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Los aliados darán a Afganistán 13.000 millones de ayuda en tres años

La financiación, acordada en la conferencia de donantes de Tokio, está condicionada a que Kabul luche contra la corrupción, mejore el sistema judicial y los derechos de las mujeres

La secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, saluda al presidente afgano, Hamid Karzai, en presencia del ministro de Exteriores de Japón, país anfitrión de la Conferencia de donantes, hoy en Tokio.
La secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, saluda al presidente afgano, Hamid Karzai, en presencia del ministro de Exteriores de Japón, país anfitrión de la Conferencia de donantes, hoy en Tokio. AFP

EE UU y sus aliados se han comprometido a financiar a Afganistán con 16.000 millones de dólares (unos 13.000 millones de euros) durante los próximos tres años para evitar que ese país centroasiático se deslice hacia el caos tras la salida de todas las tropas de la OTAN en 2014. La ayuda, anunciada este domingo durante una Conferencia de Donantes en Tokio, se ha condicionado a importantes reformas, entre las que destacan la lucha contra la corrupción, la mejora del sistema judicial y el respeto a los derechos de la mujer.

“Con la ayuda de la comunidad internacional, hemos avanzado de forma extraordinaria en cerrar las heridas del conflicto y la destrucción, y marcado un nuevo camino para que nuestro pueblo logre sus aspiraciones de un país en paz, próspero y democrático”, ha declarado el presidente afgano, Hamid Karzai, según el texto de su discurso difundido por su oficina.

Karzai, que llegó al Gobierno tras la intervención estadounidense que derribó al régimen talibán en 2001, se dirigía a los representantes de casi ochenta países y organizaciones internacionales comprometidos en sacar adelante su país. Pero sus palabras se escucharon con cierta dosis de escepticismo. A la fatiga de los donantes después de una década en la que se han gastado al menos 35.000 millones de dólares en ayuda humanitaria con dudosos resultados, se suma la mala gestión que ha convertido Afganistán en uno de los países más corruptos del mundo.

De acuerdo con el Banco Mundial, los 30 millones de afganos aún son una de las naciones más pobres del planeta con un Producto Interior Bruto de apenas 528 dólares por habitante. La ocupación no ha reducido su dependencia de la ayuda internacional ni ha logrado borrar la huella de 30 años de guerras sucesivas. De hecho, la violencia continúa. Varios incidentes, incluidos tres atentados con bomba, han dejado este domingo y por lo menos 35 muertos, entre ellos siete soldados de la OTAN.

De ahí la preocupación de que esa tierra árida y sin acceso al mar vuelva a convertirse en un agujero negro para la seguridad mundial, y la disposición de la comunidad internacional a hacer un nuevo esfuerzo por evitarlo. Los 13.000 millones de euros anunciados incluyen tanto ayudas en curso como nuevos apoyos. Esta asistencia se suma a los 4.100 millones de dólares anuales para las fuerzas de seguridad que los países de la OTAN acordaron en la pasada cumbre de Chicago. El compromiso se extiende además a financiar el país en 2016 y 2017 “a un nivel igual o cercano a las ayudas de la última década”.

“No invertir en el buen gobierno, la justicia, los derechos humanos, el empleo y el progreso social podría reducir a nada la inversión y los sacrificios que se llevan a cabo desde hace diez años”, advirtió el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Aunque el documento no desglosa la contribución por país, una de las más relevantes es la de Japón, que ha prometido 3.000 millones de dólares hasta 2016, de los que 2.200 millones serán subvenciones para proyectos de desarrollo en carreteras y otras infraestructuras. EE UU no ha facilitado cifras concretas, pero sus portavoces han dado a entender que la Administración va a pedir al Congreso que mantenga el mismo nivel de ayuda de los últimos años hasta 2017, una media de 2.300 millones anuales. También la UE va a mantener sus 1.200 millones de euros (casi 1.500 millones de dólares), aunque señala que va a ser difícil si no se avanza en el respeto a la ley y los derechos de las mujeres.

De ahí que la Declaración de Tokyo lleve como anexo un “Acuerdo marco de responsabilidades mutuas” en el que se establece un mecanismo de seguimiento de los avances en varios campos. En ese texto, se insta a las autoridades afganas a facilitar a principios de 2013 un calendario preciso de los preparativos para las elecciones que deben realizarse en 2014 y 2015. También se les exigen medidas concretas en la lucha contra la corrupción y el tráfico de drogas. El documento menciona además en 15 ocasiones la necesidad de respetar los derechos de las mujeres, uno de los avances más frágiles logrados tras la expulsión del poder de los talibanes.