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El congresista Weiner dimite por el escándalo de las fotos sexuales

El demócrata envío a varias mujeres fotos de contenido sexual a través de las redes sociales.- "Pido disculpas a mis electores y, sobre todo, a mi mujer", afirma en su rueda de prensa de despedida

Dos ruedas de prensa y dos fracasos. La primera, hace una semana, para reconocer la autoría de las fotos que le han hecho caer en desgracia y en la que aseguró que no dimitiría. La segunda, hoy, para enterrar, de momento, su carrera política y comunicar el abandono de su escaño. A diferencia de otras comparecencias similares a esta, la esposa de Anthony Weiner no compareció a su lado ejerciendo el papel de supuesta buena esposa. Dejó que el político anunciara en solitario su marcha deshonrosa.

"Pido disculpas a mis electores y, sobre todo, a mi mujer", aseguró Weiner en una breve rueda de prensa desde Brooklyn, en Nueva York, el distrito al que representaba en la Cámara de Representantes. En la sala en la que anunció su marcha del Capitolio, diversos votantes interrumpieron su discurso a gritos en al menos dos ocasiones, en protesta por cómo ha gestionado el legislador neoyorquino esta crisis.

Si en un principio dijo que no renunciaría a su cargo, la presión ejercida por el Partido Demócrata, que considera lo que está sucediendo una distracción para la Cámara de Representantes en un momento delicado, ha forzado al político, de 46 años, a dejar el congreso. Weiner informó de su decisión a última hora del miércoles a la líder de la minoría demócrata en la Cámara, Nancy Pelosi, quien el sábado pasado había pedido su dimisión.

El lunes lo hizo el presidente Barack Obama y el martes el presidente de la Cámara, John Boehner. Ayer mismo, los líderes demócratas de Capitol Hill planeaban un encuentro para analizar la posibilidad de despojar de sus atribuciones en el Comité de Comercio y Energía al congresista, que en las dos últimas semanas ha visto cómo se iba quedando sin aliados y se cerraban todas las puertas a su paso.

Fuentes cercanas al caso aseguran que Weiner habría esperado a tomar la decisión hasta que su mujer, Huma Abedin, mano derecha de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, regresase de un viaje oficial por Oriente Próximo y África. La semana pasada, fuentes cercanas a la Casa Blanca anunciaban que Abedin estaba embarazada de pocos meses.

El brillante futuro que se auguraba para Weiner, con la vista puesta en la alcaldía de Nueva York en el corto plazo, ha sido de momento cambiado por su ingreso en una clínica especializada para someterse a un tratamiento de adicción al sexo, como se supo el sábado, después de que el congresista solicitase una baja de dos semanas.

Todo comenzó cuando una web de extrema derecha aseguró tener unas fotos íntimas y provocadoras del político que este había mandado a diversas mujeres. En ese momento, Weiner denunció que su cuenta de Twitter había sido pirateada, aunque no negó la posibilidad de que las fotos fueran suyas. Una semana después, el congresista reconocía su culpa y pedía disculpas en una humillante rueda de prensa, pero aseguraba que no dimitiría. El desprestigio del político ha ido en aumento y ayer una exactriz porno saltaba a los medios de comunicación para asegurar que había mantenido contactos online con Weiner y que este le pidió hace poco que mintiera y negara su relación.