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Fray Tomás, defensor de los migrantes, denuncia amenazas de muerte

El crimen organizado desafía al responsable de un centro del Estado mexicano de Tabasco

Fray Tomás González durante la visita a una comunidad.

Hace diez días, unos hombres se acercaron a dos migrantes centroamericanos que se albergaban en el refugio de Tenosique (Estado de Tabasco, en el sureste de México) y les dieron un mensaje muy claro: “Díganle al padre que vamos por su cabeza”. El padre es fray Tomás González, un franciscano de 39 años acostumbrado a dar asistencia a aquellos que atraviesan México en su camino hacia EE UU. “Me quedé muy preocupado cuando lo supe”, dice el clérigo por teléfono sin que le tiemble la voz. Sabe que está en la mira del crimen organizado por denunciar los abusos a los que someten a los migrantes que suben a la ‘Bestia’, el tren que usan los inmigrantes para cruzar México, e incluso los secuestros.

Solo hace dos años que fray Tomás llegó a Tenosique, aunque ingresó a la orden a los 18, y ya acumula amenazas de muerte. El municipio es la primera parada en territorio mexicano de los miles de sudamericanos y centroamericanos que atraviesan el país rumbo a EE UU. “Llegan andando desde la frontera con Guatemala, que está a 60 kilómetros de aquí, completamente deshechos, deshidratados, en unas condiciones terribles. Nosotros nos encargamos de darles la comida, bebida, hospedaje y un lugar para lavarse. Una asistencia humanitaria”, explica el clérigo.

Los franciscanos ya atendían en la parroquia a los migrantes antes de que fray Tomás llegara allí, pero la afluencia cada vez mayor - “antes llegaban dos o tres a la semana, ahora recibimos hasta 100 al día” - les llevó a abrir el hogar refugio. Lo bautizaron como La 72, en homenaje a los 72 migrantes que fueron asesinados en la masacre de San Fernando (Tamaulipas) en 2010. La elección de ese nombre dejaba claro que el objetivo de Fray Tomás y su equipo no era solo ofrecer un techo a los viajantes, sino también llamar la atención sobre los abusos que sufren.

Empezaron las denuncias públicas de desapariciones forzadas, de violaciones a mujeres, de extorsiones. “Para subir al tren llegan a cobrarles hasta 100 dólares por estación. Algunos pagan unos 5.000 dólares para conseguir llegar a EE UU”. Fray Tomás se encadenó frente al Instituto Nacional de Migración e inició una huelga de hambre para denunciar la situación. Y señaló como responsables no solo al crimen organizado sino también a las autoridades.

“El actual Gobierno, al igual que ocurrió con los del PAN, se confunde al plantear la política migratoria como una cuestión de seguridad nacional en vez de humanitaria. La solución no son los centros de detención, las políticas fronterizas ni la persecución de los migrantes, sino el libre tránsito. Lo único que buscan es llegar a su destino para poder trabajar”, explica fray Tomás.

La actividad en el albergue continúa a pesar de las amenazas, aunque dos voluntarios del equipo han dejado temporalmente el proyecto por razones de seguridad. Este martes hay pocos migrantes, puesto que la ‘Bestia’ pasó ayer y ha dejado el albergue casi vacío. Generalmente llegan jóvenes de entre 18 y 30 años procedentes de Centroamérica que permanecen en el refugio un par de días hasta que pasa el siguiente tren. Pero el religioso también ha recibido en La 72 a niños de diez años que viajaban solos, familias completas y mujeres embarazadas. Incluso se han producido dos partos, como el de una hondureña que viajaba con sus dos hijos y dio a luz en el albergue a la pequeña Estefany Zoe.

“Nos preocupa que puedan atacar el albergue con gente dentro”, reconoce el clérigo. Ha pedido ayuda a las autoridades que han destinado una patrulla de la policía municipal pero a fray Tomás le parece que “no tienen medios suficiente para enfrentarse al crimen organizado”. Así que ha recurrido a la prensa. ¿Tiene miedo? “Por supuesto”.