Rajoy entra al fin al directorio europeo más débil que nunca
Rajoy asistirá a un encuentro al máximo nivel en el que se cocinarán las conclusiones de la cumbre europea del 28 y 29 de junio
El presidente español, Mariano Rajoy. / Marcelo Sayão (EFE)
Cuando la canciller germana, Angela Merkel, y el entonces presidente francés, Nicolas Sarkozy, empezaron a reunirse con el primer ministro italiano, Mario Monti, antes de cada Consejo Europeo, Rajoy reaccionó como la zorra de la fábula ante las uvas. Los colaboradores del presidente español trataron con desdén el hecho de que la cuarta economía de la zona euro se quedara al margen del nuevo triunvirato que empezaba a configurarse al frente de la UE. “No es un encuentro entre iguales. Merkel y Sarkozy van a leerle la cartilla al tecnócrata al que pusieron al frente de Italia tras forzar la caída de Berlusconi”, dijeron. Las declaraciones de Monti culpando a España de la presión sobre la deuda italiana no ayudaron tampoco a mejorar el clima. La situación cambió radicalemente el pasado día 21 cuando, aprovechando la foto de familia de la cumbre de la OTAN en Chicago, Monti invitó a Rajoy a sumarse al encuentro tripartito de Roma, anunciado dos días antes en la cita del G-8 en Camp David. Así pues, por vez primera, Rajoy asistirá a un encuentro al máximo nivel en el que se cocinarán las conclusiones de la cumbre europea del 28 y 29 de junio.
La paradoja es que España llega al directorio europeo en su momento de mayor debilidad, cuando no está en condiciones de influir en el futuro de la Unión sino, en el mejor de los casos, de suavizar las condiciones caudinas que quieren imponerle algunos de sus socios a cambio del imprescindible auxilio financiero.
Rajoy cuenta con la complicidad de Monti, y también del nuevo presidente francés, François Hollande, para ablandar la inflexibilidad de Merkel y conseguir que el Banco Central Europeo (BCE), o el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEED), compre deuda en el mercado secundario y frene los ataques contra los bonos españoles e italianos. Además, intentará convencer a Merkel de que los 100.000 millones que el Eurogrupo ha puesto sobre la mesa para recapitalizar el sistema financiero español se presten directamente a los bancos, sin el aval del Estado que supone la intermediación del FORB (Fondo de Ordenación y Reestructuración Bancaria) y, por tanto, sin incrementar aún más la ya abultada deuda pública española. Las conclusiones de las dos auditores externos, que han cifrado en un máximo de 62.000 millones de euros las necesidades de la banca española, suponen un alivio para Rajoy, pues demuestran que, en contra de los peores augurios, el monto del rescate de la UE es más que suficiente para tapar el agujero. Habrá que ver si tres (Hollande, Monti y Rajoy) pueden con una (Merkel) o, como hasta ahora, una puede con todos.
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