Atentado contra la revista satírica francesa 'Charlie Hebdo'

Una bomba incendiaria destruye la sede del semanario en París

La publicación ironiza en su último número sobre el avance islamista en Túnez y Libia

La sede de 'Charlie Hebdo', esta mañana. / ALEXANDER KLEIN (AFP)

La sede del semanario satírico Charlie Hebdo resultó ayer gravemente dañada por un ataque con un cóctel molotov, que provocó un incendio y destruyó buena parte de las instalaciones. El asalto parece claramente vinculado al número publicado ayer, rebautizado excepcionalmente como Sharia Hebdo, y dedicado al avance islamista en Túnez y Libia. En la portada aparece un dibujo del profeta Mahoma, nombrado “redactor jefe” del número.

El primer ministro, François Fillon, ha expresado su “indignación” por el atentado, que ha sido condenado por el conjunto de la clase política y de los medios franceses.

La portada, que ya había provocado cierto revuelo en las redes sociales en los últimos días, retrata al profeta, sonriente, prometiendo “100 latigazos a quienes no se mueran de risa”. El número tenía como objetivo “celebrar la victoria” del partido islamista Ennahda en las elecciones en Túnez y el anuncio por parte del Consejo Nacional de Transición libio de que la sharía sería la principal fuente de la nueva Constitución del país. Los 75.000 ejemplares distribuidos ayer se agotaron en apenas unas horas. Algunos quiosqueros sin embargo se habían negado a distribuirlo por miedo a las represalias.

Imagen de la página web durante el ciberataque

“En Twitter, en Facebook, hemos recibido muchas cartas de protesta, de amenazas y de insultos”, explicó el director de la publicación, el dibujante Stéphane Charbonnier, Charb, para quien no cabe duda de que el ataque es obra del integrismo musulmán. Además del ataque, que ha destruido el material informático del semanario, durante la mañana de ayer la la web fue temporalmente pirateada y redirigía hacia unas imágenes de la Meca con la inscripción en inglés: “No god but Allah” (Ningún otro Dios que Alá).

La revista, del estilo de El Jueves, ya había recibido amenazas parecidas en 2006, cuando reprodujo las caricaturas de Mahoma publicadas por el diario danés Jyllands-Posten, en defensa de la libertad de expresión, acompañadas por retratos de varios de sus dibujantes. Al año siguiente, la publicación, que entonces dirigía Philippe Val,  fue a juicio, demandada por varias organizaciones islámicas, y fue absuelta al considerarse que las caricaturas no atacaban al islam, sino a los integristas

La condena del ataque de ayer y la defensa del derecho a la libertad de expresión ha sido unánime en la clase política y en los medios de comunicación de Francia, algunos de los cuales han abierto sus redacciones a los periodistas de Charlie Hebdo para que puedan seguir trabajando. Estos se han instalado ayer a mediodía en los despachos del diario Libération. “Pase lo que pase lograremos sacar adelante el número de la semana que viene”, advirtió Charb.

A las condenas se ha sumando el Consejo Nacional del Culto Musulmán, que recordó sin embargo que hacer una caricatura del profeta “es considerado como una ofensa por los musulmanes”.

El diario ya había recibido amenazas parecidas en 2006, cuando reprodujo las caricaturas de Mahoma publicadas por el diario danés Jyllands-Posten, en defensa de la libertad de expresión, acompañada por retratos de varios de sus dibujantes. La publicación, que entonces dirigía Philippe Val, fue a juicio, demandada por la Gran Mezquita de París, la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia y la Liga Islámica Mundial, y fue absuelta.

La condena del ataque de ayer y la defensa del derecho a la libertad de expresión ha sido unánime en la clase política y en los medios de comunicación, algunos de los cuales incluso han abierto sus redacciones a los periodistas de la publicación para poder seguir trabajando. Estos se han instalado ayer a mediodía en los despachos del diario Libération. “Pase lo que pase lograremos sacar adelante el número de la semana que viene”, había advertido durante la mañana Charb.

Al coro de condenas se ha sumando el consejo nacional del culto musulmán, que recordó sin embargo que hacer una caricatura del profeta “es considerado como una ofensa para los musulmanes”.

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