La disidencia cubana se queda huérfana

El histórico líder Oswaldo Payá fallece a los 60 años en un accidente de tráfico en la isla

La policía interroga al dirigente del PP que viajaba con él y conducía el coche

Foto: Adalberto Roque (AFP) / Vídeo: Atlas

Al filo de las cinco de la tarde del domingo se confirmó lo que hasta entonces eran rumores que circulaban por La Habana: Oswaldo Payá, líder opositor y fundador del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), había muerto. Conocido internacionalmente por impulsar el Proyecto Varela, su fallecimiento a los 60 años es un duro golpe para las fuerzas prodemocracia en Cuba.

El prestigioso disidente perdió la vida en un accidente automovilístico —aún sin aclarar— que ocurrió alrededor de las 13.50, hora local (seis horas más en la España peninsular). El siniestro tuvo lugar a pocos kilómetros de la ciudad de Bayamo, en la oriental provincia de Granma, a unos 800 kilómetros de La Habana. Cerca de la pequeña localidad de La Gavina, el auto, de alquiler, se salió de la carretera y rodó hasta chocar con un árbol. Todavía queda por confirmar si previamente fue impactado o acosado por otro vehículo, como aseguran varias fuentes, o si el conductor perdió el control, tal como dice la versión oficial.

Payá viajaba junto al activista disidente Harold Cepero, también fallecido. Iban acompañados por dos extranjeros, el español Ángel Carromero y el sueco Jens Aron Modig, los dos de 27 años. Carromero es vicesecretario de las Nuevas Generaciones del Partido Popular en Madrid. Modig preside la Liga de la Juventud Demócrata Cristiana.

Todos fueron trasladados al hospital Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, donde según fuentes médicas Payá ingresó ya sin vida. Cepero falleció horas después. Los dos acompañantes sufrieron heridas leves. A media tarde de ayer, Carromero recibió el alta y acudió a prestar declaración ante la policía, informó a la agencia Efe el cónsul español, Tomas Rodríguez-Pantoja. Una portavoz del ministerio español de Asuntos Exteriores informó a Europa Press de que las autoridades prosiguen la investigación sobre el siniestro y, por tanto, aún no han autorizado a Carromero a abandonar el país o al menos desplazarse hasta La Habana, como sí han permitido hacer al político sueco, quien también prestó declaración sobre el accidente. La diferencia entre ambos reside en que era Carromero quien conducía el vehículo y las autoridades cubanas están siguiendo “el protocolo establecido en estos casos”, según la portavoz de Exteriores. Carromero está acompañado en Bayamo por el cónsul general, Álvaro Kirpatrick, que tiene intención de trasladar al político popular a La Habana tan pronto como sea posible.

El Proyecto Varela proponía una reforma constitucional apoyándose en la propia legislación de Cuba

Carromero entró en el país con visado de turista con Modig. Ambos aprovecharon su estancia en la isla para entablar contactos con la oposición cubana, si bien en el aeropuerto ocultaron su intención para evitar que se les denegara la entrada, informa Europa Press. El embajador de España en Cuba, Juan Francisco Montalbán, se ha puesto en contacto con el ministerio cubano de Exteriores con el objetivo de que se permita a Carromero regresar cuanto antes. El ministerio español de Exteriores destacó anoche la “colaboración” de las autoridades cubanas con los servicios consulares desplazados a la provincia de Granma para asistir a Carromero.

El domingo, las autoridades no informaron de inmediato del accidente de tráfico. La esposa de Oswaldo Payá, Ofelia Acevedo, se enteró del deceso de este horas después a través de una fuente de la Iglesia católica. Rosa María Payá, hija del disidente fallecido, y muchos opositores han expresado sus recelos sobre la versión oficial, pero habrá que esperar al testimonio de los dos sobrevivientes y a los resultados de las investigaciones policiales.

El féretro llegó ayer por la tarde a la iglesia de San Salvador de La Habana, donde se instaló la capilla ardiente. Unas 400 personas recibieron sus restos con una cerrada ovación y gritos de “libertad”. La incredulidad y el abatimiento eran patentes entre amigos y compañeros. “Todavía no acabo de asimilar que haya muerto”, comentaba su amigo Vladimiro Roca, otro veterano disidente. “Oswaldo fue nuestro Gandhi”, decía el escritor y bloguero Ángel Santiesteban. “Su protesta pacífica enseñó a mi generación”.

Oswaldo Payá recibió en 2002 el premio Sajarov del Parlamento Europeo, que le fue otorgado por su labor en el Proyecto Varela. Dicha iniciativa, que comenzó a ser gestada en 1998, proponía una reforma constitucional apoyándose en la propia legislación vigente en la isla. A través del Proyecto Varela se solicitaba un referéndum nacional para permitir la libre asociación, la libertad de expresión y de prensa, convocar elecciones libres, fomentar la libertad de empresa y promover una amnistía para los presos políticos.

Fundó el Movimiento Cristiano Liberación, que se convirtió en una importante organización de la sociedad civil cubana

Junto a otros miembros del Movimiento Cristiano Liberación y a activistas de la ilegalizada oposición, Payá logró presentar ante la Asamblea Nacional del Poder Popular unas 11.000 firmas el 10 de marzo de 2002. Dos años más tarde fueron agregadas otras 14.000 rúbricas, pero el Gobierno cubano rechazó la consulta popular que se exigía. En lugar de eso la respuesta oficial fue declarar “irrevocable” el carácter socialista del sistema imperante en el país, en un gesto que popularmente se dio en llamar la “momificación constitucional”. La vigilancia y represión alrededor de Oswaldo Payá aumentaron a partir de esa fecha, incluyendo detenciones, amenazas y mítines de repudio organizados ante su vivienda.

 

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