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El ejército se emplea a fondo para abatir la rebelión en Damasco

El ataque a un gran campo de refugiados palestinos deja 20 muertos

Imagen distribuida por la agencia siria Sana de varios detenidos por el ejército sirio.
Imagen distribuida por la agencia siria Sana de varios detenidos por el ejército sirio. AFP

El Ejército sirio se empleó ayer a fondo para sofocar los pocos focos de rebelión que resisten en Damasco y continuó su ofensiva en el resto del país. Mientras, crecen los temores, tras el ataque a un campo de refugiados por parte del Ejército, a que la población palestina entre de lleno en un conflicto en el que hasta ahora se mantenía relativamente al margen. “Hasta ahora había habido víctimas esporádicas en el campo, pero esto es distinto. Ahora somos objetivo”, cuenta una activista desde el campo de palestinos de Yarmuk, en la capital siria.

Los vecinos de Alepo, la segunda ciudad del país, volvieron a salir ayer a la calle para pedir la caída del presidente Bachar el Asad, desafiando a las tropas del Ejército, que libra en esta ciudad una batalla que podría resultar definitiva para el desenlace del conflicto. Mientras algunos se manifestaban, según pudo observar la agencia France Presse, los tanques y los helicópteros militares dispararon en distintos puntos del país, para sofocar la rebelión que dura ya año y medio y que aspira a derrocar al régimen. Los activistas antigubernamentales cifran en más de 20.000 los muertos a manos del Ejército, las milicias afines y los rebeldes.

Ayer se conoció el alcance de los ataques del día anterior sobre el campo de refugiados palestinos de Yarmuk. Una veintena de civiles murieron por disparos de mortero en el campo, según el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Londres. Se trata del mayor campo de refugiados del país, en el que los cerca de 150.000 palestinos que viven allí han empezado a decantarse por apoyar masivamente a los rebeldes. El presidente palestino, Mahmud Abbas, condenó desde Ramala las muertes en Yarmuk.

Una activista residente en este campo de refugiados explica vía Skype que hasta el ataque del jueves por la noche el lugar era considerado seguro. “Había habido disparos sueltos, pero ayer atacaron directamente el campo. Hubo un bombardeo. La gente corrió a ver lo que había pasado y fue cuando los tanques volvieron a disparar”, dice la activista que se hace llamar Nahla Ibrahim. Detalla que el ataque se produjo justo en el momento del iftar, la comida que rompe el ayuno del día en el mes de Ramadán. Cuenta también que el campo se está llenando de refugiados del barrio vecino, Tadamon.

Un testigo citado por la agencia Reuters indicó que columnas de blindados entraron anoche en el barrio, considerado el último gran bastión de la rebelión. Hace dos semanas, el opositor Ejército Libre de Siria lanzó una ofensiva sobre la capital que bautizó como Volcán de Damasco. Desde entonces, el Ejército regular ha conseguido reducir a los grupos rebeldes en distintos puntos de la ciudad.

En la provincia de Hama, las tropas rodearon algunas mezquitas, según los activistas, para evitar que los fieles se manifestaran a la salida del rezo del viernes, como es habitual desde hace meses. Tartus, Idlib, Deraa y Deir el Zor fueron además de Damasco y Alepo escenario de ataques por parte de las fuerzas de seguridad sirias, según las mismas fuentes, que cifran en más de un centenar los civiles muertos entre el jueves y el viernes, como consecuencia de la campaña represiva que ejecutan las tropas sirias y las milicias progubernamentales.

Mientras, el Ministerio de Defensa ruso negó que los tres barcos de guerra que surcan el mar Mediterráneo con cientos de marineros a bordo tengan previsto hacer una parada de avituallamiento en el puerto sirio de Tartus en los próximos días. Una fuente militar rusa confirmó, sin embargo, a la agencia France Presse que los navíos repostarán en Siria en unos días. Rusia es el gran aliado diplomático del régimen sirio y un importante suministrador de armamento a Damasco.