El juego de malabares de Obama con el matrimonio homosexual

El presidente debe considerar el respaldo de diferentes grupos de votantes de cara a las elecciones

Dos días lleva el presidente Barack Obama recibiendo presiones, cada vez más intensas, para que aclare su postura sobre el matrimonio homosexual. Sus últimas declaraciones sobre el asunto datan del verano de 2011 y entonces afirmó que estaba “evolucionando”, dejando pensar que en un determinado momento podría dar su respaldo de manera definitiva.

Sin embargo, las palabras del vicepresidente Joe Biden el pasado domingo, cuando declaró que se sentía “cómodo” con el matrimonio gay -convirtiéndole en el miembro de más rango en la Administración Obama que hacía tal afirmación-, dirigieron todas las miradas al presidente. Desde entonces, analistas, expertos y medios de comunicación norteamericanos estudian el porqué de su “evolución", las consecuencias de un posible respaldo al matrimonio homosexual y las razones para esperar hasta bien avanzada la campaña electoral -o incluso después- para pronunciarse definitivamente. Cabe también la posibilidad de que Obama zanje cualquier debate esta misma tarde, durante una entrevista con la cadena ABC.

El presidente y sus asesores están obligados a hacer malabares entre los diferentes grupos de votantes que necesita convencer para lograr la victoria en noviembre: los afroamericanos, el electorado tradicional y religioso, así como las clases obreras, están mayoritariamente en contra y podrían respaldar a Obama por muchas razones -como la recuperación económica- o abandonarle si finalmente da su respaldo al matrimonio homosexual; y los votantes independientes, las élites urbanas y el electorado más joven, todos ellos a favor de las uniones gais y una base del electorado que el presidente movilizaría inmediatamente a su favor.

Durante esta semana, algunas voces han rechazado que la decisión de Obama sea tan compleja. “La única pregunta a la que debe contestar Obama es cuántos días de su legado quiere que permanezcan en el lado equivocado de la historia”, afirma el columnista de CNN LZ Granderson. ¿Cuántas páginas de sus futuras biografías quiere que se dediquen a contar cómo rechazó apoyar este asunto? Dentro de 30 años, cuando se emitan documentales sobre el tema, ¿cuántos minutos quiere Obama que vean sus nietos sobre cómo seguía ‘evolucionando’?”

El comentarista recuerda correctamente que cuando Obama comenzó su carrera política en 1996 se postuló a favor de la igualdad de derechos para los homosexuales, pero poco a poco ha ido reduciendo ese apoyo y, oficialmente, su postura “está evolucionando”.

“Obama es, sin duda, el presidente que más ha hecho para ayudar a la comunidad gay de este país, pero con este baile tan extraño que está haciendo con el asunto del matrimonio homosexual está hiriendo su propia integridad”, dice Granderson. “El presidente se puso a sí mismo en una situación difícil el día que decidió esconder su conciencia en el armario”.

"Nadie puede mirar dentro de la mente de Obama, pero la explicación más probable a este misterio es que él simplemente no ha sido honesto sobre su verdadera opinión acerca del matrimonio homosexual", apuesta The Daily Beast.

Sin embargo, el sistema legislativo norteamericano y el progreso que han seguido las diferentes leyes a favor del matrimonio homosexual hacen que un posible respaldo por parte del presidente tenga pocas consecuencias, más allá de su alcance simbólico, tal y como explica Evan Morris-Santoro, columnista de Talking Points Memo. Una de las vías posibles es el proyecto de ley pendiente de aprobación en el Congreso y que revocaría la DOMA -la legislación que prohibe el matrimonio homosexual a nivel federal-; para revocarla a nivel estatal, debería ser sometida a voto en cada uno de los Estados y, finalmente, la vía del Tribunal Supremo, que podría considerar en los próximos meses un caso contra la prohibición de las uniones homosexuales en California.

“Incluso si Obama completa su evolución de la manera que la mayoría espera -un eventual respaldo de la igualdad de derecho al matrimonio- ¿Qué conseguiría exactamente, más allá de una victoria simbólica de los defensores de las uniones homosexuales? Bastante poco”, escribe Morris-Santoro. “El éxito o el fracaso de las iniciativas actuales tiene muy poco que ver con el hecho de que Obama comparta su opinión personal”, dice Morris-Santoro.

El el currículum de Obama está ya el rechazo a ‘Don’t Ask, Don’t Tell’, que prohibía que los miembros del Ejército compartieran abiertamente su homosexualidad, así como la negativa a defender judicialmente la DOMA.

“Si sumamos todas estas medidas, parece -y es- que el presidente apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo”, dice Jonathan Capehart en The Washington Post, que defiende el curriculum de Obama como uno de los más favorables a la igualdad de derechos, pero le acusa de “jugar a las adivinanzas”, sin aclarar nunca su postura.

Otros le recriminan que haga malabares políticos. “Intenta satisfacer la disciplina del Partido Demócrata apoyando una serie de derechos de los homosexuales sin alienar al grupo de votantes independientes a los que puede alejar un asunto social tan sensible”, explica el Christian Science Monitor. “Los asistentes del presidente reconocen que esta postura puede ser confusa. En Estados donde el matrimonio homosexual está legalizado, el presidente dice que las parejas gais deberían tener los mismos derechos que las heterosexuales. Pero no apoya públicamente que las parejas homosexuales, de principio, también tengan derecho a casarse”.

Muchos norteamericanos se preguntan estos días si cambiará de opinión.

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