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Fallece el manifestante israelí que se quemó a lo bonzo la semana pasada

Silman, de 58 años, participaba el pasado sábado en una marcha en Tel Aviv para protestar contra el alza del coste de la vida

Varias personas intentan apagar las llamas del manifestante que se prendió fuego.
Varias personas intentan apagar las llamas del manifestante que se prendió fuego. AFP

Moshe Silman, el israelí de 58 años que se quemó a lo bonzo el pasado sábado durante una manifestación de los indignados israelíes en Tel Aviv, ha fallecido este viernes en el hospital de Tel Hashomer, donde se le estaba tratando por las quemaduras que sufría en el 94% de su cuerpo.

Silman participaba en una marcha en Tel Aviv para protestar contra el alza del coste de la vida y reclamar al Gobierno de Benjamin Netanyahu que actuara para salvar el poder adquisitivo de los israelíes.

Silman, un rostro conocido entre los indignados israelíes, leyó una carta en voz alta antes de prenderse fuego. “Acuso a Israel, a Benjamin Netanyahu y a Youval Steinitz (ministro de Finanzas) de ser responsables de la humillación cotidiana que deben sufrir los ciudadanos de Israel. Roban a los pobres para dárselo a los ricos. No tengo dinero para medicinas ni para el alquiler y apenas puedo empezar el mes después de haber pagado millones en impuesto, haber servido en el Ejército y en la reserva hasta los 46. No voy a ser un sin techo”, declaró.

Según medios israelíes, Silman, que llevaba años viviendo en Haifa (norte del país), había tenido que cerrar una empresa de transporte por culpa de las deudas. Según la carta que leyó, tuvo que dejar de trabajar tras un accidente cerebral, y el Ministerio de Vivienda no le habría concedido un subsidio de alojamiento.

La manifestación del 14 de julio, que reunió a cerca de 8.000 personas en Tel Aviv, Haifa y Jerusalén marcaba el aniversario de las marchas que, el año pasado, llenaron las calles de Jerusalén y Tel Aviv para protestar por la subida del coste de la vida.

Activistas y amigos de Silman fueron informados esta mañana de que estaba viviendo sus últimas horas. Su familia ha anunciado que, tras el entierro, va a respetar la Shiva, los siete días de duelo requeridos por el Judaísmo, en la casa de una de sus hermanas.