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Guido Westerwelle | Ministro de Exteriores alemán

“Las reformas servirán para consolidar el modelo europeo”

El ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, recuerda que la UE produce el 25% del PIB mundial pero ofrece el 50% de las prestaciones sociales

El ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle.
El ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle. Photothek via Getty Images

El ministro federal de Exteriores, Guido Westerwelle, protagoniza desde hace semanas una particular operación retorno a la primera línea política alemana. Pese al indiscutible liderazgo de la canciller democristiana Angela Merkel (CDU) y su ministro de Hacienda, Wolfgang Schäuble, en asuntos europeos, el liberal Westerwelle (FDP) ha puesto el punto de mira en la crisis de la deuda y los próximos pasos en la integración europea. Esta semana y tras unas serie de consultas, Westerwelle y diez de sus homólogos europeos han presentado un informe conjunto para proponer líneas maestras para la recuperación económica y para estrechar los lazos entre los socios de la Unión. Confía Westerwelle en que “este mes de septiembre puede ser un punto de inflexión en la crisis de la deuda”. Reunido en su Ministerio con los corresponsales de cuatro diarios europeos, Westerwelle hizo el jueves profesión de su fe europeísta y dijo confiar en que “ya está clareando el horizonte” de la grave crisis que afecta a la moneda única desde hace dos años y medio: “tenemos que aprender de nuevo a abrir los ojos cuando hay buenas noticias”.

Las crisis de deuda como la que está sacudiendo Europa tienen “un aspecto fundamental, el de la confianza”. Su pérdida “solo se recuperará si demostramos confiar en nuestro modelo europeo y lo defendemos”. Destaca el liberal que los habitantes de la Unión Europea son “el 9% de la población mundial, pero producen el 25% del Producto Interior Bruto (PIB) total”. Sin embargo, recordó: “gastamos el 50% del conjunto de prestaciones sociales”. Diagnostica Westerwelle la necesidad de “reconocer que el bienestar y la seguridad medioambiental solo son sostenibles siendo competitivos en el mundo globalizado”. Es aquí donde considera necesario defender los programas de austeridad con los que los Gobiernos europeos aspiran a salir de sus dificultades financieras.

La medicina del recorte, explica Westerwelle, ya está surtiendo efecto: “El desarrollo de Irlanda y Portugal es positivo”. También el Gobierno italiano “está aplicando reformas con valentía”. Pese a sus “grandes dificultades”, Grecia está “mejorando su competitividad”. Lo mismo España, cuya reciente subasta de deuda celebró el ministro como síntoma de una posible recuperación. A ojos del Gobierno alemán, es “el resultado de una sana combinación de solidaridad, política orientada al crecimiento y reformas estructurales”. Westerwelle añade que servirán para consolidar “el estilo de vida y el modelo” europeos compitiendo en “el mundo globalizado”. Respecto al papel de las prestaciones sociales en dicho estilo de vida, Westerwelle apunta que “no se trata de gastar más, sino de gastar mejor”. Europa “apenas tiene materias primas, así que necesita formación y competitividad”.

El ministro encuentra dos hechos clave en lo que va de este “septiembre de inflexión”: la luz verde del Tribunal Constitucional que permitirá a Alemania participar en el mecanismo de rescate MEDE y el programa de compra de deuda soberana presentado por el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. Westerwelle no quiso apoyar expresamente la decisión de Draghi, que ha sido objeto de una considerable polémica en Alemania. Pero se alineó implícitamente en la connivencia de Merkel con la compra de bonos españoles o italianos a cambio de un nuevo acuerdo de recate. También renunció a opinar sobre la posibilidad de que España recurra a este segundo rescate: “desde Berlín no damos consejos”.

En cuanto a la polémica mundial sobre la película de Internet que se burla de Mahoma, Westerwelle afirmó en primer lugar que el filme “no justifica ningún tipo de violencia, por muy absurdo y despreciable que sea”. Al mismo tiempo señaló: “Hay que recordar que la libertad de expresión también tiene límites legales; no justifica la denigración y el insulto”. Un grupo de ultraderecha alemán llamado ProDeutschland anunció recientemente sus intenciones de proyectar públicamente el vídeo. Para Westerwelle, “decidir dónde está el límite de la libertad de expresión cosa de los jueces”.

Europa, dijo, “debe mandar una señal de que los clérigos del odio no representan a todos los creyentes musulmanes del mundo”. Del mismo modo, “nuestros ultraderechistas no representan a nuestra sociedad”.

En 2011, Westerwelle fue desbancado de la presidencia del FDP y, por consiguiente, de la vicecancillería. Pero su sucesor, el ministro de Economía Philipp Rösler, no ha sabido reorganizar el partido ni lograr un repunte en las encuestas. Algunos elementos liberales, como el diputado federal Frank Schäffler, se han significado como euroescépticos. En su envite por recuperar el liderazgo en el partido, Westerwelle ataja: “es normal que hay opiniones que no son mayoritarias, pero el FDP fue, es y seguirá siendo un partido europeísta”.