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Breivik declara que organizó con "otras dos células" el doble atentado en Noruega

El ultraderechista asume la autoría de los dos ataques cometidos el pasado viernes, pero no se declara culpable.- El juez decreta ocho semanas de prisión provisional renovables, el doble del tiempo habitual.- Noruega enmudece durante un minuto en homenaje a las víctimas del doble atentado.- La policía rebaja de 96 a 76 la cifra definitiva de muertos

El ultraderechista Anders Behring Breivik, de 32 años, autor confeso de la matanza de Noruega, ha asegurado que contó con la colaboración de "otras dos células" en la organización del doble atentado que ha conmocionado al país nórdico y al resto de Europa. Así lo ha revelado el juez instructor Kim Kim Heger tras tomar declaración al asesino. Breivik ha finalizado poco después de las 14.30, hora local y peninsular española, su primera declaración ante el juez, tres días después del ataque y sin la presencia de medios de comunicación. Al término de la vista, el magistrado ha comparecido ante los medios para explicar que Breivik ha confesado estar detrás del doble atentado, aunque se ha negado a declararse culpable. El juez ha aceptado la petición de la policía y ha decretado prisión provisional por ocho semanas renovables, el doble del tiempo habitual. La policía ha rebajado de 93 a 76 la cifra de muertos.

"Hay dos células más en nuestra organización", ha dicho Breivik al juez, quien ha asegurado que "el acusado ha realizado declaraciones que requieren una investigación adicional". Según un portavoz del juzgado, el reo ha argumentado que su objetivo era "castigar a la socialdemocracia" por "importar" musulmanes. "El detenido aseguró que necesitaba perpretar estos atentados para salvar a Noruega y a Europa occidental de los musulmanes y del marxismo cultural", ha continuado esta misma fuente. Breivik ha defendido ante el juez que pretendía "limitar" las opciones de los laboristas, hoy en el Gobierno, para acceder al poder.

Según adelantó ayer Geir Lippestad, abogado del acusado, este cree que los crímenes fueron "atroces pero necesarios" y considera que no se merece ningún castigo por ellos. Las imágenes tomadas por la televisión noruega han mostrado la llegada del acusado en un vehículo todoterreno negro. En el asiento trasero de su interior y junto a un agente de policía se sentaba Breivik -que no pudo asistir en uniforme policial como pretendía-, de pelo corto rubio y vestido con un atuendo rojo. El autor confeso de la matanza ha llegado tranquilo y no ha podido hablar con la prensa, apostada frente al garaje de donde ha salido.

Una hora antes de que las miradas se tornaran hacia el juzgado, Noruega ha rendido un nuevo homenaje a las víctimas del doble atentado con un minuto de silencio. Desde las escalinatas de la Universidad de Oslo, la familia real noruega encabezada por el rey Harald, acompañada del primer ministro del país, Jens Stoltenberg, ha presidido el minuto de silencio al que se ha unido toda la capital noruega. Coches y autobuses han detenido sus motores para respetar los 60 segundos de recuerdo a los muertos, solo roto por el vuelo de las gaviotas sobre la ciudad.

Revisión a la baja de la cifra de muertos

La policía noruega ha rebajado de 86 a 68 el número de víctimas mortales en la isla de Utoya, y ha elevado de siete a ocho los muertos por la bomba en el centro de Oslo, por lo que el balance provisional se quedaría en 76. Un portavoz policial ha aclarado que esta revisión se debe a las "circunstancias difíciles" en las que se ha llevado a cabo el rescate y se ha gestionado la información. También hoy ha trascendido que entre las víctimas mortales del tiroteo de Utoya está Trond Berntsen, un hermanastro de la princesa Mette-Marit. De 51 años, Berntsen, policía de profesión, se había trasladado hasta la isla para colaborar en la seguridad privada. El hermanastro de la Príncesa habría muerto al enfrentarse con Breivik.

La actuación de la policía sigue suscitando serias dudas entre la población. Un portavoz policial reconoció que llegaron tarde a la isla de Utoya porque no disponían de un barco con la capacidad necesaria para transportar al personal y al equipo capaces de hacer frente al asesino. Tampoco disponían de helicópteros, según el jefe policial Sveinungn Sponheim, porque la base de los helicópteros se encuentra en el sur del país.

La policía trata ahora de averiguar si Breivik está conectado con algún grupo ultraderechista en el extranjero y si recibió ayuda de algún tipo. Esas investigaciones han dado por ahora pocos resultados. Ayer domingo por la mañana seis personas fueron arrestadas por haber colaborado con el joven noruego de 32 años y liberadas poco después sin cargos. Por ahora, lo único que se sabe es que Breivik, vestido de policía, burló la escasa seguridad que controla las oficinas del Gobierno y colocó un coche bomba que mató a siete personas. Era solo una maniobra de distracción para desarrollar su auténtico plan. Desde allí fue a la isla de Utoya, a una hora en coche del centro de Oslo, y armado de un rifle fue disparando a sangre fría a un grupo de jóvenes del Partido Laborista, que gobierna en Noruega desde 2005.