Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
ESCALADA DE VIOLENCIA EN ORIENTE PRÓXIMO

Israel, al abrigo de la Cúpula de Hierro

El nuevo sistema defensivo acentúa la asimetría de la contienda bélica

Un grupo de soldados israelíes se tira al suelo antes de que el escudo antimisiles Cúpula de Hierro lance un cohete para interceptar un ataque desde la Franja. AP

A diferencia de los palestinos de Gaza, el cerca del millón de israelíes que vive en el sur de Israel cuenta con refugios antibombas y sirenas que les avisan cuando va a caer un misil. Pero sobre todo disponen de la protección que les brinda la llamada Cúpula de Hierro, un escudo antimisiles desplegado por el país, que ha conseguido repeler más de 300 cohetes palestinos desde el inicio de la operación Pilar Defensivo hace seis días. La llamada Cúpula permite interceptar en el aire los cohetes y los militares cifran su efectividad entre el 80 y el 85%. Se ha convertido en la joya de la corona de la Defensa israelí.

El sistema detecta con un radar el lanzamiento de cohetes y disparos de artillería y acto seguido establece el patrón de vuelo. Cuando se aproxima a una zona con alta densidad de población, un misil intercepta al proyectil y lo destruye en el aire. La operación Pilar Defensivo ha sido su prueba de fuego, superada con creces según los expertos. “Funciona mucho mejor de lo que esperábamos”, sostiene por teléfono Yakob Nagel, exsubdirector científico de Investigación y desarrollo en el Ministerio de Defensa. Diseñada para interceptar cohetes de corto alcance, la Cúpula ha demostrado que también es capaz de detener los de medio alcance lanzados recientemente por las milicias palestinas en dirección a Tel Aviv, asegura Nagel.

La Cúpula de Hierro empezó a funcionar hace poco más de un año y desde entonces se ha ido ampliando para proteger a un mayor número de núcleos urbanos. La quinta batería se ha desplegado al calor de la operación Pilar Defensivo, cerca de Tel Aviv. La idea es tejer una red de hasta 13 baterías antimisiles.

La Cúpula de Hierro acentúa por tanto la asimetría de la contienda que libra el poderoso Ejército israelí contra las milicias palestinas de Gaza. No es solo que Israel cuente con un arsenal mayor y más sofisticado y unos servicios de espionaje que le permiten actuar con cierta precisión. Ahora, su sistema defensivo es infinitamente superior al de los palestinos, impotentes frente a las bombas que lanzan los F-16 o los disparos procedentes de los drones, los tanques o los barcos de la marina israelí. “Siempre tiene que haber un equilibrio entre el sistema defensivo y el ofensivo. Si no hubiera Cúpula de Hierro, habría habido muchas víctimas israelíes y tal vez una ofensiva terrestre. Con la Cúpula, los líderes tienen más tiempo para barajar las distintas alternativas”, opina Nagel.

La financiación es, para los críticos del sistema, uno de sus puntos débiles. Ha costado 4.000 millones de shekels (unos 796, 4 millones de euros) hasta el momento y se prevé que haya que invertir una cantidad similar. Y no solo cuesta la construcción y despliegue de las baterías. Cada cartucho cuesta unos 39.000 euros, según los datos que ofrece el Ministerio de Defensa israelí. El sistema supone en definitiva una sangría para un Estado golpeado por la crisis mundial. Lo que se invierte en la cúpula se deja de invertir en hospitales, escuelas o viviendas sociales. Las inversiones en Defensa no suscitan sin embargo grandes críticas en Israel. Las generosas aportaciones de los contribuyentes estadounidenses permiten además la supervivencia económica del invento. En abril, Washington se comprometió a una nueva partida de 675 millones de dólares destinada a la Cúpula de Hierro.

Una inicial polémica sobre los costes de la cúpula ha quedado desterrada durante la operación Pilar Defensivo. Estos días todo son alabanzas a un sistema aún por perfeccionar. Prueba de ello son los tres israelíes muertos en Kiryat Malachi, en el sur del país y sobre todo el pánico que desatan los cohetes palestinos que impactan sobre las poblaciones israelíes y que dan fe de que la Cúpula de Hierro es imperfecta; un elemento tal vez necesario pero no suficiente para defender a la población.