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Europa convulsa

La UE plantea avanzar en la unión fiscal y crear un Tesoro común europeo

Los ministros de Finanzas de Alemania, Francia, Italia y España intentan perfilar en París un acuerdo ante la cumbre del 28 y 29

Un documento de trabajo prevé nuevos poderes para que la UE controle los presupuestos de los países que infringen los límites de déficit

Van Rompuy saluda al primer ministro moldavo, Vlad Filat, en Bruselas. AFP

La Unión Europea quiere avanzar hacia una mayor unión fiscal y estudia dotarse de un superministerio de Finanzas que tendría amplios poderes para modificar los presupuestos nacionales de los Estados que infrinjan las reglas de equilibrio presupuestario. Eso afirma un borrador de trabajo dado a conocer hoy y que será discutido en la cumbre del jueves y el viernes. El informe incluye además un ambicioso plan para avanzar hacia la unión política y bancaria, y concede a Bruselas nuevos poderes de supervisión sobre los sistemas financieros y las cuentas públicas de cada país.

La carta, redactada por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en colaboración con los líderes del BCE, Mario Draghi; de la Comisión, José Manuel Durão Barroso; y del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, sirve de calentamiento para una semana que concluirá con la cumbre en la que los líderes de la UE están obligados a presentar medidas de calado para taponar una crisis que ya ha obligado a rescatar a cinco países de la eurozona (España y Chipre han sido los últimos).

El texto apuesta por avanzar hacia una unión monetaria basada en una mayor integración del sector financiero, presupuestario y de las políticas económicas. De estos aspectos se lleva mucho tiempo hablando, pero la sensación de que el desastre está a punto de llegar a Europa puede hacer que los líderes se decidan esta semana a impulsar de verdad estas políticas, sin las cuales la unión monetaria seguirá estando coja.

Entre los cambios más importantes que propone Van Rompuy, se encuentra el endurecimiento de los controles a la política fiscal de cada estado miembro. No solo se establece un máximo para el gasto público de cada año y para los niveles de deuda, sino que si un Estado miembro quisiera emitir más deuda de la fijada debería “justificar y recibir” el aprobado previo por parte de las instituciones europeas. Si esta iniciativa saliera adelante, supondría entregar de facto la llave de la caja fuerte de los Estados. Triunfarían así las tesis alemanas de avanzar cuanto antes hacia la unión fiscal.

Pero a cambio, los alemanes deberían ceder en algo que hasta ahora consideran tabú: en la mutualización de la deuda. Lo que la canciller Angela Merkel calificó como la “unión del endeudamiento” podría estar más cerca si se pusieran en marcha los planes de Van Rompuy. “En una perspectiva de medio plazo, la emisión de deuda conjunta debería analizarse como un elemento más de la unión fiscal”, señala el documento. Pero el presidente del Consejo Europeo va más allá de la creación de los eurobonos —iniciativa que apoya, entre otros, Francia—. Van Rompuy asegura que una unión fiscal supondría “en última instancia” la creación de un Tesoro.

Además de la integración fiscal, el texto apuesta por otros tres aspectos en los que es necesario avanzar: la unión bancaria, la unión económica y la legitimidad y el control democrático. Dos elementos son importantes para lograr un sector financiero más homogéneo en la eurozona: un organismo supervisor común para los países que comparten el euro y un marco legal común para asegurar los depósitos e intervenir e incluso liquidar las entidades que pongan en peligro la solvencia del sistema financiero.

El documento sigue en fase de estudio y será analizado esta tarde por los ministros de las cuatro potencias del euro en París.

Según ha afirmado Pierre Moscovici, el titular francés de Finanzas, a la radio France Info, Europa debe “sentar las bases de la segunda fase del euro” y “aportar las pruebas de que es capaz de dotarse de una integración bancaria, financiera, presupuestaria y política”, además de “una política de crecimiento y una regulación fuerte”.

Tras repetir que "Hollande ha conseguido que las cosas se muevan en Europa", con la adopción en la minicumbre de Roma del pasado viernes de un paquete de 130.000 millones de euros, Moscovici ha dicho que los nuevos objetivos de Francia son “la recapitalización directa de los bancos” y “una mayor integración con creación final de los eurobonos”.

En la tormenta de ideas de Bercy, sede de los ministerios económicos franceses, participarán esta tarde el comisario europeo Olli Rehn junto a los ministros de Alemania, Wolfgang Schäuble; España, Luis de Guindos; e Italia (podría ser el primer ministro, Mario Monti, que también es titular de Economía; o el viceministro de Economía, Vittorio Grilli). El miércoles la canciller Angela Merkel viaja a París para preparar el Consejo Europeo con el presidente francés, François Hollande.

El anuncio de la reunión llega un día después de que el Gobierno español pidiera oficialmente el rescate para recapitalizar a su sector financiero y de que la agencia de calificación Moody's anunciara una rebaja en bloque de la calificación de la banca española.

“Estamos en una fase de preparación activa de la cumbre porque queremos respuestas estructurales, porque hay que sentar las bases de una Europa de la confianza”, señaló Moscovici. “Debemos ser conscientes de que la cumbre es esencial porque hay que sentar ahora las bases de la segunda fase del euro, que le permitirá consolidarse definitivamente”, subrayó.

En ese sentido, dos grandes figuras del socialismo europeo, Jacques Delors y Helmut Schmidt, patrocinan un informe que adelanta el Financial Times y que reclama la creación de una agencia europea de deuda. La agencia estaría encabezada por un superministro de Finanzas, tendría poderes para emitir deuda conjunta de los países de la eurozona, y a cambio podría controlar y vetar los presupuestos nacionales de los países que más necesiten los eurobonos.

El estudio, de 41 páginas, ha sido elaborado por un grupo de economistas y políticos en el que destacan Peter Bofinger, miembro del Consejo Alemán de Expertos Económicos; Jean Pisani-Ferry, francés al frente del think tank Bruegel; Paul de Grauwe, economista belga de la London School of Economics; y Jean-Claude Piris, el exjurista de referencia en el Consejo Europeo y autor de casi todos los recientes tratados de la UE.

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