ANÁLISIS

La deserción de la Europa del sur

Francia está algo menos sola en Malí porque le ayudan sus socios occidentales, pero España e Italia apenas brindan su apoyo a la potencia que desaloja a los islamistas del norte

Francia sigue estando sola en Malí, pero lo está ahora algo menos. A medida que su Ejército reconquista el norte de Malí, sometido al yugo islamista, cosecha más apoyos, no ya de los africanos que siempre la secundaron, sino de sus aliados occidentales.

El último anuncio lo hizo, hoy martes, el Reino Unido. Enviará a 240 militares para formar a los Ejércitos del Sahel con lo que Londres dispondrá en breve de más de 300 hombres en la zona. Pero las dos noticias más beneficiosas para París las proporcionó el Pentágono: confirmó la instalación de una base de drones (aviones no pilotados) en el vecino Níger y se ofreció a reabastecer a los aviones franceses en vuelo.

Paralelamente a estas nuevas contribuciones la conferencia de donantes, celebrada hoy martes en Adis Abeba, recaudó 338 millones de euros. Servirán para financiar a ese contingente de 6.000 hombres procedentes de los ejércitos de África Occidental (MISMA) —a los que se están añadiendo 2.000 chadianos— que deberán controlar el norte de Malí. Aun así faltan 233 millones para costear toda la operación.

En este coro de solidaridades fallan las voces de Europa del sur, teóricamente la región más vulnerable. Por algo la rama magrebí de Al Qaeda (AQMI) lanzó tantas veces sus dardos contra España.

Los desacuerdos entre partidos impidieron a Italia, cuyo Parlamento está disuelto, enviar los tres aviones para el transporte de tropas africanas a Malí que llegó a prometer. Roma puso, sin embargo, sobre el tapete 3,2 millones de euros en Adis Abeba. Suecia, muy alejada del Sahel, 14,9. Japón fue con diferencia el más generoso: 89.

España y Portugal no ofrecieron un céntimo en la capital etíope. Paulo Portas, el ministro luso de Exteriores, lo justificó alegando problemas presupuestarios. Madrid, por su parte, solo ha facilitado un avión Hércules para el traslado a Malí de soldados africanos, una decisión que será bendecida, mañana miércoles, por el Congreso de los Diputados. Aportará además la décima parte de los cerca de 500 instructores de la Unión Europea que, en febrero, empezarán a entrenar al Ejército maliense.

De visita, el lunes, en Argel, el ministro de Defensa español, Pedro Morenés, comentó a su homólogo Abdelmalek Genaiza que Europa debía de estar agradecida a Francia por su labor en Malí. Su discurso, y el de su colega de Exteriores, José Manuel García-Margallo, sobre la amenaza islamista, no se corresponden con el exiguo esfuerzo hecho sobre el terreno.

Bélgica, con una población cuatro veces inferior a la de España, ha arrimado más el hombro: dos aviones y dos helicópteros medicalizados. Dinamarca, con una población nueve veces inferior, hace una aportación casi idéntica a España.

Este bajo perfil de la colaboración española sorprende a Fernando Reinares, investigador principal del Real Instituto Elcano, por dos razones: “España es, después de Francia, el primer blanco de las diatribas de los islamistas radicales”, recuerda. “París es además el principal socio de Madrid en la cooperación antiterrorista contra los etarras, los yihadistas …”.

Cuando el ministro de Defensa británico, Philip Hammond, confirmó el martes el incremento del apoyo británico a París explicó que lo hacía porque “representa un socio importante en la futura estrategia británica”. A ojos del Gobierno español Francia no debe de ser un socio tan significativo.

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