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La OTAN desmantela las barricadas serbias en el norte de Kosovo

Los puestos fronterizos de Jarinje y Brnjak, en el norte de Kosovo, estaban bloqueados por las barricadas serbias

Soldados de la Alianza lanzan gases lacrimógenos contra un centenar de manifestantes serbios

Soldados de la OTAN disuelven una protesta serbia en Jangjenica, en la frontera con Kosovo.
Soldados de la OTAN disuelven una protesta serbia en Jangjenica, en la frontera con Kosovo. REUTERS

Expiró el plazo y ni un paso atrás. Los puestos fronterizos de Jarinje y Brnjak, en el norte de Kosovo, permanecían ayer bloqueados por barricadas levantadas por la comunidad serbia pese a la presión de la fuerza de pacificación de la OTAN desplegada en la zona (KFOR). El acuerdo alcanzado el pasado mes con la misión de la Alianza Atlántica debía haber abierto este martes los dos cruces, pero el camino seguía cortado la pasada noche por pilas de piedras, lodo y troncos que impiden el paso a los convoys militares y al transporte civil de camino hacia la frontera con Serbia.

Por este motivo, los soldados de la KFOR iniciaron esta madrugada el desmantelamiento de las barricadas. Los soldados, repartidos en dos convoys de unos 100 hombres armados, han comenzado el desbloqueo de los puestos fronterizos en Brnjak, a unos 100 kilómetros de la capital, Pristina. El contingente de la Alianza ha respondido con gases lacrimógenos a las protestas de más de un centenar de serbios que han tratado de evitar el desmantelamiento. Iliar Deda, asesor principal de la presidenta kosovar, Atifete Jahjaga, ha confirmado a un grupo de periodistas que la retirada del bloqueo ha comenzado. "Ya vimos esto en el pasado, en los Blacanes de los 90, era un deja vu, y no se va a volver a repetir", ha manifestado.

"No queremos víctimas, pero tampoco barricadas", ha continuado Deda. "Y Serbia ha lanzado buenos mensajes a su población para que no haya enfrentamientos. Eso es bueno". Según este ayudante de la presidenta kosovar, la crisis de los puestos fronterizos no responde a diferencias étnicas entre albaneses y serbios, sino a "diferentes visiones" de cómo se tiene que definir el territorio.

El jefe de la misión de la Unión Europea en la región (EULEX), Xavier Bout de Marnhac, había calificado ayer de “inaceptable” el bloqueo de los dos puestos, cuya seguridad pertenece, sobre el papel, a las autoridades kosovares, aunque nunca han llegado a ejercerlo. Marnhac, quien admitió que el desmantelamiento de las barricadas "es el mayor reto" al que se ha enfrentado la UE en Kosovo en los dos últimos meses, expresó su oposición al boicot serbio a la libre circulación de personas y mercancias. El funcionario francés informó además de que las últimas reuniones entre las partes no habían sido "productivas".

La enésima crisis entre la población albanesa, mayoritaria en Kosovo (92%), y la minoría serbia que reside en el norte (unas 40.000 personas; otras 120.000 se reparten por el resto del territorio) estalló el pasado 25 de julio, cuando el Gobierno kosovar quiso hacer cumplir la prohibición a las importaciones del país vecino enviando fuerzas de seguridad a los puestos de Jarinje y Brnjak. El Ejecutivo de Hashim Thaçi, contra la opinión de EE UU y la UE, adoptaba esta medida como respuesta a un cerrojo similar impuesto por Belgrado a las compras desde Kosovo. La comunidad serbia reaccionó al envío de efectivos desde Pristina con el bloqueo de ambos pasos. Los primeros choques entre las dos partes se saldaron con la muerte de un agente albanokosovar.

El responsable de la oficina de la Unión Europea en Pristina (la Comisión invierte en la reconstrucción y estabilización de Kosovo unos 70 millones de euros al año), Khaldoun Sinno, ha explicado que la crisis con los puestos fronterizos no tiene una raíz comercial (las exportaciones serbias ganan 10 a 1 a las kosovares) sino “política”. Y por ahí es por donde tiene que venir, por tanto, su solución. Sinno ha apuntado también que la vía de contacto entre Pristina y Belgrado, a la que la UE asiste de forma técnica, no está "muerta". Bruselas, no obstante, insiste en su neutralidad en el contencioso, debido a que cinco de sus países miembros, entre ellos España, no han reconocido la independencia de Kosovo.

Más de 80 países han reconocido la soberanía de Kosovo desde su declaración de independencia en febrero de 2008. Belgrado, que mantiene el padrinazgo de la región norte de mayoría serbia, sostiene que Kosovo, considerada cuna de su pueblo, es una provincia autónoma dentro de su territorio. Serbia perdió el control de la región en junio de 1999, tras los más de 70 días de bombardeo dirigidos por la OTAN para frenar la represión de los civiles de origen albanés y los combates entre las fuerzas serbias y el Ejército de Liberación de Kosovo.