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México firma su versión de los Pactos de la Moncloa

Las fuerzas políticas suscriben un acuerdo nacional para el crecimiento, el empleo y la competitividad

 Foto: Alfredo Estrella (AFP) / Vídeo: Atlas

México ha hecho este domingo una demostración histórica, por inédita, de consenso nacional y unidad de propósito. Las principales fuerzas políticas del país han firmado en el Castillo de Chapultepec de la capital el Pacto por México, un acuerdo nacional para el crecimiento económico, el empleo, la competitividad y la inclusión social. Esta versión mexicana de los Pactos de la Moncloa de la transición española, que marcará el sexenio que ahora empieza, incluye casi un centenar de medidas, entre las que destacan la reforma educativa, el visto bueno a la inversión privada en Pemex, la apertura a la competencia del sector de las telecomunicaciones, una ley que pone coto a la deuda de los Estados y el comienzo de la implantación de un sistema de seguridad social universal cuyo primer paso será garantizar una pensión a los mayores de 65 años.

El flamante presidente de México, Enrique Peña Nieto, no esperó ni 24 horas para empezar a trabajar en la agenda de transformación del país que anunció la víspera durante su primer mensaje a la nación. El líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) firmó junto con los presidentes de las principales fuerzas políticas mexicanas, Gustavo Madero, del Partido Acción Nacional (conservador) y Jesús Zambrano, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), izquierda, un acuerdo trascendental para la gobernación y prosperidad de la nación.

Da la novedad de este pacto, un viejo anhelo de la mayoría de los mexicanos, da idea el hecho de que se había visto frustrado por intereses de partido desde los tiempos del presidente Ernesto Zedillo (1994-2000). Tampoco fue posible en los años siguientes durante las presidencias panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón (2000-2012).

“Es hora del encuentro y del acuerdo”. Con estas palabras comenzó Peña Nieto su intervención durante la ceremonia de la firma. “Se necesita que la pluralidad y la diferencia de visiones, en lugar de obstaculizar el ascenso de México enriquezcan el proyecto de nación que queremos para el siglo XXI”, continuó. “Es un pacto que le da estabilidad, certeza y rumbo a México, que blinda de coyunturas político-electorales los asuntos esenciales. Por primera vez se logra un acuerdo que no surge de la necesidad de enfrentar una emergencia, sino de la voluntad explícita de transformar el país. El Pacto por México es el proyecto de país que compartimos”, concluyó.

El presidente del PAN, Gustavo Madero, señaló que México es la 13ª economía por tamaño del mundo y, sin embargo, ocupa el lugar 57 en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU y el 51 en el Índice de Competitividad internacional. Explicó que “la razón de esta brecha” se debe a no contar “con un sistema político eficaz, que permita aprovechar las oportunidades de desarrollo”. “Esta debilidad institucional afecta a los más necesitados y beneficia a los poderes fácticos”, añadió. El pacto por México, en su opinión, es “una oportunidad nacional”, que pone remedio a esta situación, fortaleciendo al Estado y garantizando una convivencia civilizada.

El jefe del PRD, Jesús Zambrano, subrayó que “México necesita un cambio profundo”, que acabe con “la desigualdad, la injusticia, la concentración de riqueza y el atraso educativo”, y que el acuerdo es resultado de la constatación de que ninguna fuerza política puede hacerlo por sí sola. Zambrano envió un claro y rotundo mensaje al conjunto de las fuerzas progresistas mexicanas: “Nos dicen que nos estamos entregando, nos advierten de que este acuerdo no se va a cumplir, que nos estamos desdibujando como izquierda. Pero es un riesgo que merece la pena asumir. El PRD está decidido a ser un partido responsable, no apostamos al desastre de este país”.

El acuerdo, que sufrió modificaciones hasta la pasada madrugada, había sido anunciado el jueves,  pero estuvo a punto de naufragar por disensiones internas del PRD, pese a que Andrés Manuel López Obrador ya no pertenezca ni sea el líder del partido de la izquierda.

El primer día de trabajo del nuevo presidente de México se vio empañado por los violentos enfrentamientos entre jóvenes opositores al PRI y la policía durante la jornada de toma de posesión de Peña Nieto. Las protestas estuvieron acompañadas por actos de vandalismo contra comercios y bancos en el centro histórico de la capital mexicana. Hubo 92 detenidos, incluyendo 11 menores, y casi un centenar de heridos. Uno de ellos, un maestro de 67 años y veterano activista, se debatía el domingo entre la vida y la muerte.

(Consulta el texto completo del Pacto por México. Descárgatelo aquí)

En contra de los poderes fácticos

LUIS PRADOS / SALVADOR CAMARENA

Al reconocer que “la creciente influencia de poderes fácticos” pone en jaque al Estado mexicano y obstaculiza el cumplimiento de las funciones del mismo, las tres principales fuerzas políticas y la presidencia de México han acordado un centenar de medidas con las que el gobierno de este país y los principales partidos de oposición se proponen a fortalecer el Estado, democratizar la economía y la política, ampliar los derechos sociales, e incorporar a los ciudadanos “como actores fundamentales de las políticas públicas”.

Del listado de medidas a las que se comprometieron este domingo el PAN, el PRD, el PRI y el gobierno de Enrique Peña Nieto, destacan varias que pretenden romper las inercias que tienen detenido a México. En el documento preliminar destacaban estas (la redacción no es textual):

Regular el magisterio. Sistema de concursos con base en méritos profesionales y laborales para ocupar las plazas de maestros nuevas o las que queden libres, para que ni se vendan, hereden o sean vitalicias.

Fuerza pública. Se creará una ley que establezca parámetros claros para el uso de la fuerza pública.

Derechos humanos. Los ataques del crimen organizado en contra de defensores de los derechos humanos y de periodistas, requiere de una solución de mucho mayor alcance que el actual mecanismo creado en la Secretaría de Gobernación.

TV. Se licitarán más cadenas nacionales de televisión abierta, imponiendo límites a la concentración de mercados.

Telefonía. Se regulará a cualquier operador dominante en telefonía y servicios de datos para generar competencia efectiva en las telecomunicaciones.

PEMEX. Se realizarán las reformas necesarias, tanto en el ámbito de la regulación de entidades paraestatales, como en el del sector energético y fiscal para transformar a PEMEX en una empresa pública de carácter productivo, que se conserve como propiedad del Estado pero que tenga la capacidad de competir en la industria hasta convertirse en una empresa de clase mundial.

Reforma fiscal. Se eliminarán los privilegios fiscales, en particular, el régimen de consolidación fiscal. Se buscará reducir el sector informal de la economía. Se revisará el diseño y la ejecución de los impuestos directos e indirectos.

Mayor competencia, regulación y transparencia. Se dotará a la Comisión Federal de Competencia (CFC) de mayores herramientas legales para sancionar posiciones dominantes de mercado, se reforzará la autonomía y la capacidad decisoria de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, y se ampliarán facultades al IFAI, instituto para el órgano de acceso y transparencia de la información sea nacional.

Elecciones. Habrá más y más claras causales de nulidad de una elección lo siguiente. La autoridad electoral actual será nacional, así que organizará todas las elecciones, no solo las federales. Se avanzará en candidaturas independientes y se revisará la reelección de legisladores.

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