Berlusconi, condenado a cuatro años de prisión por fraude fiscal

El juez rebaja la pena inicial a un año por la aplicación de una norma de 2006 destinada a reducir el número de presos

El antiguo primer ministro, condenado a entre tres y cinco años de inhabilitación para ejercer un cargo público en el caso Mediaset

Silvio Berlusconi en 2011. / CHRISTOPHE SIMON (AFP)

La sentencia es dura para Silvio Berlusconi, pero también lo es para Italia. Para el anterior primer ministro porque un tribunal de Milán acaba de condenarlo a cuatro años de prisión, de tres a cinco de inhabilitación y a una multa de 10 millones de euros por fraude fiscal en el llamado caso Mediaset. Y para Italia porque acaba de demostrarse, negro sobre blanco y en papel timbrado, que su tres veces jefe de Gobierno simultaneó durante años tan alta representación con la evasión sistemática de grandes cantidades de dinero. Según los jueces, Il Cavaliere tiene “propensión a cometer delitos”.

Los jueces de Milán estiman en 12 millones la evasión de Mediaset

Berlusconi es también un gran experto en eludir la acción de la justicia. Hasta ahora, de 33 procesos abiertos en su contra solo había sido condenado en tres y ninguno con sentencia firme. Las prescripciones y las leyes confeccionadas a su medida durante su larga etapa en el Gobierno son su mejor escudo contra los jueces. Pero la cuarta condena supone un golpe especialmente duro. Por los hechos y por el momento. Los hechos se refieren a la compraventa de los derechos de transmisión de películas estadounidenses por parte de su grupo audiovisual (Mediaset). Según el tribunal de Milán, no hay duda de que Mediaset aumentaba de forma artificial el precio real de los derechos para evadir dinero al fisco y, de paso, enviarlo a cuentas de Berlusconi en el extranjero.

La explicación de la condena no tiene desperdicio, sobre todo teniendo en cuenta el perfil del condenado, jefe del Gobierno de Italia por la mañana y magnate fullero por la tarde. “Los derechos audiovisuales”, explican los jueces, “pasaban de mano en mano y se aumentaban de modo injustificado. Se trataba de traspasos carentes de una función comercial. Servían solo para que se elevara su precio”. Los magistrados calculan que, en conjunto, la “evasión muy considerable” perpetrada por Mediaset supera los 12 millones de euros entre los años 2000 y 2003. No hace falta recordar que durante esos años Berlusconi presidía su segundo gobierno (2001-2006). Y además tenía tiempo para organizar, según la sentencia, un entramado de compra y venta de sociedades con el único objeto de crear “fondos ocultos”—-con el dinero resultante de inflar los costes— para engañar al fisco italiano. Además de a Berlusconi, el tribunal también ha condenado a tres años de prisión al productor estadounidense de origen egipcio Frank Agrama y, en cambio, ha absuelto al presidente de Mediaset, Fedele Confalonieri.

El político no ingresará en prisión ni será inhabilitado por el momento

Berlusconi, no obstante, no tendrá que entrar en prisión ni pesará sobre él todavía la inhabilitación. En primer lugar porque la condena no será definitiva hasta que sea confirmada en tercera instancia —Berlusconi tiene aún dos posibilidades de recurso— y, en segundo, porque el mismo tribunal ha reducido la pena de cuatro años a uno al aplicar una ley de indultos aprobada en 2006 con el objetivo de reducir el número de presos en las cárceles. Se pueden acoger quienes hayan cometido los delitos antes de la aprobación de la ley. La condena, sin embargo, llega tras un largo y penoso proceso de seis años en los que Berlusconi, una vez más, ha utilizado mil recursos para burlar la acción de los jueces. El juicio se inició en 2006 y, por tanto, hasta llegar a la condena en primera instancia han hecho falta seis años. Las interrupciones han sido continuas. La más larga se debe a una de las leyes aprobadas por Berlusconi a su medida, la conocida como “legítimo impedimento”: el jefe de Gobierno no puede perder el tiempo acudiendo a juicios porque tiene más altos cometidos entre manos….

Además de por la gravedad de los hechos, la condena contra Berlusconi tiene mucha relevancia por el momento en que se produce. Dos días después de que el anterior primer ministro confirmara que no se volverá a presentar a la jefatura del Gobierno y 48 horas antes de las elecciones regionales en Sicilia, en las que su partido, el Pueblo de la Libertad (PDL), acude hecho pedazos, golpeado por innumerables casos de corrupción y huérfano de líder y dueño. De ahí que Berlusconi y los suyos hayan achacado de nuevo la condena al “encarnizamiento” de los jueces en su contra. A sus 76 años, el horizonte de Berlusconi, tres veces jefes del Gobierno de Italia, consiste en escapar a la acción de la justicia. Cuenta con mucha experiencia y una fortuna incalculable.

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Corresponsal en Italia y el Vaticano

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