Estudiantes chilenos desafían al Gobierno y salen a la calle a protestar

A pesar de la prohibición oficial, grupos de jóvenes estudiantes de secundaria levantan barricadas en la capital y se enfrentan a la policía.- Hay más de 500 detenidos.- Universitarios y profesores también se suman a las manifestaciones

MANUEL DÉLANO | Santiago 4 AGO 2011 - 05:03 CET

Jóvenes estudiantes son dispersados con gases lacrimógenos en el centro de Santiago / VICTOR RUIZ CABALLERO (REUTERS)

Miles de estudiantes secundarios y universitarios que piden reformas y más recursos para el sistema educacional han desafiado este jueves la prohibición del Gobierno a marchar por la principal avenida de Santiago, la Alameda, y se han enfrentado con piedras y barricadas contra la policía militarizada, que arrojó gases y chorros de agua y reprimió a los manifestantes en distintos puntos de la capital, en incidentes que, de momento, dejan 552 manifestantes detenidos y 29 carabineros heridos, según ha confirmado el 'número dos' del Ministerio del Interior, Rodrigo Ubilla, que también ha asegurado desconocer el número de manifestantes que han resultado heridos.

Ubilla, acompañado por el alcalde de Santiago de Chile, Pablo Zalaquett, ha asegurado que cerca de 3.000 personas han secundado las protestas durante el mediodía del jueves y unas 2.000 lo hicieron por la tarde. Asimismo, de los 552 detenidos, 284 arrestos se han registrado en la capital chilena por causar desórdenes públicos y por posesión ilegal de armas de fuego.

El punto principal de convocatoria de los estudiantes secundarios, la céntrica Plaza Italia, a donde convergen las principales avenidas, está rodeada por vallas de contención para impedir que los manifestantes la ocupen, en un hecho inédito en democracia y que solo se había vivido en dictadura. Más de mil policías estaban concentrados en torno a la Alameda para disuadir las manifestaciones.

Los estudiantes, que están protestando con tomas de colegios, marchas y huelgas de hambre en todo el país contra el Gobierno desde hace casi dos meses, han desarrollado una estrategia de dispersión. Desde las siete de la mañana (seis horas más en la España peninsular) instalaron barricadas con neumáticos, palos y basura en más de una docena de avenidas vitales para el intenso tránsito de esa hora. Cuando los carabineros llegaban a esos lugares, los estudiantes huían e instalaban nuevas barricadas en otros puntos.

Por momentos, los atascos de tránsito se extendían temprano en la ciudad. Al llegar a Plaza Italia en numerosas marchas pequeñas que partían desde los colegios y escuelas en huelga, la policía disolvía los grupos de estudiantes. Estos se reagrupaban e intentaban llegar nuevamente al lugar. Las manifestaciones se han repetido en varias de las ciudades más pobladas del país, donde también han sido disueltas la mayoría de las marchas, en las que participaron cerca de 6.000 estudiantes, según la prensa local.

Marcha de universitarios

Al anochecer ha llegado el turno de los universitarios y profesores, que también tienen previsto marchar por Santiago y las principales ciudades, mientras los secundarios convocaron en la tarde a sumarse. La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Camila Vallejo, líder de las movilizaciones, ha pedido a la población efectuar un cacerolazo nocturno en repudio a la represión contra los jóvenes.

Esta forma de protestar, que se empleó en las movilizaciones contra la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990), consiste en golpear objetos y producir ruido. En las barriadas de menores ingresos los manifestantes suelen además armar barricadas para impedir el paso de la policía y provocan cortes de la iluminación en las calles, lo que en muchas ocasiones ha sido aprovechado por el lumpen para efectuar saqueos. La intendenta de Santiago, máxima autoridad de la capital, Cecilia Pérez, ha pedido a universitarios y profesores deponer su marcha porque "se juntará con la hora nocturna, que ampara el actuar de los delincuentes".

La oposición ha criticado la represión que ordenó el Gobierno. Parlamentarios de distintos partidos han anunciado que presentarán una acusación constitucional contra el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, por la "brutal represión contra los estudiantes". El senador socialista Fulvio Rossi ha advertido a La Moneda que si no termina "la represión contra los niños", la oposición bloqueará en el parlamento todas las iniciativas que envíe el Gobierno.

Radicalización de un largo conflicto

La radicalización del conflicto ocurrió después de que dirigentes de los estudiantes y profesores se reunieran esta semana con el nuevo ministro de Educación, Felipe Bulnes. Este les hizo una propuesta, accediendo a algunas de las reivindicaciones del movimiento. Por considerar insuficientes los cambios, los estudiantes acordaron en asambleas contestar el viernes al Gobierno, en lo que se prevé será un rechazo. La Moneda apeló entonces a la conocida estrategia de la "zanahoria y el garrote" y resolvió negar su autorización para marchar por la avenida Alameda, pero los manifestantes resolvieron desafiar la prohibición.

El Gobierno ha afrontado el conflicto en forma errática. Primero restó importancia a las protestas de los estudiantes, después las reconoció y el anterior ministro de Educación, Joaquín Lavín, hizo una propuesta al movimiento sin acoger sus demandas. El presidente removió a Lavín de Educación y nombró en su reemplazo a Bulnes, ex ministro de Justicia. Esto le ha costado a Piñera buena parte del apoyo que ganó hace hoy justo un año con el rescate de los mineros. La aprobación a Piñera ha caído a un 26%, la cifra más baja que ha obtenido un presidente desde el regreso de la democracia, de acuerdo a la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), la más influyente en las elites.

Piñera, el presidente con la peor evaluación en 20 años, según una encuesta

Hace un año, el exitoso rescate de los 33 mineros impulsó su imagen ante la opinión pública. Pero hoy, el presidente Sebastián Piñera se enfrenta a la peor evaluación popular de un mandatario en 20 años, según revela una encuesta del Centro de Estudios Públicos.

El diario La Tercera informa de que el mandatario chileno cuenta con una aprobación de tan solo 26% de la población, frente a un rechazo del 53%, 18 puntos menos con respecto a la última medición.

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Los estudiantes chilenos protestan contra el actual sistema educativo y piden reformas / MARIO RUIZ (EFE)

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