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El juicio por los niños robados en Argentina, en cifras

105 niños robados han recuperado ya su identidad

Hay más de 400 denuncias por hechos similares

300 familias han depositado su ADN en un banco de datos para buscar víctimas

El juicio por el caso de los niños robados en la dictadura Argentina, cuya sentencia se espera para este jueves, 5 de julio, sienta a dos de los dictadores en el banquillo. Estas son las fechas y cifras clave del caso, que enfrenta a Argentina de nuevo con la siniestra realidad de los años de plomo:

El 23 de octubre de 1977 se reúnen por primera vez en Buenos Aires ocho madres de desaparecidos, convencidas de que las une el hecho de que de que sus hijas habían sido secuestradas con sus bebés o durante los meses de gestación. Nace así lo que después se conocería como las Abuelas de Plaza de Mayo. En este libro se relata su 30 años de búsqueda.

El 30 de diciembre de 1996 se inicia en Buenos Aires el juicio por el plan sistemático de apropiación de niños ante una denuncia de las Abuelas. La causa oral comenzaría 15 años después, el 28 de febrero de 2011. La lectura de la sentencia se fijó para el 5 de julio de 2012, tras año y medio de sesiones públicas.

El juicio investiga los casos de 34 hijos de desaparecidos. De ellos se han ofrecido a declarar solo 20.

200 testigos han prestado testimonio.

En el banquillo de los acusados se sientan dos dictadores, seis militares, un miembro de la prefectura naval o guardia marina, un agente de inteligencia y una civil, Susana Inés Colombo. Excepto Colombo, todos se encuentran en prisión o bajo arresto domiciliario. Ocho están procesados por organización o encubrimiento del aparato criminal de las apropiaciones de niños. Y tres (Juan Azic, Víctor Gallo y su antigua esposa, Susana Inés Colombo) son juzgados por haberse quedado con hijos de desaparecidos.

El último detenido fue Víctor Gallo, encarcelado el 19 de febrero de 2010, dos días después de que su hijo adoptivo, Francisco Madariaga, recuperase su identidad.

105 nietos han recuperado su identidad hasta el día de hoy.

Aún hay 400 denuncias de desapariciones de nietos.

Unas 25 personas han sido condenadas por apropiarse de niños durante la dictadura, al margen de este juicio. En los casos en que los menores fueron adoptados judicialmente, sin falsificación de las partidas de nacimiento, la justicia argentina no actuó contra los padres adoptivos.

300 familias han depositado su ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos, además de los 105 encontrados. En los últimos cinco años se incorporaron 60 familias.

De los 34 casos incluidos en el juicio solo un padre (Abel Madariaga) y una madre (Sara Méndez) biológicos lograron reencontrarse con sus hijos. En cuanto al resto de los 105 que recuperaron su identidad, al menos cinco han logrado conocer a sus padres biológicos.

El último menor robado que recobró su identidad biológica, la nieta 105, es Laura Reinhold Siver. La obtuvo el 2 de agosto de 2011, después de que cuatro años atrás acudiera a la sede de las Abuelas de Plaza de Mayo, en Buenos Aires, llevada por sus propias sospechas.

La última detención por apropiación se produjo el miércoles 4 de julio, un día antes de dictarse la sentencia. Se trata de Ana María Grimaldos, de 76 años, esposa del capitán Jorge Vildoza, exjefe de la ESMA (Escuela Superior Mecánica de la Armada). Grimaldos llevaba 24 años como prófuga de la Justicia. Fue quien crio a Javier Gonzalo Penino Viñas, nacido en la ESMA durante el cautiverio de su madre, Cecilia Viñas.

Tres imputados por apropiaciones de niños siguen en búsqueda y captura. Uno de ellos es Jorge Vildoza, a quien su esposa, Ana María Grimaldos, ha declarado muerto. Los otros son Juan Carlos Vázquez Sarmiento, oficial de la Fuerza Aérea (padre adoptivo del nieto 102, Ezequiel Rochistein) y el militar Ricardo Luis Von Kyaw, acusado por entregar a un niño nacido en cautiverio.

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