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Un purpurado sociable y extrovertido

Su contacto frecuente con la prensa convierte a este cardenal en uno de los rostros más reconocidos en Roma

Timothy Michael Dolan, cardenal y arzobispo de Nueva York.
Timothy Michael Dolan, cardenal y arzobispo de Nueva York. AFP

El cardenal Timothy Dolan ha revolucionado Roma en los días previos al cónclave. Durante este tiempo, el también arzobispo de Nueva York y presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, ha mantenido un contacto frecuente con los medios de comunicación, algo inusual por tierras vaticanas, y ha conseguido crear cierto misterio alrededor de la identidad del nuevo obispo de Roma. Además, nostálgico de su tierra, ha escrito una carta a sus feligreses neoyorquinos en la que les cuenta cómo está viviendo todo este tiempo en la capital italiana. En el relato, menciona, entre otras cosas, que ”el nombre más mentado por los cardenales es el santísimo nombre de Jesús” y  que “el nuevo papa hará un cambio radical en la Iglesia”.

Por esta conducta, Dolan es considerado como un purpurado genial, con buen humor y muy sociable. Según los expertos, este cardenal cuenta con buenas credenciales y contactos para conseguir ser papa. Uno de los corresponsales más importantes del Vaticano, John Allen, ha asegurado en el National Catholic Reporter   que “muchas reuniones de los cardenales comienzan siempre con una alegre broma de Dolan”.

“La aguda inteligencia de este cardenal concuerda perfectamente con la necesidad de comunicar la fe católica de una manera eficaz. Relajado ante las cámaras de televisión, a muchos les sorprende su postura expansiva y bonachona”, ha proseguido Allen.  “Aunque comparado con otros candidatos, Dolan carece de solemnidad”, ha concluido Allen. Su experiencia fuera de EE UU es muy limitada y tiene una escasa capacidad para hablar lenguas extranjeras.

Aunque para Dolan no todo son bromas, este cardenal ha llegado a criticar al presidente de EE UU, Barack Obama, por su financiación a los anticonceptivos y su postura ante el aborto. Además, tan sólo varios días antes de dirigirse a Roma, Dolan se enfrentó a tres horas de interrogatorio en Nueva York a puerta cerrada por posible encubrimiento de casos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes en Milwaukee, archidiócesis donde sirvió durante siete años.

Dolan es uno de los dos cardenales citados a declarar por casos de pederastia en EE UU, junto al cardenal Roger Mahony de Los Ángeles, que también participará en la elección del nuevo papa.

Nacido en San Luis el 6 de febrero de 1950 (Misuri), fue el mayor de cinco hermanos. Estudió Filosofía en el Cardinal Glennon College, un seminario asentado en su ciudad natal. Tras acabar, fue enviado al Colegio Pontificio estadounidense de Roma donde llegó a licenciarse a Teología Sacra y fue profesor en la Universidad Pontificia Gregoriana.

Tras varios años como párroco, comenzó un doctorado sobre la historia de la Iglesia Católica estadounidense en la Catholic University of America. Después llegó a ser profesor en varios seminarios hasta llegar a ser rector del Colegio Norteamericano.

Nombrado obispo auxiliar de San Luis por Juan Pablo II en 2001 y un año después arzobispo de Milwaukee (Wisconsin), llegó al cargo cuando la archidiócesis de este Estado se encontraba en un momento de crisis debido a la falta de liderazgo y a las denuncias de episodios de abuso sexual en los que estaban implicados algunos de sus sacerdotes.

Dolan decidió jubilar a los párrocos conflictivos e intentó subsanar la imagen que arrastraba la archidiócesis. Siete años después, y tras una labor ardua, fue transferido a Nueva York para servir a más de 2,5 millones de fieles. En esta ciudad está la segunda sede más grande en EE UU después de la de Los Ángeles.

En el año 2010 fue elegido por los obispos estadounidenses como presidente de la Conferencia Episcopal. Y finalmente, en el consistorio del 18 de febrero de 2012, el papa Benedicto XVI le nombró cardenal presbítero de Nuestra Señora de Guadalupe en Monte Mario.