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Yemen se hunde en la violencia por la vuelta de Saleh

Los combates se recrudecen en Saná.- Al menos 40 personas han muerto en las últimas horas, según los opositores

Los combates han vuelto hoy a Saná, la capital de Yemen. Las fuerzas leales al presidente Ali Abdalá Saleh parecen haber roto la tregua que el propio mandatario pidió ayer, al regresar al país tras casi cuatro meses de ausencia. Aunque resulta difícil recabar datos en el caos que se halla sumida la ciudad, los recuentos de las agencias de noticias elevaban a decenas los fallecidos en las últimas 24 horas, confirmando así los peores presagios sobre las intenciones de Saleh al volver por sorpresa desde Arabia Saudí, donde se recuperaba del atentado que sufrió el pasado 3 de junio.

"Al menos 40 personas han resultado muertas y cientos más heridas durante el sábado en Saná", ha declarado un miembro del comité de organización de las protestas contra Saleh citado por France Presse.

Durante la madrugada, los morteros de los lealistas causaron al menos 17 muertos cuando bombardearon la plaza del Cambio, donde se concentran los manifestantes que piden su cese y la Primera División Acorazada que les apoya. Numerosos participantes huyeron aterrados. A primera hora de la tarde, un portavoz de los militares disidentes añadía 11 soldados muertos en un nuevo ataque. Entre medias, varios testigos afirman que continuaron cayendo obuses y los disparos de los francotiradores. "Están intentando tomar el fondo de la plaza", aseguró un soldado herido de la unidad desertora citado por Reuters.

De acuerdo con las fuentes consultadas, la operación está dirigida por la Guardia Republicana (al mando de Ahmed Ali, el hijo del presidente) y fuerzas de la Seguridad Central. Sin embargo, el ministro del Interior, Muttahar al Masri, del que dependen los hombres de la Seguridad Central, negó la ofensiva y acusó de los tiroteos a "extremistas".

Este rebrote de la violencia era lo que temían los opositores desde que el viernes la televisión nacional anunció el regreso de Saleh. Para ellos, su vuelta sólo podía ser un intento de alentar la guerra y enterrar las escasas esperanzas de que aceptara la entrega pacífica del poder que desde abril le piden EEUU, la UE y sus vecinos el Consejo de Cooperación del Golfo. Mientras, sus seguidores celebraron con alegría en la esperanza de que restaure el orden.

Saleh, que está al frente de Yemen desde 1978, afronta desde finales de enero una contestación popular en las principales ciudades del país que le acusa de corrupción y nepotismo. Washington volvió a pedirle este viernes que entregue el poder y convoque elecciones presidenciales antes de fin de año.