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Gingrich abandona definitivamente el sueño de ocupar la Casa Blanca

El candidato republicano apoya a Romney por ser “la única alternativa conservadora a Obama”

Newt Gingrich durante el anuncio de la suspensión de su campaña. Ampliar foto
Newt Gingrich durante el anuncio de la suspensión de su campaña. AP

Newt Gingrich ha abandonado de manera definitiva a su sueño de ser el presidente de Estados Unidos. El anuncio, que ha hecho acompañado por su mujer Callista y sus dos hijos en Arlington (Virginia), es el colofón de la crónica de un adiós anunciado al que el candidato se ha resistido pese a sus continuas derrotas electorales y a la evidencia de que Mitt Romney era el único aspirante posible. La semana pasada, tras perder en los cinco Estados en los que se celebraban primarias, adelantó oficialmente que pondría fin a la campaña esta semana.

En su discurso, en el que ha reivindicado sus 33 años en la vida política, Gingrich ha mostrado su apoyo al exgobernador de Massachussets, a quien llamó mentiroso durante la campaña, aunque ha evitado pronunciarse sobre su verdadero talante conservador. “No se trata de elegir entre Ronald Reagan o Romney, sino entre Romney y Obama, el presidente más radicalmente de izquierdas de toda la historia de EE UU”. Un apoyo que Rick Santorum, el último de los candidatos republicanos en abandonar la lucha de las primarias, todavía se resiste a otorgar a Romney.

El anuncio es el colofón de la crónica de un adiós anunciado al que el candidato se ha resistido 

Durante los primeros meses de campaña electoral republicana Gingrich, tras su victoria en Carolina del Sur el pasado enero, se perfiló como el candidato a batir por el exgobernador de Massachusetts. Sus donantes respectivos invirtieron grandes sumas de dinero en anuncios para desprestigiarse mutuamente. Finalmente, el ímpetu inicial de Gingrich se fue desinflando a medida que se sucedían las primarias y, con ellas, las derrotas del exportavoz de la Cámara de Representantes. El candidato solo logró ganar en un Estado más, Georgia. Abandona la pugna con 144 delegados y una deuda que en marzo ascendía a 4,3 millones de dólares.

En la campaña por las primarias, Gingrich se ha concentrado en atacar la política energética de Obama, a quien responsabiliza de los altos precios que ha alcanzado la gasolina en EE UU, y su mansedumbre ante la amenaza iraní. El exportavoz ha tratado de presentarse a sí mismo como el verdadero garante de las esencias del conservadurismo frente al resto de sus rivales republicanos y ha apelado a su mejor preparación y a su experiencia política como aval para atraerse el apoyo de los votantes de su partido.

Abandona la pugna con 144 delegados y una deuda que en marzo ascendía a 4,3 millones de dólares

Tras la retirada de Santorum de la carrera por la nominación republicana, Gingrich se resistió a tirar la toalla pese a que las señales sobre sus escasas posibilidades de desbancar a Romney del primer cajón en el podio de ganador eran evidentes. A mediados de marzo, la escasez de fondos de su campaña le obligó a remodelar su estrategia electoral y a despedir a buena parte de su plantilla, sin embargo siguió en la lucha con la esperanza de sumar delegados que le pudieran otorgar cierto poder de decisión en la Convención Republicana de Tampa de finales de agosto. Finalmente ha abandonado la pugna pero lanzando un mensaje en que ha querido presentarse como un pilar y punto de referencia político en su partido.

De los siete candidatos que comenzaron las primarias, solo se mantiene en la liza Ron Paul. Con su discurso deliberadamente libertario, el veterano político de Texas no consigue votos, solo tiene 93 delegados y no ha ganado ninguna elección, pero mantiene intacto el poder de atracción entre sus fieles.

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