PERFIL

El líder que no vino de La Habana

Al contrario que el vicepresidente Maduro, el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, no trata directamente con el régimen castrista en Cuba

Cabello jura como presidente de la Asamblea Nacional. / JUAN BARRETO (AFP)

El militar en la reserva Diosdado Cabello lo ha sido casi todo en Venezuela a sus 49 años: participó en el primero de los dos golpes de Estado que en 1992 fraguó Chávez contra Carlos Andrés Pérez, calificado este sábado por la televisión estatal venezolana como “esa acción gallarda” durante el repaso de su biografía. Fue vicepresidente del país (2002), ministro de Interior y Justicia (2002-2003), de Infraestructura (2003-2004), gobernador del estado de Miranda (2004-2008), primer vicepresidente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en 2012 y presidente de la Asamblea Nacional el año pasado. Fue incluso presidente del país durante el golpe de Estado que sufrió Chávez entre el 13 y el 14 de abril de 2002. “Su primera orden”, reza la biografía oficial, fue enviar a un grupo de élite de la Armada de Venezuela, para rescatar al presidente constitucional del país”.

Desde el sábado, repite el cargo como nuevo presidente de la Asamblea Nacional, un puesto clave en el futuro del Estado, ya que será quien asuma el mando del país en caso de que Hugo Chávez muera. Este ingeniero de formación casado y con cuatro hijos lo ha sido casi todo en Venezuela. Pero hay algo que nunca fue: un asiduo visitante de La Habana. A diferencia del vicepresidente, Nicolás Maduro, el hombre a quien Chávez designó como su heredero natural, Cabello no está tan familiarizado con los dirigentes cubanos. Y la importancia de Cuba en los derroteros políticos del país en los últimos años ha sido clave.

Sectores de la oposición sostienen que Chávez eligió a Maduro como sucesor porque ese es el deseo de los hermanos Castro. Pero lo cierto es que, hasta el momento, no existen muestras evidentes de división entre Maduro y Cabello. Los dos se concentran en infundir una imagen de unidad. Ambos aseguran que esos supuestos pulsos de poder entre ambos no son más que fabulaciones de la derecha venezolana que pretende desestabilizar el país. Sus seguidores también atribuyen a la derecha el hecho de que se haya asociado a Diosdado Cabello con la parte más reaccionaria del chavismo y se le haya estigmatizado como el gran representante de la “boliburguesía”, la clase empresarial que se ha enriquecido al calor de la revolución bolivariana.

Militar en la reserva, lo ha sido prácticamente todo en Venezuela

Cabello había caído en desgracia cuando fracasó en su intento de ser elegido gobernador en el Estado de Miranda en unas elecciones que perdió frente a Henrique Capriles, a quien Chávez terminaría derrotando en octubre como candidato a la presidencia. Pero el castigo no se prolongó demasiado. En 2010 fue elegido diputado por el Estado de Monagas y volvió a acaparar titulares. En junio de 2011 adquirió un papel fundamental como mediador en la resolución de un motín en la cárcel de El Rodeo. Y finalmente, Chávez volvió a depositar su confianza en él al nombrarlo vicepresidente del PSUV en diciembre de 2012. “Ahí está Diosdado, yo quiero ante el país ratificarlo, ha recibido la batuta del primer vicepresidente del PSUV, pido para él todo el apoyo”, dijo el mandatario. De nuevo se volvió a hablar de él como posible delfín de Chávez. Se decía que era más chavista que el propio Chávez.

Por ahora no existen muestras evidentes de división con Maduro

A diferencia de Maduro, que suele presentar una imagen campechana y amable, Cabello muestra una imagen más agresiva, tanto en sus intervenciones parlamentarias como ante los periodistas. Sin llegar a la altura de Chávez, Cabello posee mejores dotes para la oratoria que Maduro. Y ayer volvió a demostrarlo tras ser elegido presidente de la Asamblea. Dedicó la mayor parte de su discurso a la oposición, a la que volvió a tachar de sectaria, discriminatoria y golpista. Ironizó sobre el afán de los opositores de pedir diálogo. “¿Diálogo? ¿Para los petroleros? ¿Ese es el diálogo?”, preguntó. “Estamos absolutamente preparados para cualquier contingencia. No es para nada parecido 2013 a abril de 2002 [cuando se produjo el golpe]”.

¿Preparado para “cualquier contigencia”? El problema para el flamante presidente de la Asamblea Nacional podría sobrevenir con la muerte de su líder, ya que, como se afirma en su página oficial, Diosdado Cabello no cree en el “chavismo sin Chávez”.

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