Muere Tomás Borge, comandante de la revolución nicaragüense

El Gobierno de Ortega prepara las exequias para el último fundador del FSLN que quedaba con vida

Tomás Borge, en una rueda de prensa en 1998. / REUTERS

Rosario Murillo apenas podía hablar. Su voz, entrecortada por los sollozos, anunciaba una noticia que por semanas fue especulación en Nicaragua: Tomás Borge, el controvertido comandante de la revolución nicaragüense y fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), había muerto en Managua. Borge simbolizaba una larga historia de épica, gloria revolucionaria, pero también de corrupción y deterioro de los ideales que una vez pusieron los ojos del mundo en este pequeño país centroamericano.

Eran pasadas las nueve de la noche de este lunes, hora local en Nicaragua (las cinco de la mañana en la Península), cuando los nicaragüenses vieron interrumpida la programación de la televisión nacional con un anuncio de última hora. En las pantallas apareció una fotografía de la primera dama Murillo. Su voz apenas era perceptible, debido a los sollozos.

“Hermanos nicaragüenses, con profundo dolor estamos comunicando que concluyó su vida en este plano terrenal, su vida revolucionaria, el comandante Tomás Borge”, dijo Murillo. La primera dama, en la práctica jefa de Gabinete y vocera del Gobierno de Daniel Ortega, no dejaba de llorar mientras informaba de los preparativos para las exequias de Borge, y detallaba la larga vida del político, que murió a los 82 años tras una convalecencia después de haber sido operado por una afección pulmonar.

Borge, dijo Murillo, fue “un hombre aguerrido, un hombre de todas las batallas, estuvo al frente en todos los momentos de la lucha revolucionaria, al frente en los combates urbanos contra la dictadura, al frente el día del triunfo, al frente en todas las batallas durante los 10 años de la primera etapa de la Revolución en el Gobierno, al frente en los 16 años duros que nos tocó vivir y al frente el día de la nueva victoria en el 2006, el día en que el pueblo regresó al poder y reinstaló la segunda etapa de la Revolución en el Gobierno”. La primera dama hacía referencia al retorno del FSLN, y de Daniel Ortega, al Gobierno de Nicaragua en 2006.

La salud de Borge se deterioró a inicio de abril, cuando se conoció que estaba internado en la Unidad de Cuidados Intensivo del hospital Militar de Managua. El pasado día 6 fue sometido a una intervención del tórax. Según un informe del Ejército, el comandante había evolucionado satisfactoriamente tras la intervención, pero luego presentó complicaciones respiratorias, por lo que tuvo que ser trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Militar.

Tomás Borge era el último fundador sobreviviente del FSLN. Nació en agosto de 1930 y se involucró muy temprano en la lucha contra la dinastía de los Somoza, derrocada en 1979 tras la Revolución Popular Sandinista. En la década del ochenta formó parte del Gobierno revolucionario, como temido Ministro del Interior. Es un cargo que muchos aún no le perdonan en Nicaragua, tras las violaciones de derechos humanos y la persecución política desatada desde Interior contra los “adversarios de la revolución”.

Tras la derrota del FSLN en 1990, Borge siempre estuvo metido en la política nicaragüense, ya fuera como analista, como miembro fundador del FSLN o como diputado, aunque recientemente se convirtió en una caricatura de sí mismo. En Nicaragua era una figura reverenciada por el FSLN, pero odiada por otros sectores de la sociedad, que no le perdonan su actuación política en la década del ochenta. Fue hasta su convalecencia embajador de Nicaragua en Perú.

En los últimos años de vida Borge protagonizó escándalos de corrupción, al igual que la cúpula de su partido. Investigaciones periodísticas demostraron que Borge capitalizó la venta de propiedades adquiridas a través de la llamada La Piñata –toma de propiedades estatales por los líderes de la revolución tras la derrota electoral de 1990– por 2.3 millones de dólares, y una clínica privada a la que estuvo estrechamente vinculado recibió un crédito concesional de parte del Seguro Social nicaragüense por 1.6 millones de dólares. En Nicaragua, a Borge se le vincula con la llamada oligarquía orteguista, es decir, funcionarios del Gobierno de Ortega, antaño guerrilleros de la dictadura contra Somoza, acusados de enriquecerse a costa del Estado.

En su aparición en la televisión nacional, Rosario Murillo dijo que en las próximas horas darán a conocer las actividades que el Gobierno realizará en honor a Borge, un símbolo del FSLN y de un país, Nicaragua, que se convirtió en mito tras la revolución del 79. “Va a seguir al frente, como siempre estuvo al frente, conduciendo y guiando con esa sabiduría de la experiencia y sobre todo de la coherencia las batallas que libramos… Lo saludamos con respeto, con cariño y le aseguramos que estará siempre en el corazón de esta Nicaragua bendita y libre”, dijo Rosario Murillo.

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