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Rusia y China rechazan toda medida para detener la matanza siria

La ONU halla una nueva fosa con 13 cuerpos atados y con disparos a corta distancia

Medio mundo reprueba las posiciones de China y Rusia respecto de una intervención en Siria, pero no parece que estas vayan a moverse un ápice. Ni las muertes de este martes en distintos puntos del país con un balance de 98 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, ni la masacre del viernes pasado en la región de Hula, con 108 (de ellos la mitad niños) parecen ser suficientes para que los dos grandes aliados de Siria se desdigan de sus afirmaciones pasadas. Al contrario, las corroboran.

El viceministro de Exteriores ruso, Guenadi Gatilov —citado por la agencia Interfax— ha rechazado este miércoles “categóricamente toda intervención militar extranjera” y consideró “prematura” cualquier nueva medida adoptada por el Consejo de Seguridad. Sí condenó, en cambio, la matanza de Hula aunque sin señalar culpables después de que las investigaciones llevadas a cabo desde el Alto Comisionado de Naciones Unidas apunten directamente a las milicias progubernamentales de Bachar el Asad (conocidas como shabiha) como autoras de esta masacre. “Dispararon a familias enteras en sus casas”, indicó el portavoz de esta organización, Rupert Colville, durante una conferencia de prensa en Ginebra.

El Gobierno chino se mantuvo en la misma línea que su homólogo ruso, incluso aseguró a través de uno de sus portavoces, Liu Weimin, que las expulsiones de diplomáticos sirios ordenadas por una docena de países (entre ellos España) no había tenido “ningún efecto en la Embajada de Siria en Pekín”.

Liu instó además a las partes a respaldar los esfuerzos de mediación del enviado de Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, que este miércoles se reunía con Bachar el Asad en Damasco. Annan pidió al presidente sirio “pasos claros” para poner en práctica su plan de paz de seis puntos, del que ni El Asad ni las fuerzas de la oposición han respetado el alto el fuego contemplado. Desde que a mediados de abril pasado se firmara el acuerdo, más de 1.800 personas han muerto, según los datos facilitados por el Observatorio para los derechos Humanos sirio con sede en Londres.

Un trágico suma y sigue que este miércoles adoptaba la forma de cadáveres descubiertos en fosas comunes. Efectivos de la Misión de Observación de la ONU notificaron el hallazgo de una fosa común con 13 cadáveres de civiles supuestamente asesinados a sangre fría en la localidad de Asukar, situada a 50 kilómetros de Deir Ezor.

Según el jefe de los observadores, el teniente general noruego Roger Mood, los 13 cuerpos fueron encontrados con las manos atadas a la espalda y con señales de haber recibido disparos efectuados a corta distancia, en lo que de nuevo podrían ser ejecuciones sumarias. No obstante, en las imágenes de vídeo hechas públicas a través de Internet por los activistas no se puede apreciar bien el tipo de heridas ni el origen de su muerte, aunque abunda su difusión en las redes sociales.

“El general Mood se encuentra profundamente conmovido por este hecho reprobable sin justificación alguna”, señaló un comunicado de prensa difundido desde la propia misión de observación, donde se vuelve a recurrir a la manida llamada a todas las partes “para que ejerzan la máxima contención y acabar con esta espiral de violencia por el bien de Siria y del pueblo sirio”.

Desde que empezó el conflicto en marzo de 2011 más de 10.000 personas han perdido la vida. Otro medio millón ha abandonado sus casas para huir de la violencia.