La Alianza del Pacífico echa a andar en Chile

Los presidentes de cuatro países latinoamericanos pactan la creación de un bloque regional que representa más de un tercio del PIB de América Latina

Los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos; de Chile, Sebastián Piñera; de México, Felipe Calderón; y de Perú, Ollanta Humala. EFE

A 2.635 metros de altura, en el cerro Paranal, en el desierto chileno de Atacama, el más seco del mundo, se constituyó formalmente la Alianza del Pacífico, un bloque regional que agrupa a los principales países iberoamericanos ribereños de dicho océano y que aspira a profundizar la integración económica entre sus miembros y a establecer vínculos conjuntos con la región de Asia Pacífico. Firmaron el tratado funcional los presidentes de Chile, Sebastián Piñera; Colombia, Juan Manuel Santos; Perú, Ollanta Humala; y México, Felipe Calderón.

El anfitrión de la cumbre, el chileno Piñera, subrayó que la alianza supone un mercado de 207 millones de consumidores y representa más de un tercio del PIB total de América Latina y más del 50% de su comercio. Agrupa a algunas de las economías más dinámicas de la región, con crecimientos medios del 7% anual. Subrayó que su objetivo es ir más allá del libre comercio, ya consagrado en los acuerdos bilaterales, hacia la libre circulación de servicios, capitales y personas.

Las claves de la alianza

  • La alianza agrupa a Chile, Colombia, México y Perú. Costa Rica ha anunciado su intención de entrar. La alianza concentra más del 50% del comercio de América Latina.
  • El tratado agrupa a cuatro de las economías más dinámicas de la región, con crecimientos medios del 7% anual.
  • Los cuatro miembros de la alianza exportaron en 2011 bienes por valor de cerca de 71.000 millones de dólares a Asia, con un crecimiento del 10%.

El colombiano José Manuel Santos subrayó que la alianza “no va contra nadie”, está abierta a la incorporación de nuevos socios, y no es "excluyente, ni incompatible" con otros procesos de integración latinoamericanos. Lo cierto es que hasta ahora solo Costa Rica —que anunció su propósito de ingresar en el club— y Panamá se han incorporado como observadores; mientras que Ecuador, miembro del eje bolivariano, se mantiene significativamente ausente.

México, Colombia y Chile se caracterizan por ser los países latinoamericanos con economías más abiertas del continente y haber suscrito acuerdos de libre comercio con EE UU. La excepción la constituye el peruano Ollanta Humala, que ha heredado el proyecto de su antecesor, Alan García, quien fue precisamente el promotor de la idea, en abril de 2011. Humala, en todo caso, no ha querido bajarse del tren y subrayó que se trata de una iniciativa “no confrontacional ni ideológica”, a la que puso deberes sociales al destacar que uno de sus objetivos debe ser la lucha contra la pobreza y la educación, “como instrumento de integración social”.

Pese a ello, una de las ventajas de la alianza es su cohesión. El Pacto Andino se ha fracturado en la negociación del acuerdo comercial con la Unión Europea y Mercosur, el bloque comercial más importante, está dividido por las barreras proteccionistas que Argentina impone a sus propios socios y vecinos. La alianza se perfila así, aunque evite presentarse como tal, como la alternativa liberal al eje bolivariano que encabeza el venezolano Hugo Chávez —en un momento en que este acusa su debilidad, tanto física como política— y también a Brasil, convertida en potencia hegemónica continental.

Además, como recordó Piñera, la región de Asia Pacífico ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en opción de presente. Sobre todo para América Latina, de la que China se ha convertido en el primer cliente y voraz consumidor de sus materias primas. Solo los cuatro miembros de la alianza exportaron en 2011 bienes por valor de 71.000 millones de dólares a Asia, con un crecimiento anual del 10%..