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Cónclave: elección del nuevo papa

Sean O’Malley, bloguero vestido con el hábito franciscano

La suya ha sido una fe a contracorriente, desde 2006 es la cara más pública de la lucha contra la pederastia en la Iglesia católica

Nacido el 29 de junio de 1944, el cardenal Sean Patrick O´Malley es uno de los cardenales más humildes de los que se reunirán en el cónclave para la elección del nuevo papa en Roma. O´Malley es el arzobispo de Boston, una de las diócesis más importantes de Estados Unidos. Con un look atípico, siempre vestido con un solideo rojo y hábito marrón, este cardenal ha despertado la curiosidad de medio mundo. "Llevo este uniforme (de hermano capuchino) desde hace 40 años y tengo la intención de llevarlo puesto hasta la muerte. No tengo previsto cambiarlo", ha señalado en Roma este cardenal.

Siempre dispuesto a relacionarse con la gente de a pie sean feligreses o no, O´Malley ha sido definido en más de una ocasión como “humilde”, “valiente” y “popular”. Acorde con las nuevas tecnologías, fue el primer purpurado en abrir un blog (www.cardinalseansblog.org) en el que recibe y responde consultas, escribe artículos y está en constante comunicación con sus fieles. Además, O’Malley cuenta con más de 13.000 seguidores en su cuenta de Twitter.

Nombrado cardenal por Benedicto XVI en 2006, O´Malley saltó rápidamente al centro de la opinión pública por su lucha contra la pedofilia dentro de la Iglesia católica (una guerra que comenzó en 2003). Su actitud de "tolerancia cero" contra estos episodios, a pesar de las críticas recibidas en el pasado por sus homólogos, le convierten en uno de los cardenales más influyentes del cónclave.

Por ejemplo, tras la publicación en 2010 de los informes de Ryan y Murphy, en el que se constataba el gran número de casos de abusos ocurridos en Irlanda, es elegido por el ahora retirado papa como encargado de visitar algunos seminarios y diócesis irlandesas afectadas por estas denuncias. En su investigación, el cardenal se topa con una Iglesia herida y que está vacía por la fuga de fieles horrorizados, llegando a actuar y a vaciar las arcas de su Archidiócesis para compensar a las víctimas. Con este dinero, además, invierte en anuncios televisivos en los que busca que los católicos vuelvan a la Iglesia. Con el eslogan Catholics come home, la campaña recoge sus frutos, consiguiendo que en varias ciudades de EE UU como Phoenix aumentara la frecuencia de feligreses un 12%.

En conclusión, la suya ha sido una fe a contracorriente. Su honestidad hacia esta herida abierta en la Iglesia católica ha hecho que en más de una ocasión este purpurado asumiera duras críticas que, si en un primer momento fueron vistas como imprudentes, después han sido seguidas por muchos colegas del colegio cardenalicio. En relación con la elección del próximo papa, piensa que la cuestión esencial para el sucesor de Ratzinger "será actuar contra estos abusos”.

Nativo de Lakewood (Ohio) en 1944, muy pronto se mudó con su familia a Pensilvania , donde con tan solo 12 años entró en un seminario franciscano. A los 21, O´Malley entra a formar parte de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, en la que es rebautizado como Sean, en honor de san Juan. Finalmente, recibe su ordenación sacerdotal el 29 de agosto de 1970, y tras unos meses es enviado a Washington. Allí enseña Literatura Española y Portuguesa y llega a fundar el Centro Católico Hispano, una organización cuya labor es ofrecer ayuda humanitaria a inmigrantes procedentes de América Latina.

En 1978, el cardenal William Wakefield Baum lo nombra vicario episcopal por Washington y en 1984 es nombrado obispo coadjutor de la diócesis de san Thomas, en las Islas Vírgenes, donde poco tiempo después se convierte en obispo diocesano. 15 años después, recibe el nombramiento episcopal por la diócesis de Fall River en Massachusetts. Tras un década, en 2002, es transferido a Florida y tan solo un año después el fallecido papa Juan Pablo II lo nombra arzobispo de Boston. Fue el ahora retirado papa, Benedicto XVI, quien lo nombró cardenal en 2006, con el título presbiteral de Santa María de la Victoria.