El exilio cubano en Madrid rinde homenaje al disidente Pedro Luis Boitel

Se presenta la biografía del poeta y líder estudiantil, fallecido en 1972

ANA LORITE Madrid 30 MAY 2011 - 22:37 CET

"Boitel quedará en el panteón al que van las personas justas", ha dicho hoy Fernando Gril, autor de la biografía del disidente Pedro Luis Boitel (1931-1972).

El poeta, líder estudiantil y figura fundamental de la disidencia en la isla se declaró en huelga de hambre el 3 de abril de 1972 y murió 53 días después, el 25 de mayo. Fue sepultado en una tumba sin nombre en el cementerio de Colón en La Habana. Y así, Una tumba sin nombre, se titula la biografía que el argentino Fernando Gril ha escrito y que se ha presentado este lunes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid durante este acto homenaje, en el que han participado los escritores Carlos Alberto Montaner y Zoé Valdés, la activista de derechos humanos Janisset Rivero y un grupo de expresos políticos exiliados en España.

"Boitel es cada uno de los presos políticos de Cuba" ha dicho Janisset Rivero

Montaner conoció a Boitel en la prisión de La Cabaña. Era en aquel momento el líder estudiantil más popular de Cuba. El escritor cubano ha resaltado hoy que la historia política de Cuba es, de alguna manera, la historia de sus presos: "Se puede hacer la historia de la revolución cubana desde el presidio político", porque hay periodos en la historia reciente del país en los que hubo más de 100.000 presos políticos. Montaner ha recordado que Boitel fue uno de los primeros presos políticos muertos en la isla por una huelga de hambre, inicio de una cadena de 13 personas que ha llegado hasta el más reciente, Orlando Zapata: "Las grandes injusticias y los grandes sacrificios se convierten en patrimonio emocional de nuestra sociedad".

¿Y qué hace un argentino de izquierdas como Gril escribiendo un libro como este? Fernando Gril (Buenos Aires, 1979) ha afirmado que él tenía las ideas tópicas y típicas "que todos los jóvenes tenemos sobre Cuba: que la revolución había hecho mucho bien a la sociedad cubana, que había educación y sanidad para todos, pero nada sabía de presos políticos, ni de cárceles, ni de comités". Gracias a un compañero de estudios en Madrid, el mexicano José Luis Garza, entró en contacto con grupos de derechos humanos y empezó a comprometerse con la situación de los presos políticos en Cuba. "Mucha gente de la disidencia hablaba de Boitel y cuando intenté leer una biografía de él descubrí que no había ninguna", ha declarado el autor. "La tumba de Boitel no tiene nombre, pero su nombre estaba muy presente en el corazón de muchos. Escribir su biografía era un acto de justicia", ha afirmado el argentino. Boitel se opuso al Gobierno de Fulgencio Batista en los años cincuenta, y por ello se vio obligado a exiliarse a Venezuela. Después de la revolución castrista regresó a Cuba, pero, decepcionado por los derroteros de los acontecimientos políticos, fundó una organización clandestina. En 1961 fue detenido y acusado de conspiración contra el Estado y sentenciado a 10 años de prisión, pero ya en la cárcel, nuevos cargos ampliaron la sentencia, hasta que decidió declararse en huelga de hambre. "En 1972, cuando Boitel murió, muchos éramos niños que nada sabíamos de las cárceles", ha dicho Janisset Romero. "Boitel representa a todos esos hombres que decidieron morir por su dignidad". La activista de derechos humanos ha dedicado unas palabras a los expresos políticos asistentes al acto, entre ellos su propio hermano: "Boitel es cada uno de los presos políticos de Cuba".

Zoé Valdés ha comenzado su intervención dando el "pésame político" a Gril: "Hasta ahora eras de centro izquierda pero a partir de ahora vas a ser considerado de derecha o incluso de extrema derecha, que es como se nos considera a los que denunciamos la situación en Cuba".

Valdés ha resaltado que Boitel fue un rebelde contra Batista y contra Castro y que fue absolutamente consciente de su final porque "sabía que viviría a través de su propia muerte". "El drama de Boitel es el drama de todos nosotros", ha declarado la escritora cubana, que ha agradecido libros como este y la necesidad de que estos puedan llegar a Cuba: "Revelación de realidades versus revolución, libertad y vida, contra patria y muerte".

Las figuras de Boitel y de Zapata, fallecido en 2010 tras 83 días en huelga de hambre- que el 15 de mayo pasado habría cumplido 44 años- y al que Gril dedica el segundo epílogo de su libro, "se han convertido en un grito de resistencia dentro de Cuba" ha dicho Rivero.

El libro ha sido publicado por la Asociación de Iberoamericanos por la Libertad (AIL), una organización sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es la promoción de la democracia y de los derechos humanos en Iberoamérica.

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La escritora Zoe Valdés junto a Fernando Gril, autor del libro. / SONY DSC

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