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ANÁLISIS

Demócratas y a la par religiosos

Dos recientes sondeos muestran un mundo árabe complejo y en plena apertura que tiene a Turquía como principal referente

Una mujer muestra su dedo después de votar en las elecciones en Giza (Egipto). Ampliar foto
Una mujer muestra su dedo después de votar en las elecciones en Giza (Egipto). AP

Otra de las novedades aportadas por la primavera árabe es la posibilidad de realizar estudios de opinión libres, amplios y rigurosos. Dos recientes, uno de dimensión egipcia y otro realizado en una docena de países, ofrecen el retrato de un mundo árabe mucho más abierto y complejo que el tradicional estereotipo occidental de la cerrazón y la uniformidad. Ambos sondeos reflejan un amplio apoyo la democracia como forma de gobierno, a la par que una religiosidad también mayoritaria. Turquía y su primer ministro Erdogan emergen como el país y el político considerados más ejemplares.

El sondeo de ámbito egipcio (What Do Egyptians Want? Key Findings from the Sadat Chair at the University of Maryland) ha sido dirigido por el profesor Shibley Telhami para la Universidad de Maryland (Estados Unidos). Preguntados por la principal motivación a la hora de votar a tal o cual candidato en las actuales elecciones presidenciales, los egipcios se inclinan por la confianza en su persona ((31%), su programa para relanzar la economía (22%) y su experiencia política (19%). Sólo un 8% sitúa la religión en el primer lugar.

Dos tercios de los encuestados (66%) se declaran partidarios de que la sharia sea la base de la legislación egipcia. Pero, atención, solo el 17% desea su aplicación “literal”; una amplia mayoría, el 83%, prefiere aplicar el “espíritu” de la ley islámica con “las adaptaciones necesarias para los tiempos actuales”. Esa matizada actitud se confirma cuando a los egipcios se les pide que digan cuál es su país modélico en lo que hace al papel del islam en la vida pública. Se les ofrecen seis alternativas (Arabia Saudí, Irán, Turquía, Túnez, Malasia y Marruecos) y la mayoría, el 54%, escoge Turquía.

Erdogan (63%) es el político extranjero favorito de los egipcios. Le siguen muy, muy lejos Obama y el rey saudí Abudlá, ambos con un parco 5%. El 85% de los egipcios encuestados dice tener una opinión desfavorable de Estados Unidos. Preguntados sobre qué podría hacer ese país para mejorarla, el 66% responde que ayudar al nacimiento de un Estado palestino. Israel (97%) y Estados Unidos (80%) son los países percibidos como la mayor amenaza para Egipto. Irán es citado en primer lugar por un 20%.

Efectuado en base a largas entrevistas con más de 16.000 personas en 12 países árabes por el Arab Centre for Research and Policy Studies (ACRPS), con base en Doha, el segundo estudio, el más amplio, revela, según señala Marwan Bishara en un comentario en Al Yazira, “un apoyo mayoritario a los objetivos de las revoluciones árabes y de modo notable al sistema democrático de gobierno”. Las revoluciones tunecina y egipcia reciben la aprobación de, respectivamente, el 70% y 80% de los encuestados. El 81% expresa su deseo de un gobierno democrático y dos tercios se oponen a que la democracia sea negada so pretexto de estabilidad y seguridad.

El 47% de los árabes encuestados por el ACRPS piensa que la religión es un asunto privado que debe estar al margen de la vida pública, mientras que el 38% piensa lo contrario. Vuelve a emerger una amplia mayoría, dos tercios, a la hora de declararse a favor de que las autoridades religiosas no interfieran en política.

El análisis de estos datos, según Bishara, explica lo que muchos en Occidente consideran una contradicción: el deseo árabe de democracia combinado con el hecho de que, a la hora de votar por primera vez en unas legislativas, tunecinos, marroquíes y egipcios hayan preferido partidos islamistas. Serán juzgados por sus resultados.

Aunque hay muchos matices en función de los países y las regiones del mundo árabe, la encuesta del centro de Doha revela un consenso transfronterizo en una serie de temas. Un 83% cree que la corrupción está generalizada en sus países y solo un 19% cree que sus Estados aplican la igualdad de los ciudadanos ante la ley. Casi tres cuartas partes (71%) son partidarios de una mayor integración política, económica y humana entre los países árabes. El 73% ve a Israel y Estados Unidos como las mayores amenazas para sus países y el 5% a Irán. Y el 84% cree que la causa palestina es de todos los árabes y no solo de los palestinos.

Estos datos, afirma el periodista y analista libanés Ramy Khoury, deberían contribuir a la “humanización” de la mirada occidental sobre el mundo árabe iniciada con las revueltas de 2011. Ofrecen, dice, el retrato de un universo “dinámico, complejo y matizado”, muy lejos de la caricatura “unidimensional, estática y esencialista”.