Castro: “¡Aves de mal agüero! No recuerdo qué es un dolor de cabeza”

El expresidente de Cuba publica unas fotografías para responder expresamente a los últimos rumores sobre su salud

El exvicepresidente venezolano Elías Jaua muestra también fotos de su encuentro con Castro este fin de semana

Una de las fotos con las que la web Cubadebate desmiente que Fidel Castro se encuentre en estado vegetativo. / EFE

El rumor sobre la muerte de Fidel Castro llevaba semanas ganando en intensidad en las redes sociales y en las calles cubanas. Hasta que este lunes la prensa oficial de la Isla ha decidido poner punto final a las especulaciones, publicando algunas fotos del ex presidente cubano y un texto con su firma. Para acallar a quienes aseguraban que el anciano de 86 años había fallecido o se encontraba en estado de coma, Granma y la televisión nacional difundieron un artículo suyo bajo el título de “Fidel Castro está agonizando”.

 “No recuerdo que es siquiera un dolor de cabeza”, afirma en su escrito Fidel Castro y llama “aves de mal agüero” a quienes lo situaban en estado vegetativo o muerto. En la primera plana y en las páginas principales del órgano oficial del Partido Comunista, se pueden ver también varias imágenes fotográficas tomadas por su propio hijo Alex Castro. En ellas aparece el ex mandatario cubano con un sombrero, camisa a cuadros, bastón y la edición del viernes de Granma. El texto no se ha publicado bajo el rótulo de “Reflexiones”, con el que se han divulgado sus escritos desde el inicio de su convalecencia a mediados de 2006.

Los rumores sobre la gravedad de la salud de Castro y su posible fallecimiento se alimentaron fundamentalmente de su larga ausencia pública. Desde finales de marzo, cuando fue recibido por Benedicto XVI en la nunciatura de La Habana, no se le había vuelto a ver. Sus reflexiones se habían interrumpido en junio, después de que publicara unos breves y delirantes textos que contribuyeron a alimentar las especulaciones. Eso y la ausencia de un mensaje de felicitación a Hugo Chávez después de ganar las elecciones, fueron suficientes motivos para acrecentar la idea de que el funeral más esperado de la historia de Cuba se acercaba.

 A mediados de octubre cuando las murmuraciones sobre el estado físico de Castro alcanzaron su punto más alto, se difundió un mensaje suyo a los graduados del Instituto de Ciencias Médicas Victoria de Girón. Pero en lugar de atenuar la propagación viral de la bola –como se llama popularmente en Cuba a estos rumores- el efecto fue el contrario. La presión de la opinión pública interna y externa ha sido tal, que finalmente el gobierno ha tenido que mostrar evidencias de que el Máximo Líder aún respira y hasta sonríe.

El vicepresidente de Venezuela Elías Jaua muestra en La Habana una foto suya con Fidel Castro. / DESMOND BOYLAN (REUTERS)

 Twitter ha sido el mayor sepulturero de Castro en este caso. La red social vivió días febriles, durante los cuales la muerte del ex presidente cubano se convirtió en trending topic mundial. El periódico español Abc había publicado declaraciones del médico venezolano José Rafael Marquina en las que éste aseguraba que el Comandante en Jefe había sufrido un “embolismo masivo en la arteria cerebral derecha” y que se encontraba en un estado cercano al “neurovegetal”.

 La aprobación de una reforma migratoria por parte del gobierno de Raúl Castro era otro de los indicios de que finalmente el hermano menor se encontraba en total posesión de los timones de la nave nacional. Muchos interpretaron la publicación del Decreto-Ley 302, referido a la entrada y salida de cubanos a su propio país, como indicador de que la tutela de Fidel Castro sobre cada decisión gubernamental había cesado. La idea iba ganando en consistencia hasta que llegó el exvicepresidente venezolano Elías Jaua de visita a la Isla y aseguró haberse entrevistado durante cinco horas con Castro. “Está muy bien Fidel”, aseguró el político bolivariano a la agencia Efe. Tras ese encuentro Fidel Castro podría haber acompañado a Jaua al Hotel Nacional, según reportaron a la AP dos directivos de esa instalación turística.

 No obstante la intención de la prensa oficial de propinar un tapaboca a los runrunes, el texto y las fotos de este lunes han dejado un resultado contraproducente. Los cubanos han visto un Fidel Castro marchito, frágil y con la mirada extraviada. Tampoco se ha podido explicar cómo pudo visitar junto a Elías Jaua el Hotel Nacional el pasado domingo y sin embargo no llegó al colegio electoral —ubicado en el mismo municipio— donde le correspondía ejercer su derecho al voto. En lugar de él, un miembro de la mesa electoral colocó la boleta en la urna durante los comicios municipales de este fin de semana.

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