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El Kilómetro 6.000 se solidariza con el Kilómetro 0

Expatriados españoles se manifiestan en Nueva York en apoyo al Movimiento 15-M

"Nuestra misión aquí es internacionalizar el grito y la protesta de España". Xavi Acarín, flamante graduado de 29 años de un master en museología de la New York University, lo decía con orgullo durante la manifestación que reunió este sábado a casi tres centenares de españoles en la plaza Washington Square de Nueva York. Como la gran mayoría, se enteró de la convocatoria porFacebook a través de un grupo creado el pasado miércoles que consiguió 100 integrantes en apenas una hora y el sábado ya llegaba a los 585. Sus organizadores, Luis Quevedo (productor y divulgador científico), Gerard Mazón (científico) y varios amigos que al ver lo que estaba ocurriendo en España decidieron que había que solidarizarse con la gente de su país, calculaban que como máximo allí se presentarían un centenar de personas. Y en un principio así fue. Cuando desplegaron sus pancartas puntuales a las 12.30 del mediodía no eran más. Una hora después su número se había triplicado pero su entusiasmo fue abortado por la policía, cuya pesada burocracia solo había garantizado los permisos para una manifestación de unas 50 personas y sin ruido. Pero obviamente, los allí reunidos tenían ganas de unir sus voces a las de los miles de españoles que hoy ocupan las plazas de su país. "Kilómetro 6.000 con Kilómetro 0" (por los 6.000 kilómetros que separan Madrid de Nueva York), "No nos representan", "Nuestros sueños no caben en sus urnas" y hasta un intento infructuoso de cantar el Imagine de John Lennon amenizado por un guitarrista que pasaba por allí (pocos españoles se sabían la letra), fueron algunas de la consignas que se lanzaron durante la manifestación. El cartel más repetido, SpanishRevolution, y el más ingenioso, con una foto de Francisco Camps: "Rita, yo te traduzco el New York Times: Paco huele muy mal".

Entre los asistentes había estudiantes, profesores, artistas, funcionarios y hasta turistas que habían pasado las últimas noches en la Puerta del Sol de Madrid y que no se imaginaban que en la Gran Manzana también saldrían a la calle. Iván Martí, y Jesús González tenían un billete para volar a Nueva York hace una semana. "Pero con todo lo que estaba pasando en Madrid no podíamos irnos. Al final, como eran nuestras primeras vacaciones en años, aunque retrasamos el viaje, decidimos venir. Encontrarnos con esta protesta aquí ha sido una sorpresa maravillosa" comentaba Iván. Vinculado a los movimientos sociales desde su adolescencia, Iván, de 37 años, le contaba con entusiasmo a sus amigos neoyorquinos lo contento que estaba al haber descubierto lo eficientes y bien organizadas que están las nuevas generaciones. "Creo que la nuestra en ese aspecto fallaba. Quizás ideológicamente sean más débiles que nosotros pero eso les hace más fuertes porque pueden aglutinar a más gente. Eso es positivo. Creo que esto es solo el principio".

Que esto acaba de empezar es lo mismo que decía Luis Quevedo, portavoz del grupo Democracia Real Ya NYC, tras pasarse dos horas en asamblea con un centenar de las personas que habían estado en Washington Square. "Hubo que disolver la protesta precipitadamente porque no teníamos permiso para tanta gente pero estoy contentísimo. Sobre todo porque ha quedado claro que no vinieron solo para la foto. La asamblea posterior ha sido un éxito. Queríamos mostrar nuestra solidaridad porque aunque estemos lejos a nosotros nos afectan los mismos problemas. Muchos inmigrantes un día querremos volver a nuestro país y no precisamente al que dejamos cuando nos fuimos. Por eso queremos organizarnos. Ya tenemos grupos de trabajo y queremos colaborar en red con los que hay en España. Nosotros también queremos aportar ideas". Ya tienen una nueva cita: el domingo vuelven a reunirse. "El resultado de las elecciones (en las que los residentes en el extranjero no pueden votar) es intrascendente. Aquí aún hay mucho trabajo por hacer". Si además sus reivindicaciones sirven para que la mecha prenda entre los neoyorquinos, aún mejor y ellos ya están haciendo correr la voz. "Primero hay que conseguir que entiendan las particularidades de la protesta española porque creo que aún hay mucha confusión en la información que se publica aquí. Pero los problemas políticos y económicos que han provocado estas protestas son globales. Estaría muy bien que los estadounidenses también se unieran".