Felipe González: "La austeridad hasta la muerte conduce a la muerte"

México acoge la reunión del Consejo del Siglo XXI del Berggruen Institute sobre gobernanza global

Nicolas Berggruen, Nouriel Roubini, Fernando Henrique Cardoso, Federico Reyes Heroles, Felipe González y Juan Luis Cebrián. / PEP COMPANYS

“La Europa actual está cometiendo los mismos errores que América Latina durante la década perdida (1995-2005). Está interpretando la crisis de la deuda como un problema de solvencia y así acabará provocando un problema de solvencia. La austeridad hasta la muerte va efectivamente a conducir a la muerte. Quien no crece no paga”. Así de claro y de rotundo se mostró el expresidente español, Felipe González, durante su intervención en el debate sobre Gobernanza Global organizado por el Instituto Tecnológico de Monterrey y el Berggruen Institute celebrado en la mañana de este viernes en Ciudad de México.

El debate, moderado por el escritor mexicano Federico Reyes Heroles y en el que participaron, además de González, el expresidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso; Nouriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York; Nicolas Berggruen, presidente del Berggruen Institute, y Juan Luis Cebrián, presidente del diario EL PAÍS, puso de manifiesto los retos que la globalización ejerce sobre los Estados nación y la propia legitimidad de las democracias.

González subrayó que la revolución tecnológica había creado un nivel de interdependencia jamás conocido, lo que afecta al “ámbito de la identidad” de los ciudadanos ya que los Estados nación “no tienen respuestas ante el desafío de la globalización”. Esta crisis del Estado nación genera a su vez una crisis de la democracia representativa: “Los gobernantes dependen de factores ajenos al voto, de los mercados o de Angela Merkel, lo que provoca reacciones nacionalistas exacerbadas como se han visto en la campaña electoral francesa”.

Juan Luis Cebrián y Nicolas Berggruen. / PEP COMPANYS

Juan Luis Cebrián, que recordó que la palabra gobernanza ya se encuentra en el escritor español Quevedo y fue preferida por el mexicano Carlos Fuentes frente a “gobernabilidad”, planteó que “la democracia está perdiendo prestigio en Europa” por culpa de la respuesta “titubeante y tardía” de la Unión Europea. Esta miopía está fomentando, añadió, “los liderazgos populistas y el crecimiento del nacionalismo, e incluso del racismo”.

Tras afirmar que el G20 había resultado hasta ahora ineficaz a la hora de protagonizar esa gobernanza mundial -“prometieron reformar el sistema financiero y no lo llevaron a la práctica, reformar el comercio mundial y la ronda de Doha fracasó…- el primer director de EL PAÍS concretó el gran reto al que se enfrentan líderes y sociedades en este siglo XXI: “ Cómo podemos en un mundo globalizado llegar a un consenso sobre aspectos y valores mínimos de convivencia y evitar así el progreso a través de las guerras”, como ha sido hasta ahora la constante en la historia de la humanidad.

Henrique Cardoso se mostró más optimista ante el desafío de la globalización. Comenzó su intervención con un breve repaso de historia. “Durante el equilibrio del poder había unas naciones que eran primus interpares y los demás parias”, dijo con humor, “y de ahí se pasó al equilibrio de terror”, con el enfrentamiento entre EE UU y la URSS, y donde países como Brasil, México o India no se sentaban en la mesa de negociaciones. La globalización altera esta ecuación y ofrece, en su opinión, un aspecto positivo: Ya no se puede ignorar al otro ni el auge de la sociedad civil. Para Cardoso uno de los retos de la democracia en este mundo nuevo consiste en acompasar “las instituciones con una sociedad que va más de prisa y que quiere participar en la toma de decisiones”.

Nouriel Roubini, uno de los pocos economistas que anticipó la actual crisis, destacó cómo en los últimos 20 años el mundo había cambiado con “el ascenso de los demás” ya que el potencial de crecimiento de las economías emergentes era varias veces superior al de las tradicionales economías avanzadas como EE UU, Japón y Europa. “Ya ningún país es una isla. La crisis griega tiene efectos sistémicos”, sentenció. Roubini hizo notar que pese a que el G20 no funcione como debería, peor sería “un G-0 en el que nadie ejerciera el liderazgo”.

El debate fue un anticipo de la reunión que el Berggruen Institute celebra en la capital mexicana y a la que asisten presidentes y primeros ministros así como personalidades del mundo académico y empresarial. La convocatoria del Consejo del Siglo XXI, un foro de diálogo del Berggruen Institute que tiene por objetivo establecer recomendaciones para el G20, fue inaugurada este viernes por el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, seguido de un encuentro con los candidatos a las presidenciales mexicanas.

Felipe González y Fernando Henrique Cardoso. / PEP COMPANYS

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