Breivik: "Vendemos un sueño, vendemos una ideología"

El terrorista asegura pertenecer a una presunta organización a la que llama Caballeros Templarios de cuya existencia no tiene constancia la policía

Breivik, durante el trecer día del proceso en Oslo. / FABRIZIO BENSCH (REUTERS)

Anders Behring Breivik se ha enfrentado hoy a la tercera jornada del proceso en Oslo por el doble atentado en el que asesinó a 77 personas el 22 de julio de 2011. 

A su llegada a los juzgados, Breivik ha saludado con el puño en alto como los días anteriores. La jornada no ha sido, sin embargo, tan satisfactoria para él como la de ayer. La fiscal Inga Bejer Engh ha continuado el interrogatorio que comenzó ayer y con el que intenta indagar sobre el pasado de Breivik y qué le ha llevado a radicalizarse. El acusado ha manifestado reiteradamente su incomodidad por las preguntas -llegando a decir que no intentasen ridiculizarle- centradas en esclarecer los contactos que asegura haber tenido con radicales serbios en Liberia entre 2001 y 2002. La policía constató que Breivik viajó, en efecto, al país pero asegura que el acusado intentaba comprar diamantes algo que él ha señalado como una tapadera de sus presuntas reuniones.

Breivik ha explicado que mantuvo una reunión con un "nacionalista serbio, un héroe de guerra" que quería fundar los Caballeros Templarios, una presunta organización a la que Breivik asegura pertenecer y de cuya existencia no tiene constancia alguna la policía noruega. Después, el ultraderechista habría mantenido otros encuentros en Londres con los supuestos fundadores de la citada organización. El grupo estaría formado por un francés "católico", dos ingleses, un alemán, un neerlandés, un griego, un ruso y un serbio, además del propio Breivik. Sin embargo, siempre según su relato, estaban de acuerdo en los principios pero no en los métodos.

Breivik se ha enzarzado en una disputa con la fiscal, que señalaba las inconsistencias y contradiciones de su relato, y no ha querido facilitar nombres ni datos concretos a las preguntas sobre las reuniones de Liberia y Londres basándose en que no desea que sus declaraciones puedan conducir a "detenciones suplementarias".

"El problema desde la segunda guerra mundial es la falta de modelos para los militantes nacionalistas", ha declarado Breivik en su insistente discurso ultraderechista, y ha sentenciado: "Nosotros vendemos un sueño, vendemos una ideología".

A través de sus declaraciones se intenta determinar el estado mental del acusado, cuestión fundamental en un juicio. El veredicto depende únicamente de la responsabilidad mental del ultraderechista dado que él ha asumido su responsabilidad en los hechos a la vez que pide la absolución por haber actuado "en legítima defensa" y movido por "nobles intereses".

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