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La operación militar contra los piratas en el Índico consigue reducir los secuestros

El sector naviero ha contabilizado 67 ataques frente a las costas de Somalia, en los que 13 barcos han resultado aprehendidos

El presidente de Somalia, el jeque Sharif Sheikh Ahmed, interviene en la II Conferencia Internacional Contra la Piratería.
El presidente de Somalia, el jeque Sharif Sheikh Ahmed, interviene en la II Conferencia Internacional Contra la Piratería. EFE

La operación militar internacional para atajar la piratería en aguas del océano Índico ha logrado reducir el número de barcos secuestrados y la tasa de éxito de los abordajes. Sin embargo, los piratas han respondido a la mayor protección de los navíos con un aumento de la violencia que emplean en sus asaltos y contra los navegantes, según se ha puesto de relieve durante la segunda Conferencia Internacional Contra la Piratería que se ha celebrado ayer y hoy en Dubái. En lo que va de año, el sector naviero ha contabilizado 67 ataques frente a las costas de Somalia, en los que 13 barcos han resultado aprehendidos.

“Desde la introducción de las patrullas armadas ha aumentado la violencia de los piratas y también las cantidades que éstos piden como rescate”, señala a esta corresponsal un militar europeo que participa en el centro de coordinación de la Operación Atalanta. Esa Fuerza Naval de la UE ha registrado una treintena de incidentes en lo que va de año frente a los 176 que contabilizó en 2011. Además, según sus datos, los piratas ahora sólo se salen con la suya en un 14% de sus intentos frente a un 28% en 2009. Pero en ese mismo periodo, los muertos en los ataques han pasado de 8 a 24, lo que eleva a 62 las víctimas mortales desde 2007. Dos centenares de navegantes se encuentran presos.

“La respuesta militar sólo puede mitigar ciertos síntomas de la piratería, pero no dar una solución duradera por sí misma”, ha declarado Jon Huggins durante una de las sesiones. Huggins es el director del programa Oceans Beyond Piracy de la Fundación One Earth Future, cuyo último informe estima en 7.000 millones de dólares (unos 5.600 millones de euros) el coste anual de esa actividad criminal para la comunidad internacional. Además de los gastos militares que afrontan los Gobiernos, la industria naviera tiene que sufragar el aumento del precio de los seguros, el refuerzo de las medidas de seguridad, el entrenamiento de las tripulaciones o los costes de la seguridad privada.

De ahí que el objetivo de la conferencia, patrocinada por el Gobierno de Emiratos Árabes Unidos (EAU) y DP World (la tercera empresa operadora de puertos del mundo), haya tratado de impulsar una mayor cooperación entre los sectores público y privado para combatir la piratería. Como el resto de los países de la región, EAU depende de esa ruta que atraviesa el mar de Arabia y el golfo de Adén para exportar su petróleo e importar productos básicos y bienes de consumo.

“Por quinto año consecutivo, la ruta comercial más transitada del mundo permanece a merced de un relativamente pequeño pero agresivo grupo de piratas”, ha denunciado el presidente de DP World, Sultan Ahmed Bin Sulayem.

“Es un negocio de muchos millones de dólares no sólo para los piratas sino también para otros sectores que sacan beneficio de ello”, resume por su parte el analista Theodore Karasik, para quien la lucha contra la piratería también se ha convertido en “una gran industria”. “Es un círculo vicioso que hay que parar”, asegura.

Desde el Gobierno de EAU se trata de potenciar la estabilización política y el desarrollo socioeconómico de Somalia. Hoy mismo, su ministro de Estado de Exteriores, Anwar Gargash, ha apadrinado la firma de un acuerdo entre el presidente del Gobierno federal transitorio de Somalia, Sharif Ahmed, y el de la región independentista de Somalilandia, Ahmed Silanyo, para mantener un diálogo de cara a las elecciones del próximo agosto. En los últimos cuatro años, Emiratos ha gastado 25 millones de dólares en ayuda humanitaria y asistencia financiera a ese país, con especial atención a la sanidad.

Entre las propuestas que se han barajado durante la conferencia destacan desarrollar la capacidad de la Marina y la guardia costera somalí, así como su sistema judicial para que los piratas puedan ser juzgados y encarcelados en su país. También se ha sugerido la necesidad de ofrecer alternativas de empleo para los jóvenes, a la vez que subrayar los riesgos de la piratería. Sin embargo, todas ellas son medidas a largo plazo ante cuyo resultado los expertos se muestran escépticos.

“No hay desarrollo que vaya a acabar con la piratería, ambos factores no están interconectados a corto o medio plazo”, ha señalado Jay Bahadur, autor de Deadly waters, un libro sobre el fenómeno de la piratería para el que investigó sobre el terreno durante varios meses.