieran contextualizar, y comprender, la información que recibían de los presos. El objetivo era doble: conocer sus actividades previas a ser encarcelados y también "la intención del detenido de suponer una amenaza terrorista [en el futuro para Estados Unidos o sus aliados] si tuviera la oportunidad [de hacerlo]".

Uno de los manuales, que ocupa apenas cuatro folios y entre sus varias fuentes cita la enciclopedia Wikipedia, empieza con una "breve historia del conflicto de Afganistán" resumida en 10 líneas: desde la invasión soviética de 1979 hasta que los talibanes tomaron el control del país, en 1996.

Uno de los manuales -titulado Matrices de indicadores de amenaza para combatientes enemigos- detalla un largo listado de hechos que deben ser tenidos en cuenta al evaluar si el arrestado en cuestión es miembro o colaborador de la red Al Qaeda. El abanico es amplísimo. Incluye llevar un reloj Casio de un modelo determinado, un teléfono satélite o dinero en billetes de 100 dólares. Y una nota a pie de página explica: "Es poco probable que un detenido sin trabajo y que lleve cierto tiempo en Afganistán tenga un billete de 100 dólares. Y es conocido que los líderes de Al Qaeda han repartido billetes de 100 dólares para ayudar a los luchadores cuando escaparon de Afganistán", explica el manual para los interrogadores y analistas.

Otros indicadores son haber asistido a la boda de un hijo de Osama Bin Laden, haber "viajado a Pakistán o Afganistán utilizando las rutas generalmente utilizadas por la red terrorista Al Qaeda", rutas que detalla el documento o haber frecuentado ciertas mezquitas incluidas una de Quebec, otra de Lyon y otra de Milán además de templos en Karachi o Saná.

Las guías incluyen pautas para que los interrogadores de Guantánamo evalúen y clasifiquen a los prisioneros: pueden recomendar que sigan encarcelados, que sean transferidos o que sean excarcelados en función del riesgo que suponen en opinión de las autoridades estadounidenses y cuán valiosa sea la información que facilitan. Uno de los motivos para ser etiquetado como de riesgo alto es "si [el preso] ha recibido entrenamiento terrorista avanzado o posee destrezas únicas y la intención de apoyar futuras acciones terroristas". El riesgo, en cambio, es de nivel medio "si posee algunas destrezas especiales, educación o otras aptitudes para dirigir o apoyar el terrorismo y es candidato a estar implicado en terrorismo en el futuro". Se considera que el riesgo es bajo, entre otras razones, "ha tenido poca o ninguna relación con terroristas, grupos terroristas o redes de apoyo terroristas".

Los documentos también detallan respuestas de los arrestados que deben hacer saltar las alarmas al interrogador porque son tapaderas habitualmente utilizadas por miembros de Al Qaeda.

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