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El enigma de los inmigrantes centroamericanos desaparecidos

El Proyecto Frontera exhuma cadáveres en el Estado mexicano de Chiapas para identificarlos

Cadáveres de inmigrantes " sin papeles" asesinados en México en una nave de San Fernando en 2010
Cadáveres de inmigrantes " sin papeles" asesinados en México en una nave de San Fernando en 2010 AFP

Soñaban con una vida más abundante en Estados Unidos, tal vez para ayudar desde allí a sus familias en Centroamérica, pero nunca más se ha sabido de ellos. Unos 3.500 centroamericanos desaparecieron de camino hacia el norte, en México o en  EE UU, en los últimos años. Sus familias esperan que algún día les den una señal de vida, pero también son conscientes de que muchos mueren asesinados por bandas del crimen organizado mientras transitan México de sur a norte o fallecen por deshidratación en los desiertos de Sonora o Arizona. Desde finales de agosto y hasta el próximo día 19, científicos de la ONG Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) están exhumando por primera vez cadáveres de inmigrantes centroamericanos para identificarlos. Su tarea está desarrollándose en Tapachula, en el Estado de Chiapas, al sur de México, puerta de entrada de los centroamericanos que peregrinan hacia el país donde el electorado discute ahora sobre la expulsión o no de inmigrantes ilegales.

“La identificación de los cuerpos era un reclamo de hace muchos años de familiares”, comenta Mercedes Doretti, cofundadora e investigadora del EAAF, que ha sobresalido por su trabajo en el reconocimiento de restos de desaparecidos de la última dictadura de Argentina (1976-1983) y que también ha trabajado para recuperar el nombre de víctimas fatales en 30 países de Latinoamérica, África, Europa y Asia, como España, Bosnia, Croacia, Kosovo, Angola, Darfur, Congo, Timor Oriental, Polinesia francesa, Kurdistán iraquí, Sudáfrica, Colombia, Nicaragua o Guatemala. El EAAF había sido contratado entre 2005 y 2007 por el Estado mexicano de Chihuahua, en la frontera con EE UU, para identificar los cadáveres de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. “Allí nos quedaron unos 50 restos sin identificar. Pensábamos que podrían ser de mujeres otros Estados mexicanos o de Centroamérica, pero no había muestras de ADN para compararlos”, relata Doretti, en conversación telefónica desde Tapachula.

Científicos de la ONG argentina EAAF participan en la investigación

Fue entonces que se creó el Proyecto Frontera, que consiste en la búsqueda de los cuerpos de inmigrantes centroamericanos y mexicanos enterrados en cementerios y fosas comunes de Centroamérica, México y EE UU. De esta iniciativa participan el EAAF y otras ONG como Voces Mesoamericanas, Acción con Pueblos Migrantes y Red de Apoyo a Migrantes de Chiapas. El Proyecto Frontera comenzó por recolectar las muestras genéticas de familiares de 448 desaparecidos de ese estado mexicano, Honduras, El Salvador y Guatemala. Doretti destaca que están desplegando un trabajo conjunto con los gobiernos. Para la exhumación de 96 cadáveres enterrados en los últimos 12 años en una fosa común del cementerio de Tapachula, las ONG firmaron un acuerdo con el Consejo Estatal de Derechos Humanos de Chiapas, que desde febrero viene colaborando también en la elaboración de un banco de datos genéticos de familiares de chiapanecos desaparecidos. Unos 10 científicos de EAAF están haciendo estudios antropológicos, odontológicos y genéticos para identificar los cuerpos. La Procuraduría General de Justicia de México, la Secretaría de Salud de Chiapas y representantes de consulados de países centroamericanos también colaboran en el proyecto.

A partir del banco de datos de inmigrantes, se contrastó ese material con el de cuerpos hallados en Chihuahua y en los Estados norteamericanos de Texas y Arizona, en la frontera con México. “En Texas estamos trabajando caso por caso, cuando aparece evidencia específica en los restos. En Arizona, en el condado de Pima en particular, estamos haciendo un cruce masivo de datos, que es los que queremos hacer a nivel regional, para que todos los restos que se encuentren se comparen con los datos de familiares de migrantes desaparecidos”, explica Doretti. Como resultado, se recuperó la identidad de 13 personas fallecidas, y sus familiares pudieron saber por fin qué les había sucedido. El próximo día 19 se difundirá la lista de inmigrantes descubiertos en el cementerio de Tapachula.

El Proyecto Frontera pretende ir más allá de Chiapas para replicar el trabajo en otros Estados mexicanos por los que transitan los centroamericanos que van camino de Estados Unidos, como Veracruz, Tabasco, Tamaulipas, Puebla, Nuevo León y la ciudad de México. Dentro de Chiapas existe además una docena de municipios de tránsito con tumbas de NN.

Los familiares de los inmigrantes desaparecidos muchas veces se encuentran con el desinterés de los gobiernos de sus países, de México o Estados Unidos cuando intentan averiguar el paradero de ellos. En casa quedan angustiados los padres, cónyuges, hermanos o hijos de aquellos que partían para trabajar en la superpotencia y enviarles desde allí remesas o para dar el primer paso para la mudanza de toda la familia. Pero el sueño de vivir mejor a veces acaba en el morir de unos y el vivir peor de otros, tanto en lo espiritual como en lo material. Ante el endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos, muchos inmigrantes se involucran en redes criminales de México que les prometen el salvoconducto hacia el norte. Otros sufren asaltos o secuestros, en los que se piden rescates a los familiares que llegan hasta los 4.000 euros. También están los que fallecen ahogados en el río Bravo o deshidratados en el desierto. Algunos de esas historias están comenzando a cerrarse a partir del trabajo conjunto de gobiernos y ONG.