Venezuela celebra el Bicentenario de su independencia con Chávez enfermo

Tras su regreso de Cuba, el mandatario dice que aún no ha vencido la batalla contra el cáncer y explica que se está sometiendo a una segunda fase de tratamiento.- El jefe del Ejército llama a "consolidar la lucha revolucionaria"

MAYE PRIMERA / AGENCIAS | Caracas 5 JUL 2011 - 18:34 CET

Venezuela celebra hoy el bicentenario de su Independencia con una serie de actos en los que el gran ausente es el presidente de la República, Hugo Chávez, quien durante años estuvo esperando participar en la conmemoración de esta fecha histórica. Pero su repentina enfermedad, que le mantuvo casi un mes fuera de Venezuela, le obliga a estar lejos de la celebración, aunque no del todo.

Los festejos por el bicentenario de la Independencia de Venezuela han comenzado con mensajes del mandatario enviados a través de la red social Twitter: "5 de Julio, llegaste al fin, estremecido, huracanado de Pasión Patria, 200 años después! Así te esperábamos los hijos de tu Gloria!!", ha escrito el gobernante. "Oh, Venezuela. Feliz Cumpleaños Patria Querida! Ah, Venezolanos, Venezolanas, Felicidades hoy y para siempre, Hermanos míos!!Viva Venezuela!!!".

Tras su llegada, por sorpresa, el lunes en la madrugada (hora local), el presidente venezolano hizo anoche una aparición triunfal en el balcón del palacio de Miraflores. Ante miles de incondicionales que le recibieron con una gran ovación, Chávez informó de que deberá estar sometido "durante un tiempo" a un "control médico estricto". "Esta batalla también la ganaremos, y la ganaremos juntos, por la vida, por la patria, por la revolución", exclamó el mandatario, que dijo que tenía que regresar como fuera para acompañar a Venezuela en la celebración de su bicentenario.

Desde el 10 de junio pasado, Chávez ha estado hospitalizado en La Habana, recuperándose de dos cirugías que le fueron practicadas de emergencia para curarle un "absceso pélvico" y un tumor cancerígeno. Chávez había llegado a Cuba el día 8, tras una gira regional que había comenzado tres días antes. Después de la primera operación, el 10 de junio, la mayoría oficialista en el Parlamento le autorizó a gobernar desde la isla.

El líder venezolano explicó anoche que la segunda operación a la que se sometió tuvo lugar el 20 de junio y que duró seis horas. Manifestó que ha superado la primera etapa del tratamiento y entra ahora en una segunda fase de tratamiento complementario, pero no dio más detalles sobre su estado de salud. "Los días que pasaron no fueron nada fáciles", admitió Chávez, de 56 años, durante su discurso, que duró poco más de 30 minutos por recomendación de los médicos. "Que nadie vaya a creer que mi presencia aquí significa que ganamos la batalla... no, pero hemos comenzado a remontar la cuesta", dijo.

Bicentenario sin Chávez

En ausencia de Chávez, el vicepresidente Elías Jaua ha sido el encargado de encabezar los fastos conmemorativos, que han comenzado con la apertura de la urna que contiene el acta de independencia para exhibirlo al público. El acto principal es el desfile militar en Caracas, al que han sido invitados los presidentes de Bolivia, Evo Morales, de Paraguay, Fernando Lugo, y de Uruguay, José Mujica así como una veintena de ministros de Exteriores de países latinoamericanos y del Caribe. El mandatario venezolano ha dado la orden de inicio del desfile desde el palacio de Miraflores.

Venezuela empieza hoy "un nuevo tramo de la gran escalada hacia la cumbre de la patria socialista y humanista plena", lo que requerirá de "mil batallas" para derrotar "en paz" a quienes "pretenden debilitarla", ha dicho Chávez vía satélite desde el palacio presidencial, en una alocución transmitida en cadena nacional de radio y televisión.

Debido a su tratamiento, Chávez no ha podido asistir al desfile, que dura varias horas, y en los que en el pasado el mandatario participaba de principio a fin. Se estima que unos 6.000 oficiales del Ejército, la Armada, la Aviación, la Guardia Nacional y la Milicia Bolivariana participarán en este importante evento. Las tropas exhibirán el nuevo armamento comprado por Venezuela durante los últimos seis años: los fusiles Dragunov y los tanques T-72 rusos, y los aviones K-8W e Y-8 chinos.

El general Henry Rangel Silva, jefe del Comando Estratégico Operacional, -una de las personas más cercanas a Chávez - envió un mensaje a las Fuerzas Armadas en el que las insta a "consolidar la lucha revolucionaria", que comenzó Chávez hace más de una década.

Un país convulsionado

Un mes después de su partida, Chávez ha regresado a un país convulsionado por las protestas contra la gestión del Gobierno y que no reconoce la autoridad de sus ministros. En las calles de Caracas, las familias de los presos de la cárcel amotinada de El Rodeo siguen reclamando información sobre sus allegados, mientras los militares mantienen sitiada la prisión desde hace casi tres semanas. Los reos alzados, que han repelido a la Guardia Nacional con granadas y fusiles, no quieren seguir negociando su rendición con el ministro de Interior y Justicia, Tarek el Aissami: quieren hablar con alguien realmente "cercano" al presidente. El gremio médico ha convocado a una huelga indefinida, que desde el jueves mantiene parcialmente paralizados los servicios hospitalarios del país.

El secretismo acerca del verdadero estado de salud de Chávez ha incrementado la incertidumbre. Aunque el presidente venezolano confesó el jueves pasado que padecía de cáncer, ni él ni sus funcionarios han revelado cuán grave es su enfermedad ni en qué parte de su cuerpo fue detectada la lesión. Expertos consultados por EL PAÍS apuntan a un cáncer de colon. Lo que se sabe de Chávez es lo que dejan ver los medios oficiales en las imágenes que por cuentagotas muestran cada día al país: Chávez en una caminata matutina, Chávez conversando con Fidel Castro, Chávez tomando el desayuno, Chávez abrazando a sus hijas. Nada más. En varios medios se especula que el presidente regresará a La Habana a seguir el tratamiento.

Aunque la dirigencia del Partido Socialista Unido de Venezuela ha machacado el mensaje de que aún "hay Chávez para rato", ya se han abierto apuestas dentro de la organización para saber cuál de ellos podría ser el sucesor del comandante, en caso de que su salud no le permita optar a un tercer mandato de seis años en las elecciones presidenciales de diciembre de 2012. Un viejo colaborador, el excanciller y exvicepresidente José Vicente Rangel, ha vuelto como consejero político, tras bastidores, para aplacar los ánimos de las corrientes internas del partido y la inquietud del alto mando militar.

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El presidente venezolano, Hugo Chávez, junto a sus hijas en el balcón del Palacio de Miraflores. / JUAN BARRETO (AFP)

Chávez junto a varios jefes militares en el Palacio de Miraflores hoy 5 de julio de 2011 / EFE

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