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Las claves del escándalo de las escuchas telefónicas

La trama de 'pinchazos' de 'News of the World' saltó a la luz en 2005 con una información sobre el Príncipe Guillermo

Pese a que el escándalo de las escuchas ilegales del periódico dominical News of the World (NoW) que conmociona a Reino Unido saltó a la luz pública a finales de 2005 con una información sobre el príncipe Guillermo, fue a principios de este mes de julio y con una cara menos conocida cuando la madeja empezó a liarse a más velocidad. El diario The Guardian informó sobre el pinchazo al buzón telefónico de Milly Dowler, una niña de 13 años secuestrada y asesinada en 2002. La condena de la clase política y la presión de la calle han llevado a Rupert Murdoch, dueño del imperio mediático del que colgaba News of the World, a firmar su cierre -salió por última vez el pasado 10 de julio- y aceptar el requirimiento de la Cámara de los Comunes para ser interrogado.

Seis años antes, una información sobre una lesión de rodilla del príncipe Guillermo dio la primera indicación de que el NoW realizaba prácticas dudosas. Se temía que los buzones de voz de personas cercanas al Príncipe estuvieran siendo interceptados. La investigación concluyó en 2007 con Clive Goodman, entonces redactor del NoW encargado de la familia real, y el investigador privado Glenn Mulcaire condenados a prisión por pinchar teléfonos ilegalmente. El entonces director del periódico sensacionalista, Andy Coulson, dimitió pese a defender que no sabía nada sobre estas prácticas. Coulson fue más tarde contratado como jefe de prensa por el líder tory, David Cameron. Nuevas revelaciones sobre la trama llevaron a Coulson a renunciar a su cargo en enero de este año y con Cameron ya al frente del Gobierno británico.

Desde entonces, varias investigaciones policiales que han desatado casos judiciales han puesto de manifiesto que el pinchazo telefónico era una práctica habitual en el tabloide británico. Varios periodistas del diario han sido arrestados e interrogados, entre ellos, el propio Coulson y el exeditor del rotativo Neil Wallis. Hasta 4.000 personas, entre políticos, miembros de la familia real, famosos y familiares o víctimas de crímenes, fueron espiados por el diario, según reveló en julio de 2009 el diario The Guardian.

Uno de los personajes espiados fue el actor Hugh Grant, que se vengó del redactor del NoW que le espió publicando una conversación con el periodista que él mismo grabó en secreto. También la actriz Sienna Miller fue espiada, por lo que el diario fue condenado hace unas semanas a indemnizarla con 100.000 libras. Entre la lista de espiados revelada por The Guardian se encuentran también la actriz Gwyneth Paltrow, el ex futbolista Paul Gascoigne, Boris Johnson, alcalde de Londres, el cantante George Michael, o la ex esposa de Paul McCartney, Heather Mills.

También se ha conocido que agentes de policía recibieron dinero del periódico a cambio de informaciones. El jefe de Scotland Yard, sir Paul Stephenson, presentó su dimisión después de las revelaciones de la prensa dominical que le relacionaban a él y a la Policía Metropolitana con un experiodista del News of the World, Neil Wallis, antiguo subdirector de la cabecera, detenido el pasado viernes.

Una niña desaparecida como detonante

Aunque colea desde hace tiempo, el caso ha estallado en los últimos días al conocerse un macabro detalle: las escuchas del NoW incluyeron el móvil de Milly Dowler, una niña de 13 años que desapareció en marzo de 2002 y fue hallada muerta seis meses después. Durante ese intervalo, el investigador accedió al buzón de voz de la niña e incluso borró mensajes antiguos para que entraran nuevos, con lo que no solo destruyó pruebas para la investigación, sino que dio falsas esperanzas a la familia, que creyó que era ella quien lo hacía y, por tanto, que estaba viva. También fueron interceptados los teléfonos de los padres de Holly Wells y Jessica Chapman, dos menores asesinadas en un caso que conmocionó al país, y los de familiares de víctimas del atentado terrorista del 7-J o parientes de militares.

Las escuchas han provocado decenas de denuncias contra el diario y contra la policía, por no investigar suficientemente el asunto. El primer ministro británico, David Cameron, se ha visto obligado a tomar cartas en el asunto y ha anunciado una investigación con dos direcciones. La primera debe profundizar en las malas prácticas de la prensa y la policía que colaboró en las escuchas. La segunda tiene que revisar la regulación en el sector de la prensa británica. Se trata de saber además, si fueron los redactores del diario los que pincharon los teléfonos por iniciativa propia o si el rotativo conocía y promovía esas prácticas. De ser así, sus directivos podrían ser procesados.

El NoW pidió disculpas en su web y en la edición impresa en abril de 2011 por las escuchas realizadas por sus redactores. Según publicó The Guardian, al menos dos de los personajes espiados fueron pagados por NoW -entre 700.000 y un millón de libras- para retirar las denuncias que habían interpuesto al saberse escuchados.

Rupert Murdoch, el magnate de la prensa propietario de News Corporation, que incluye al NoW, condenó las escuchas y encargó en primera instancia la investigación a Rebekah Brooks. La antigua directora de los tabloides News of the World y The Sun, en la diana de las sospechas en torno al escándalo, fue apartada de esta misión y ha presentado su dimisión como jefa de News International, la filial de News Corporation en Reino Unido. Tras ser detenida por su relación con el escándalo de las escuchas telefónicas, de las que ha negado tener ningún conocimiento, la mano derecha del magnate de Rupert, ha sido puesta en libertad bajo fianza.