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CRISIS EN EL SAHARA

La guerra de Malí se extiende a Argelia

Un grupo afín a Al Qaeda secuestra a unos 150 argelinos y 40 extranjeros en una planta de gas

Para su liberación exige el fin de la operación francesa en el Sahel

Imagen de la planta petrolífera de BP en In Amenas. AFP

Un grupo ultrarradical afín a Al Qaeda, dirigido por un histórico terrorista, ha castigado este miércoles a Argelia por su solidaridad con Francia en la guerra que este país libra contra los islamistas armados en el norte de Malí. Ha perpetrado su mayor secuestro colectivo apresando a 41 rehenes occidentales, aunque fuentes oficiales argelinas rebajan a “más de veinte” el número de cautivos. Este secuestro masivo en una planta energética del sureste del país es el mayor desafío terrorista al que se enfrenta el Gobierno argelino desde que en 2003 el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), del que nació Al Qaeda en el Magreb, capturó a 32 turistas en el Sáhara.

Armados hasta los dientes, 60 terroristas han atacado de madrugada un centro de extracción de gas en Amenas, cerca de la frontera libia, al sureste del país, causando dos muertos (un británico y un argelino), tres heridos (dos británicos y un noruego) y secuestrando a 41 occidentales, entre los que figuran 13 noruegos, siete estadounidenses y ciudadanos de Francia, Canadá, Japón e Irlanda, entre otros países. 

El secretario de Defensa de EE UU, León Panetta, ha prometido que tomará "todas las medidas necesarias" para rescatar a los rehenes estadounidenses de este "ataque terrorista" y ha declarado que desconoce aún si existe una relación entre lo sucedido y la intervención francesa en Malí. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, telefoneó esta mañana al embajador estadounidense en Argelia, Henry Ensher, y también al primer ministro argelino, Abdelmalek Sellal.

150 argelinos entre los rehenes

Entre los apresados hay también 150 argelinos, en su mayoría empleados de la empresa francesa CIS Catering, pero a diferencia de los occidentales, estos gozan de libertad de movimiento en la planta gasística.

Los occidentales están encerrados en una fábrica del recinto y en sus alojamientos, según Jaled Abu el Abass, que actúa como portavoz de los terroristas. Para dar su versión suele contactar con dos pequeñas agencias de prensa privadas mauritanas, Sahara Media y ANI.

Las autoridades argelinas han ido reaccionando con lentitud. La agencia oficial de prensa (APS) no ha informado hasta después del mediodía de que se había producido un secuestro. El Gobierno Civil de Illizi, la zona donde está la plataforma gasística, ha precisado por la noche que el número de rehenes extranjeros “superaba la veintena”.

Las instalaciones petroleras y gasísticas suelen estar muy protegidas por seguridad privada y por la Gendarmería. Conseguir introducirse en ellas es una hazaña. La que ha sido atacada este miércoles es explotada conjuntamente por la empresa argelina Sonatrach, la británica BP y la noruega Statoil. BP ha anunciado que la extracción de gas ha quedado paralizada.

Los terroristas obedecen a Mojtar Belmojtar, el responsable del secuestro de tres catalanes en Mauritania en 2009, que a finales del año pasado se escindió de la rama magrebí de Al Qaeda (AQMI) para fundar su propia célula que bautizó “Aquellos que firman con su sangre”.

Aunque se haya separado de Al Qaeda, Belmojtar convive con sus jefes en el norte de Malí y comparte sus objetivos. Llevaba días diciendo que devolverá “ojo por ojo, diente por diente” los golpes que reciban los islamistas en el norte de Malí.

En su último comunicado exigió anoche “el fin inmediato de la agresión contra nuestros hermanos en Malí”. De eso depende la vida de los rehenes. Pero a esa réplica a la intervención francesa se añade otro objetivo: conseguir la excarcelación de varias decenas de islamistas en Argelia.

El ministro argelino de Interior, Dahu Uld Kablia, había contestado de antemano ante las cámaras de la televisión pública: las autoridades “rechazan cualquier negociación”. El Ejército argelino y la Gendarmería tienen cercada la instalación y Argel ha prohibido además el sobrevuelo de la zona. La empresa española Cepsa ha cerrado una planta contigua.

A menos que se ejerzan fuertes presiones, especialmente de EE UU, sobre el Gobierno argelino, “es seguro que se ordenará el asalto a la instalación gasística”, asegura un periodista argelino experto en terrorismo.

En 2003 Argel ya lo hizo para liberar a los turistas apresados, pero solo consiguió rescatar a la mitad y los demás fueron trasladados al norte de Malí. Más recientemente Argel se negó a negociar con el MUYAO, un pequeño grupo asociado a Al Qaeda que secuestró en marzo al vicecónsul argelino en Gao (Malí), Tahir Tuati, al que asesinó en septiembre.

“Es evidente que hay un vínculo directo entre este golpe de Belmojtar y el apoyo argelino a Francia”, asegura el politólogo argelino Chafic Mesbah. La autorización de sobrevuelo dada por Argel a la fuerza aérea francesa que bombardea a los grupos armados en Malí “supone un cambio de actitud argelino”, asegura Mesbah, que fue coronel de Estado Mayor. “Hace 20 años se denegó la petición de París para utilizar el espacio aéreo argelino para intervenir en Chad”, recuerda.

Ese fue uno de los dos gestos solidarios con Francia del presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, quien en diciembre recibió en Argel a su homólogo François Hollande. El otro fue el cierre de la frontera entre Argelia y Malí para impedir que los terroristas atacados en el norte de este país la crucen para ponerse a salvo. Aun así, la frontera sigue siendo permeable. Prueba de ello es que el comando que perpetró el secuestro colectivo salió de Malí.

El ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, ha agradecido “el respaldo político de envergadura” que brinda Argelia a Francia. Lo ha achacado a la toma de conciencia por parte de Argel de que lo que sucede en Malí es para ella un gran desafío.