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Los refugiados de Mali agravan la crisis del hambre en el Sahel

Quince millones de personas están en riesgo de padecer una catástrofe humanitaria en la región subsahariana

Mujeres y niños hacen cola en un campamento de Burkina Faso.
Mujeres y niños hacen cola en un campamento de Burkina Faso. AFP

La crisis alimentaria que en la actualidad atenaza a millones de personas en varios países de la región del Sahel ya es grave de por sí. Pero el recrudecimiento del conflicto en Mali complica aún más la situación, ya que sigue desplazando a miles de personas, que acaban como refugiadas en zonas afectadas por el hambre en países como Mauritania, Burkina Faso, Níger o Argelia.

En Burkina Faso, una quinta parte de la población —unos 2,8 millones de personas— necesita ayuda humanitaria, y medio millón de esas personas son niños malnutridos. "La situación ha empeorado debido al impacto del conflicto en Mali", señaló ayer Valerie Amos, jefa de asuntos humanitarios de la ONU. "Más de 60.000 [malienses] han huido de los enfrentamientos y cruzado a áreas de Burkina Faso que ya estaban en una situación extremadamente vulnerable".

En total, según las últimas cifras de Naciones Unidas, casi 200.000 personas han huido de Mali hacia otros países de la región. Además de en Burkina Faso, más de 64.000 están en Mauritania, cerca de 40.000 en Níger, y unas 30.000 se han instalado en el sur de Argelia, regiones donde la sequía y la inseguridad ya habían llevado a una situación de emergencia humanitaria. Por si fuera poco, otros 150.000 malienses han resultado desplazados en su propio país.

La agencia de Naciones Unidas para los refugiados y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) lanzaron el miércoles una operación de emergencia conjunta para intentar llegar a los que huyen del conflicto en Mali. Una operación que se engloba dentro del esfuerzo general de agencias de la ONU y ONG en el terreno para intentar aliviar la situación en toda la región.

Solo en Mali, 3,5 millones de personas están amenazadas por el hambre, y en todo el Sahel la cifra aumenta hasta más de 15 millones de personas en riesgo de sufrir una catástrofe humanitaria. La enormidad de estos números anónimos puede acabar ocultando la durísima realidad a la que día a día se enfrentan todas estas personas, tanto las que huyen de la violencia como las que sufren el hambre en el propio hogar.

“Si no recibimos inmediatamente donativos de dinero o comida, la incapacidad resultante para tener y distribuir suficientes alimentos durante el periodo más duro, entre junio y septiembre, sería catastrófica para las personas más vulnerables, sobre todo mujeres y niños”, advirtió en un comunicado Ertharin Cousin, directora ejecutiva del PMA.

Por su parte, Antonio Guterres, el alto comisionado de la ONU para los Refugiados, incidió en la gravedad de la situación: "El Sahel constituye una combinación letal de sequía y desplazamiento por causa del conflicto. No se trata solo de una situación humanitaria dramática sino que se ha convertido en una amenaza a la paz y seguridad globales".

La sequía, la violencia y el alto precio de la comida fueron los detonantes de la crisis en una región lacrada por la inestabilidad y por fronteras muy porosas. Esto ha permitido a diferentes grupos, algunos de carácter islamista y apoyados por Al Qaeda en el Magreb Islámico, convertir una parte del Sahel en uno de los grandes mercados mundiales de tráfico de armas y donde no son raros enfrentamientos armados y secuestros.

El conflicto en Mali se ha recrudecido en los últimos dos días tras haber dado muestras de un cierto regreso a la estabilidad. Parecía que la situación en Bamako había mejorado con el acuerdo el pasado domingo entre la junta militar, en el poder desde el golpe de Estado en marzo, y la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental para nombrar como jefe de un Gobierno de transición al expresidente del Parlamento, Dioncounda Traore.

Sin embargo, grupos de manifestantes agredieron físicamente el lunes a Traore, y el miércoles partidarios del líder golpista nombraron a este, el capitán Amadou Sanogo, como líder de ese Gobierno provisional. Por el momento, la capital se encuentra dividida entre los que apoyan a Sanogo y los que prefieren a Traore.