Miles de nacionalistas se manifiestan en Moscú al grito de “¡Rusia para los rusos!”

Miles de personas piden que la etnia rusa articule el Estado y se exija visado a los ciudadanos procedentes de las exrepúblicas soviéticas, en particular a los del Cáucaso y el centro de Asia

Ultranacionalistas participan en la Marcha Rusa en Moscú. / YURI KOCHETKOV (EFE)

Miles de nacionalistas rusos marcharon este domingo por las calles de Moscú en el Día de la Unidad del Pueblo, una fiesta que hace unos años se inventaron las autoridades para reemplazar a la de la revolución bolchevique, que en la época soviética se celebraba con gran pompa cada 7 de noviembre.

Los ultras acusan al Gobierno de privilegiar a los inmigrantes y a las minorías étnicas en detrimento de los rusos y de subsidiar a los musulmanes del Cáucaso. Ellos quisieran que la etnia rusa sea definida en la Constitución como el pueblo que articula el Estado; que a los ciudadanos de los países de la antigua Unión Soviética (URSS) se les exija visado para entrar en Rusia, y que se elimine el artículo que castiga a los que propagan el odio hacia otros pueblos, porque sostienen que es usado para perseguir a los patriotas.

Las pancartas que se enarbolaron en la llamada Marcha Rusa muestran que el principal descontento de los manifestantes es la gran afluencia de caucásicos y centroasiáticos —estos últimos, provenientes de las antiguas repúblicas de la desaparecida URSS— que se percibe en Moscú, así como el islamismo, que gana terreno en la capital.

"¡Rusia para los rusos!", "¡Basta de alimentar al Cáucaso!", "¡Moscú es una ciudad rusa!", "¡Abajo las mezquitas!" o "¡Moscú no el Cáucaso!" fueron algunos de los lemas más populares entre los manifestantes. En la marcha participaron entre 6.000 personas (datos de la policía) y 20.000 personas, según los organizadores.

Además de Moscú, también hubo marchas nacionalistas en otras ciudades de Rusia; en general todas ellas transcurrieron sin graves incidentes, aunque sí con algunas detenciones. Si algo ha mostrado el Día de la Unidad es que el pueblo no es precisamente unánime: además de la manifestación de los ultras, también se celebró en Moscú un mitin de antifascistas, algunos de los cuales fueron atacados por extremistas de signo contrario.

Tampoco los nacionalistas estuvieron muy unidos: en la marcha hacia el lugar del mitin -que por primera vez fue autorizado en una zona céntrica de la la capital, frente al parque Gorki, y no en el barrio Lublinó, en el límite sureste de Moscú con la provincia homónima, como en ocasiones anteriores-, quedó clara la división que hay entre los diferentes grupos. Uno lo forman los fundamentalistas ortodoxos; otro, los nacionalistas radicales, y tampoco faltan los fascistas puros y duros. Además, no se unieron a la marcha los ultras de Vladímir Zhirinovski —que, aunque se dice opositor al Kremlin, siempre lo apoya—, quienes se manifestaron en la céntrica plaza Pushkin, ni los comunistas, que tienen también mucho de nacionalistas.

Estas divisiones muestran que el actual régimen tiene poco que temer, al menos de momento, por parte de los nacionalistas. Y las posibles amenazas que plantea el partido Patria, que podría obtener representación parlamentaria en próximas elecciones, son dudosas. En su época, esta organización se unió con Rusia Justa y su líder, Dmitri Rogozin, que se estaba convirtiendo en un político popular, fue enviado como representante ruso a la OTAN. Ahora que está de regreso, ha anunciado su decisión de resucitar Patria, pero, como ocupa un importante puesto en el Gobierno —es uno de los viceprimeros ministros—, los nacionalistas no creen que pueda representarlos y oponerse eficazmente a la política actual del Kremlin, que consideran nefasta para el pueblo ruso.

El Día de la Unidad surgió de la necesidad de eliminar los festejos del 7 de noviembre, debido a su connotación política comunista. De ahí que la mayoría de las fuerzas políticas, junto con la Iglesia ortodoxa, apoyara el día en que se conmemora la victoria, en 1612, de las milicias rusas sobre los invasores polacos y también la fiesta del icono de la Virgen de Kazán, imagen milagrosa que, según creen los cristianos ortodoxos rusos, desempeñó un papel fundamental en esa victoria. Esta nueva fiesta se celebró por primera vez en 2005.

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