El nuevo presidente chino llega a África para despejar el temor de neocolonialismo

El país asiático se convirtió en 2009 en el primer socio comercial del continente

El presidente chino, Xi Jinping (i), y su homólogo tanzano, Jakaya Kikwete, hoy en Dar es Salaam. / EFE

Los africanos ven en general a China como un contrapeso a la influencia occidental, pero, a medida que la relación ha ido madurando, han surgido políticos y economistas recelosos. Lamido Sanusi, gobernador del banco central de Nigeria, ha advertido del riesgo de dejarse hipnotizar por Pekín. “China se lleva nuestras materias primas y nos vende los productos manufacturados. Esta fue la esencia también del colonialismo”, ha escrito en el diario británico Financial Times. “Los británicos fueron a África e India para garantizarse materias primas y mercados. África se está abriendo ahora de forma voluntaria a una nueva forma de imperialismo”, ha dicho. “Debemos ver a China como lo que es, un competidor”.

Por eso, ahora, China está intentando por todos los medios no ser percibida como una nueva potencia colonial. “El legado de Occidente es el sentimiento de que África debería darle las gracias, y que debería reconocer que no es tan buena como Occidente”, ha afirmado Zhong Jianhua, enviado especial del país asiático para África, informa Reuters. “Eso no es aceptable”. El nuevo presidente chino, Xi Jinping, se esforzará en hacer pasar este mensaje en el viaje que este lunes comenzó en Tanzania.

“África pertenece a los africanos”. “Al desarrollar relaciones con África, todos los países deberían respetar la dignidad y la independencia de África”. Han sido las frases contundentes y bien preparadas pronunciadas este lunes por el presidente chino, Xi Jinping, en un discurso en Dar es Salam –la mayor ciudad y capital económica de Tanzania-, en el inicio de su visita esta semana a tres países africanos. 

Xi Jinping pretende estrechar las relaciones con el continente, donde el país asiático obtiene gran parte de las materias primas que consume y cada vez coloca más productos manufacturados. Al mismo tiempo, quiere hacer frente a las voces que han surgido en algunos países africanos para pedir intercambios comerciales más equilibrados con Pekín. El presidente chino, que llegó a Tanzania el domingo, viajará también a Sudáfrica, donde asistirá a la cumbre de los BRIC –las principales economías emergentes del mundo-, y Congo-Brazzaville.

El viaje de Xi Jinping a África en su primera salida al extranjero desde que asumió la jefatura del Estado hace 11 días es visto como un reflejo de la suma importancia que da la segunda economía del mundo a las fuentes de suministro de petróleo y otros recursos minerales africanos. Xi y su equipo llegan procedentes de Moscú.

Xi, que ha llamado en su discurso a África “un continente de esperanza y promesa”, ha firmado en Tanzania 16 acuerdos comerciales, culturales y de desarrollo, que incluyen la mejora de puertos y hospitales, y la construcción de un centro cultural chino, informa France Presse. “La cooperación entre China y África es completa”, había dicho Xi antes de iniciar el viaje. “No importa que tenga muchos o pocos recursos (naturales), China trata de forma igualitaria y lleva a cabo una cooperación pragmática de forma activa, que beneficia a ambas partes”.

Los descubrimientos de grandes yacimientos han elevado las reservas conjuntas de gas en Tanzania y Mozambique a más de 180 billones de pies cúbicos. El grueso se encuentra en Mozambique.

Después de Tanzania, el mandatario chino viaja a Sudáfrica, donde los líderes de los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) tienen previsto reunirse martes y miércoles, y podrían apoyar los planes para crear un depósito conjunto de reservas extranjeras y un banco de infraestructuras. Esta propuesta pone de manifiesto la frustración que existe en algunos países emergentes por tener que depender del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, organismos que son considerados un reflejo de los intereses de Estados Unidos y otros países ricos.

El interés chino en África viene de lejos. En 1414, el almirante Zheng He navegó con una flota a lo largo de la costa oriental del continente, en un viaje destinado a hacer valer la fortaleza de China. Poco más hubo durante los siglos que siguieron. Pero en la década de 1950 y más adelante, Pekín respaldó los movimientos de liberación africanos que lucharon para desembarazarse del colonialismo occidental.

En las últimas décadas, China ha financiado y construido carreteras, hospitales, estadios, oleoductos y líneas de ferrocarril para lograr acceso a petróleo, bosques y minas de oro y uranio, entre otros. El año pasado, el entonces presidente chino, Hu Jintao, ofreció a África créditos por valor de 20.000 millones de dólares (15.380 millones de euros, al cambio actual) durante los siguientes tres años.

Organizaciones de derechos humanos y algunos gobiernos occidentales han criticado que Pekín apoya a Gobiernos africanos que violan las libertades, a cambio de conseguir contratos y recursos naturales. En particular, han citado su relación con el presidente de Sudán Omar Hassan al-Bashir, que está acusado de crímenes de guerra.

La Unión Europea ha rechazado lo que llama la táctica china de “la chequera” y ha pedido más transparencia a la hora de hacer negocios. Pekín ha respondido que Occidente trata a África como si fuera una colonia. “África quiere ser tratada de igual a igual, y esto es lo que muchos países occidentales no entienden o no quieren hacer”, ha asegurado Zhong.

El enviado especial para el continente ha reconocido, sin embargo, las críticas surgidas en algunos países por el empleo masivo de trabajadores chinos en los proyectos que llevan a cabo las empresas asiáticas en África en sectores que van de la minería a las infraestructuras. Se estima que hay alrededor de un millón. Zhong ha dicho que ha trasladado a las compañías que “no pueden emplear solo a trabajadores chinos”.

El comercio entre China y África fue de 200.000 millones de dólares (153.800 millones de euros) en 2012, según Pekín. Las importaciones chinas se han multiplicado por 20 en una década, hasta situarse en 113.000 millones de dólares (86.900 millones de euros) el año pasado. China se convirtió en el mayor socio comercial del continente en 2009.

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