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Marruecos entra en una nueva era

Mohamed VI presenta una nueva Constitución en la que el rey pierde su divinidad y que le resta poderes en favor de un presidente elegido por mayoría parlamentaria

Marruecos no va a ser ya una cuasi monarquía absoluta, aunque en la práctica no tan autoritaria, pero tampoco se convertirá en una monarquía parlamentaria de corte europeo. Se quedará a medio camino. El rey Mohamed VI, de 47 años, ha pronunciado esta noche un discurso en el que presentó la nueva Constitución, que prevé un cierto recorte de sus poderes y un incremento de los del Gobierno y del Parlamento.

Concretamente, el rey deberá elegir al primer ministro, que se llamará presidente del Gobierno, en el seno de la mayoría parlamentaria. Este nombrará a partir de ahora a los ministros, los altos funcionarios, los directores de empresas públicas y los embajadores, aunque para algunos de estos cargos necesitará el aval del soberano.

El monarca pierde su carácter "sagrado" y solo será "inviolable", como el jefe del Estado español. Seguirá, no obstante, ostentando el título de Comendador de los Creyentes, es decir, el jefe espiritual de los musulmanes. Los asuntos religiosos continuarán siendo de su exclusiva incumbencia.

Aunque "el islam es religión de Estado", el artículo 41 de la Constitución estipula que el rey "es el garante de la libertad de la práctica religiosa". Marruecos confirma su reconocimiento de la libertad de culto, pero no así de la libertad de conciencia, es decir, la posibilidad para un musulmán de cambiar de religión.

El monarca mantendrá además bajo su autoridad a las Fuerzas Armadas y la política exterior. Presidirá el Consejo de Ministos, excepto cuando delegue esa tarea en el presidente del Gobierno, y un Consejo Nacional de Seguridad de nueva creación.

El papel del Parlamento resulta reforzado. Podrá tomar la iniciativa de revisar la Constitución, promulgar amnistías, crear comisiones de investigación y algunos altos cargos, como el presidente del Tribunal de Cuentas, deberán comparecer en el hemiclo una vez al año.

En el preámbulo de la Carta Magna se resalta, además del carácter árabe de Marruecos, sus raíces judías y andaluzas. Parte de su población emigró en el siglo siglo XV de Andalucía a Marruecos.

El bereber, que se habla en tres regiones del país, una de ellas el Rif, se convierte en lengua oficial junto con el árabe. Una ley orgánica desarrollará más tarde esta disposición constitucional.

Presión popular

La iniciativa real es la respuesta de Marruecos a las protestas juveniles que, siguiendo los ejemplos de Túnez y Egipto, arrancaron el 20 de febrero con las primeras manifestaciones callejeras en todo el país.

El monarca alauí ha presidido este viernes un Consejo de Ministros extraodinario para aprobar el proyecto de la nueva Carta Magna, que será sometido a referéndum el 1 de julio. Es probable que en otoño se celebren elecciones legislativas anticipadas.

El documento ha sido elaborado por una comisión nombrada por el soberano y encabezada por el constitucionalista Abdelatif Menuni. Este entregó al rey, el 10 de junio en Ujda, el texto de la nueva Ley Fundamental.

La comisión escuchó la opinión de los partidos políticos y sindicatos, pero alguna formación de izquierdas y los jóvenes contestarios del Movimiento 20 de Febrero rehusaron trasladarle su opinión porque reprueban el método de revisión constitucional.

Críticas

Nuevas convocatorias para manifestarse de nuevo este domingo han circulado este viernes por Facebook junto con comentarios críticos del proyecto constitucional. "Falta mucho para la monarquía parlamentaria porque el rey conserva mucho poder", ha escrito el intelectual Ahmed Benseddik, que participó en varias manifestaciones. "El majzén (la Corte) se regenera con ropas nuevas y mucho maquillaje", añade.

Los partidos dispondrán de diez días para hacer campaña a favor o en contra de la nueva Constitución, que sustituirá a la de 1996.

Por primera vez, Vía Democrática, que boicotea las elecciones, propugna la república y la autodeterminación del Sáhara Occidental, va a poder acceder a la televisión pública para pronunciarse sobre el nuevo proyecto constitucional.

Vía Democrática es un pequeño partido que se reclama del marxismo-leninismo, pero legal a ojos del Ministerio del Interior. Juega un papel importante en las protestas que recorren Marruecos desde finales de febrero. Nunca sus representantes habían sido invitados a hablar ante las cámaras de televisión.

El secretario de Estado de Interior, Saad Hasar, se reunió el martes con varios responsables de la prensa para explicarles las condiciones de acceso de partidos políticos y sindicatos a las cuatro televisiones públicas, las únicas existentes en Marruecos, durante la campaña del referéndum constitucional, que durará diez días.

Los partidos con mayor representación parlamentaria dispondrán de hasta 12 minutos en cada canal, y los que carecen tendrán derecho a aparecer tres minutos en pantalla. Nadie quedará excluido, precisó, ni siquiera Vía Democrática. "Es una novedad de gran calado", comentó uno de los asistentes a la reunión.