La policía italiana captura al número dos de los Casaleses

El camorrista Mario Caterino, fugitivo desde hace seis años, se escondía cerca de una comisaría

MIGUEL MORA | Roma 2 MAY 2011 - 19:14 CET

Como todo capo que se precie, Mario Caterino no había dejado su ciudad, Casal del Príncipe. Allí, en una casa con jardín situada a unos cientos de metros de una comisaría, lo detuvo ayer la policía de Caserta (Nápoles), que celebró el arresto con abrazos y gritos de alegría. Caterino era realmente una pieza muy codiciada. Era uno de los 30 delincuentes más buscados de Italia, estaba huido desde 2005, y sobre él pesa una condena a cadena perpetua por asesinato, pertenencia a banda mafiosa y extorsión.

Mario Caterino, de 47 años, era el número dos del clan más sanguinario de la Camorra, el de los Casaleses, solo por detrás del todavía fugitivo Michele Zagaria, en busca y captura desde hace 16 años. Los Casaleses, la banda más peligrosa e importante de la Camorra campana, tienen amenazado de muerte al escritor Roberto Saviano, el autor de 'Gomorra'.

Apodado 'A Botta', algo así como El Golpe, por su afición a los explosivos, Caterino recibió a los agentes que le arrestaron ayer por la mañana aplaudiendo irónicamente; sin oponer ninguna resistencia, les dijo: "Antes o después tenía que pasar". El 'boss' se escondía, al parecer desde hace pocos días, en una casa con jardín situada en una zona residencial de Casal del Príncipe, perteneciente a un ciudadano sin antecedentes penales, el albañil Crescenzo della Corte, que también fue arrestado.

Con la detención, los fiscales Antonello Ardituro, Giovanni Conzo y Raffaello Falcone, de la Dirección Antimafia de Nápoles, estrechan un poco más el cerco sobre el clan que dirige Francesco Schiavone, 'Sandokán', actualmente en la cárcel.

Los policías llegaron a la casa cuando el camorrista paseaba por el patio; aunque no encontraron armas ni documentos, los fiscales confiaban en encontrar pistas que conduzcan al súper fugitivo Zagaria. El ministro del Interior, Roberto Maroni, se felicitó por la detención de Caterino y subrayó "el gran trabajo de inteligencia realizado por los investigadores, que trabajan sin cesar en un territorio vejado por la presencia de los Casaleses".

En otra importante operación contra la Camorra, la policía de Nápoles halló ayer cinco millones de euros en contante escondidos en las paredes de la casa de Mario Potenza, de 83 años, considerado uno de los mayores usureros de la ciudad.

El hallazgo del botín, en billetes de 500 euros, fue posible gracias a la ayuda del capo del barrio de Miano, Salvatore Lo Russo, un criminal arrepentido que se ha convertido en colaborador de la justicia. En el momento de la irrupción de la policía en la casa, los familiares de Potenza estaban sustituyendo algunos mazos de billetes con burdas fotocopias; según la policía, los hijos del anciano capo no querían engañar a los agentes, sino que trataban de dar el cambiazo al abuelo prestamista pensando, quizá, que dada su avanzada edad no se daría cuenta.

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El mafioso Caterino tras ser detenido. / ROBERTO SALOMONE (AFP)

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