ELBA ESTHER GORDILLO | Líder del Sindicato de Maestros de México

“En el PRI aún no nace lo que debe nacer ni muere lo que debe morir”

La presidenta del sindicato más grande de América Latina asegura que su grupo es "un garante de estabilidad política"

La líder del SNTE, Elba Esther Gordillo, en su despacho en la Ciudad de México. / PRADIP J. PHANSE

Elba Esther Gordillo (Chiapas, 1945), alias la Maestra, la mujer más polémica y temida de México, pertenece a la estirpe de los viejos caciques sindicales, pilares del sistema corporativo del PRI (Partido Revolucionario Institucional). Desde hace 22 años es presidenta del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Enseñanza (SNTE), el más grande de América Latina. Su influencia política es inmensa y su apoyo a Felipe Calderón (del conservador Partido Acción Nacional, PAN) fue crucial para su victoria en la elección presidencial de 2006.

Fue expulsada del PRI en 2003 por respaldar la reforma fiscal del presidente Vicente Fox —también panista— cuando ella dirigía el grupo parlamentario priísta. Fundó después su propio partido, Nueva Alianza, un extraordinario vehículo para el mercadeo político.

Hasta ahora. La ruptura en enero de su pacto electoral con el PRI podría marcar el inicio de su declive. El SNTE ha sufrido varias escisiones en los últimos tiempos y el recién estrenado documental ¡De panzazo! —“por los pelos”— la responsabiliza del fracaso educativo en México y critica la opacidad de las cuentas del SNTE. Cada mes Hacienda retiene las cuotas de los 1,3 millones de afiliados y deposita ese dinero —según algunos cálculos, unos 10 millones de dólares— en una cuenta del sindicato.

La Maestra recibe a este diario en su lujosa casa de Polanco en la capital mexicana. El sofisticado sistema de seguridad rivaliza con el valor de sus cuadros y sus esculturas indias. Incluso las servilletas de papel tienen grabadas sus iniciales en dorado. Afable, irreductible y seductora, con tendencia a hablar de sí misma en tercera persona —“A Elba la amo mucho, la respeto…”—, confiesa que la pintura, los vestidos y el mar son sus debilidades. Y sobre todo su casa de San Diego (California), que compró en 1995 por 1,6 millones de dólares según la revista Proceso.

Pregunta. ¿Qué le pareció ¡De panzazo!? ¿Se sintió manipulada?

Respuesta. Manipulada, no… Ellos quieren manipular, indiscutiblemente tienen una mala intención por adjudicarle al sindicato y a mi liderazgo la responsabilidad, y olvidan que yo tengo el deber de defender las prestaciones, la profesionalización de los trabajadores… ¿Qué veo bien del documental? Que no es la escuela pública la que está mal, es la educación privada y la pública. Pero hay algunos sectores que creen que solo con una educación con sentido economicista y poco humanístico se puede mejorar la situación.

P. ¿Qué responsabilidad tiene en el fracaso educativo mexicano?

R. Es que no acepto que sea un fracaso. La escuela mexicana cumplió un cometido para el siglo XX, tenemos que reconocer su éxito. La cobertura escolar está casi llegando al cien por cien y la mayoría de los niños pueden ir a la escuela. Lo que tenemos que hacer es adecuarnos a la nueva realidad. Yo soy una dirigente sindical, no secretaria [ministra] de Educación.

P. Pero tiene más poder que el ministro…

R. Ésa es su perspectiva. Pero si poder es realizar las cosas en las que se creen, tienen razón.

P. ¿Por qué entonces se achaca el problema educativo en el SNTE y en usted?

R. Porque hay mala fe, hay perversión. Y de mi parte, sí hay una negligencia. Nunca me he preocupado de andar mediáticamente promoviendo las cosas.

P. Pero el SNTE lanzó una campaña de anuncios para contrarrestar el documental…

R. No es contrarrestarlo, es decirle a la gente: voltea a ver a tu maestro en la sierra donde hay narcotráfico, donde ha habido maestras violadas; voltea a Nuevo León a ver a la maestra que se pone a cantar con sus niños cuando se están oyendo balas y los serena… ¿Saben qué es lo que no han entendido?, perdón que alce un poco la voz… que el SNTE no es solo una organización que defiende sus intereses, también es un garante de estabilidad política. Nada me costaría pedir a los maestros que salieran a la calle.

P. ¿Ha habido ruptura de la alianza electoral del PRI con su partido o no?

R. Yo tengo una magnífica relación con Enrique Peña Nieto, desde que era gobernador del Estado de México. El problema no está ahí. Con él hablamos mucho de la educación pública de calidad y el respeto a la autonomía sindical. Hubo desencuentros del propio partido con él, en los que no tengo nada que ver.

P. ¿Se puede permanecer 22 años en política sin ser una dama de hierro?

R. Es que no es ser de hierro, es algo más profundo. Ha habido veces que me he tenido que encerrar en una habitación a llorar. Y lloro mucho. No, no es un asunto hormonal, es algo que tiene Elba, algo que me hace rebelarme contra la realidad. Sí es cierto, me dolió ¡De Panzazo! Si eso querían, lo lograron. Solo una cosa no van a lograr: destruir al SNTE y hacer de la educación pública un negocio de otros. No soy una supermujer, soy una mujer que lucha por lo que cree. He pagado con mi salud. En Nayarit, estallé. ¿Alguien registró que la camioneta donde me subí había rastros de sangre?, ningún medio dijo que me estaba desangrando. Nadie dijo que estuve en el hospital Inglés porque me vaciaron. Nada es gratis.

P. ¿Qué candidato garantiza mejor que el SNTE y la educación pública van a seguir en México?

R. Quiero ver sus propuestas, hay que escucharlos. La señora del PAN [la candidata presidencial Josefina Vázquez Mota] dice que logró grandes reformas. Pero su conciencia le dirá cómo la ayudamos. La conozco, y muy bien, desde entonces pensaba en ser presidenta. Es muy buena en las relaciones públicas.

P. ¿Hace cuánto que no habla con Josefina Vázquez Mota?

R. Hace muchísimo, desde cuando estaba en la Secretaría de Educación Pública [hasta 2008]. Se quiso hacer con el SNTE y no lo permití.

P. ¿Y Peña Nieto [candidato presidencial del PRI]?

R. El presiden… [se corrige], el exgobernador es un hombre que cumplió los compromisos que tenía con el SNTE.

P. Ha recibido muchas críticas por su falta de transparencia financiera.

R. No hacemos públicas [las cuentas] por estrategia política. El SNTE no tiene derecho a la huelga por ser un servicio público. El día que el sindicato quisiera tener una acción de presión fuerte, estamos ante un gran dilema. Nos suspenden los sueldos, no somos libres sindicalmente hablando. Tenemos que tener una caja de resistencia. Solo contamos con nuestro patrimonio.

P. ¿Cómo describiría ese sector del PRI con el que no se lleva?

R. El PRI suma más de 70 años de poder y de saber luchar desde el poder. Ser oposición también tiene sus dificultades: al PAN le da miedo el poder, no ha acabado de aprender el ejercicio del poder. El PRI aún tiene que caminar mucho en su avance democrático. El peor error del PRI es no plantear un esquema claro de compromiso con las grandes reformas que el país exige. Todavía no nace lo que debe nacer y no muere lo que debe morir.

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