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Obama mantiene los plazos de retirada tras el peor mes en Afganistán

DAVID ALANDETE Washington 30 AGO 2011 - 20:42 CET

En el que lleva camino de convertirse en el peor año para las tropas norteamericanas en Afganistán, y a un mes del décimo aniversario del inicio de la invasión de ese país, el presidente Barack Obama ha anunciado que mantiene su compromiso de proseguir con la retirada de tropas, en los plazos que su administración se ha marcado. Con 66 soldados muertos, agosto es el mes que más bajas norteamericanas ha registrado en los 10 años de conflicto. A pesar de ello, Obama reiteró ayer su intención de ordenar el repliegue de 33.000 tropas antes del verano próximo.

"Habiendo puesto a Al Qaeda en el camino de la derrota, no nos detendremos hasta que ese trabajo quede consumado", ha dicho el presidente en un discurso, en Minneapolis, ante la Legión Americana, que es una organización de ayuda a los veteranos de guerra. "Hemos comenzado la reducción en el número de tropas en Afganistán, ordenaremos el repliegue de 33.000 antes del verano próximo, y seguiremos trayendo más soldados a casa en los años venideros".

Cuando Obama tomó posesión de su cargo, había 33.000 tropas en Afganistán. Era una cifra modesta, en comparación con las 144.000 de Irak. El presidente ordenó una retirada paulatina de Irak y un rearme en Afganistán, donde la insurgencia de los Talibán y del grupo terrorista Al Qaeda había ganado terreno con los años. Hay ahora en Afganistán 96.000 soldados, su punto máximo. Antes de final de año, unos 10.000 regresarán a EE UU.

El frente afgano, donde cayeron derrotados el Imperio Británico y la Unión Soviética, ha provocado 1.752 bajas entre las tropas norteamericanas. Los Talibán, derrocados en 2001, han sabido sellar alianzas al nivel local, aprovechándose de la naturaleza tribal y fragmentaria del país. Allí, el gobierno legítimo de Kabul no tiene una autoridad decisiva sobre las diversas tribus pashtunes, tayikas y hazaras.

Durante años, la insurgencia, con el apoyo de Al Qaeda, se reforzó en las provincias del sur. En los últimos meses, sin embargo, ha incrementado sus incursiones en las inmediaciones de Kabul. Allí, en un ataque a un helicóptero en la provincia de Wardak, el seis de agosto, murieron 30 soldados, en su mayoría miembros del cuerpo de élite SEALS de la Marina.

Si en 2002 sólo murieron 49 soldados de EE UU, el año pasado esa cifra se multiplicó por 10, hasta alcanzar los 499, según un recuento de la organización no gubernamental iCasualties. En los primeros ocho meses de 2011, han muerto ya 306 soldados.

Los incidentes más recientes en la lucha contra Al Qaeda, sin embargo, han demostrado que la base de operaciones desde la que se planean los ataques contra las tropas norteamericanas no está en Afganistán, sino en el vecino país de Pakistán. Allí, en la localidad de Abbottabad, el equipo SEALS aniquiló a Osama Bin Laden en mayo y allí, en un ataque con un misil de la CIA, murió la pasada semana el nuevo número dos de Al Qaeda, el libio Atiyah Abdel Rahman.

"Hace sólo unos meses, nuestras tropas alcanzaron una de sus mayores victorias en la lucha contra aquellos que nos atacaron el 11 de septiembre, ajusticiando a Osama Bin Laden en una de las operaciones militares y de inteligencia más relevantes de la historia americana", dijo ayer Obama. "El reconocimiento de esos éxitos se lo debemos a aquellos que han lucido el uniforme militar en estas guerras".

El discurso de Obama ha sido también un homenaje a lo que el presidente bautizó como "la Generación del 11-S", los cinco millones de soldados que han prestado servicio en la pasada década, a dos semanas del décimo aniversario del mayor ataque terrorista que se ha vivido en suelo norteamericano. "En una década de guerra, han soportado una carga extraordinaria, con más de dos millones de tropas enviadas al frente", ha dicho. "Cientos de miles han sido movilizados repetidamente, año tras año. Nunca nuestra nación le ha pedido tanto a una fuerza compuesta íntegramente por voluntarios".

El presidente también se ha referido a la guerra de Irak, dada por finalizada el año pasado, pero de la que aún quedan en aquel país 50.000 soldados para labores de entrenamiento de las fuerzas de seguridad nacionales. Esos soldados regresarán a sus bases en EE UU antes de 2012. "Hemos acabado nuestra misión de combate en Irak y hemos eliminado de allí a 100.000 soldados hasta la fecha, y el resto volverá antes de final de año", ha dicho. Uniendo ambas guerras, las bajas totales de lo que Obama llamó ayer Generación 11-S han sido 6.200.

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