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EE UU frustra un plan iraní para matar al embajador saudí en Washington

Detenidos dos sospechosos iraníes que pretendían atacar las Embajadas de Arabia Saudí e Israel en la capital estadounidense. El fiscal general acusa a Teherán de estar tras la trama. Un detenido quiso pagar al cartel mexicano de Los Zetas un millón de euros para ejecutar el crimen

El embajador saudí en Washington, Adel al-Jubeir, en 2004
El embajador saudí en Washington, Adel al-Jubeir, en 2004 AP

El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, anunció ayer que las autoridades norteamericanas han abortado un compló dirigido por facciones del Gobierno iraní para asesinar al embajador de Arabia Saudí en Washington, Adel al Jubeir. Holder anunció que consideraba a Teherán responsable del plan y no descartó sanciones contra el régimen de los ayatolás. Teherán calificó la acusación de “fabricación” propia de EE UU, “algo que ya ha hecho con anterioridad”.

Los detalles ofrecidos ayer por el Departamento de Justicia y el FBI, como reconoció Robert Mueller, director de la agencia federal, parecen sacados de un guión de Hollywood. “Sin embargo, pusieron en riesgo la vida de personas inocentes”, dijo Mueller. El compló implicaba a cuatro países: Arabia Saudí y Estados Unidos, como víctimas; Irán como perpetrador y México con el telón de fondo del narcotráfico, ya que los presuntos terroristas recurrieron a los carteles de la droga para contratar a sicarios que acabaran con la vida del diplomático.

Según la denuncia presentada en un tribunal de Nueva York, los conspiradores son dos ciudadanos iraníes, Mansur Arbabsiar —de 56 años y naturalizado norteamericano— y Gholam Shakuri, miembro del grupo Fuerzas de Al Quds, rama de la poderosa Guardia Revolucionaria iraní. Arbabsiar está detenido en Nueva York desde el pasado 29 de septiembre —y al parecer colabora con las autoridades estadounidenses desde entonces—, mientras que Shakuri permanece huido en Irán.

Ayer un juez federal de Nueva York decidió mantener en prisión sin fianza a Arbabsiar. Entre las acusaciones presentadas por el Gobierno de EE UU, según la fiscalía de Nueva York, se incluyen varios cargos como los de terrorismo internacional y conspiración para asesinar, entre otros, por las que podría recibir una pena de cadena perpetua.

El FBI relaciona al principal sospechoso con la Guardia Revolucionaria iraní

 Para la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, el plan iraní “cruza una línea” en el patrocinio iraní del terrorismo y aísla todavía más a la república islámica. “Se ha cruzado una línea de la que se tendrá que responder. Se ha creado una situación que aísla más a Irán y que suscita la cuestión de cuáles son sus intenciones no solo en EE UU sino también en México”, puntualizó la secretaria de Estado. Clinton confirmó que tanto el presidente Barack Obama, que desde junio estaba al corriente de los hechos, como ella misma han llamado a varios líderes internacionales para informarles. Obama llamó también al embajador saudí en Washington para expresarle su "solidaridad" tras conocerse los planes de asesinato contra su persona, ha informado la Casa Blanca.

La trama fue desbaratada tanto por el FBI como por la Agencia contra la Droga (DEA, en sus siglas en inglés), ya que uno de los implicados intentó contratar los servicios de un cartel de la droga mexicano para atentar contra Al Jubeir, previsiblemente en un restaurante de Washington.

En la querella se recoge que Arbabsiar —que comparecerá ante un juez el próximo día 25— aseguró a los hombres que pretendía contratar que lo más importante era acabar con la vida del embajador a cualquier precio, incluso aunque el ataque supusiera la muerte de otras personas.

El FBI bautizó la operación como Coalición Roja. Las pesquisas comenzaron en mayo, cuando Arbabsiar intentó contactar con el cartel mexicano de los Zetas. En una reunión en Corpus Christi (Tejas), Arbabsiar pidió a alguien que en realidad era un informante de la Agencia Antidroga ayuda para contactar con el cartel mexicano. Posteriormente, se reunió con otros agentes encubiertos de la DEA a los que dijo que actuaba al dictado de “altos cargos del Gobierno iraní”. El encuentro tuvo lugar en México, en la localidad de Reynosa. Los agentes de la DEA se hicieron pasar por miembros de los Zetas. Arbabsiar les dijo que un primo suyo era un alto funcionario en Teherán. El FBI cree que Arbabsiar está relacionado con oficiales de la Guardia Revolucionaria iraní.

En México, el detenido ofreció 1,5 millones de dólares (un millón de euros) por el asesinato, y reveló otros planes, como la colocación de bombas en las embajadas de Arabia Saudí e Israel en Washington y, también, en Buenos Aires. El 1 y el 9 de agosto, Arbabsiar hizo dos pagos de 49.960 dólares a dos cuentas utilizadas en realidad por el FBI. En esas fechas ya había viajado a Irán. Intentó regresar a México el 28 de septiembre para cerrar el trato. Las autoridades mexicanas le denegaron la entrada y le pusieron en un avión rumbo a Nueva York, donde fue arrestado.

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