Bruselas reitera que Portugal debe cumplir lo pactado para reducir el déficit

La troika concedió hace solo tres semanas a Lisboa una ligera flexibilización sobre el ajuste fiscal

El primer ministro Passos Coelho en su mensaje al país este domingo. / MARIO CRUZ (EFE)

Bruselas considera que el revés del Tribunal Constitucional al Gobierno portugués llega en el peor de los momentos. Primero, porque llueve sobre mojado. Las complicaciones para el primer ministro conservador, Pedro Passos Coelho, se hacen evidentes tras la resaca del rescate chipriota, que trajo de nuevo la zozobra a una eurozona que llevaba meses de relativa tranquilidad. Y segundo, porque la noticia de que Lisboa debe buscar una forma para tapar un agujero de 1.350 millones de euros —el coste de la paga extra a funcionarios y pensionistas y de los subsidios a desempleados que los jueces obligan al Ejecutivo a restaurar— se produjo antes de una reunión en la que los ministros de Finanzas de la Eurozona podrían hacer algún guiño a países rescatados como Portugal o Irlanda. La Comisión, además, insiste en que Lisboa no debe alejarse ni un milímetro de los compromisos ya pactados para reducir el déficit.

En un comunicado enviado a última hora del domingo, los responsables comunitarios mostraron su tranquilidad por la confirmación de que el Gobierno portugués mantiene el calendario de ajuste fiscal renegociado hace solo tres semanas. A la vista de que la recesión va a ser más dura de lo previsto, la troika —Comisión, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional— concedió a Lisboa una flexibilización, que permitirá que este año el déficit sea del 4,5% del PIB en lugar del 5,5%.

Pero las nuevas circunstancias –y los nuevos recortes anunciados ayer por Passos Coelho- hacen más difícil aún cumplir estos plazos. “Cualquier desvío de los objetivos del programa o su renegociación equivaldría a neutralizar los esfuerzos ya hechos por los ciudadanos portugueses y prolongar las dificultades del ajuste”, sostienen en Bruselas.

Pero la Comisión no solo muestra el palo: también enseña un trocito de zanahoria. Si Lisboa cumple, se podrá alargar el plazo de devolución del préstamo internacional de 78.000 millones concedido en 2011, “lo que facilitaría la vuelta de Portugal a los mercados financieros”. Esta decisión, señalan en Bruselas, se tomará pronto. Passos Coelho, en su esperado discurso televisado de la tarde ayer, anunció que pedirá esta medida de alivio.

Y la oportunidad para esta petición llega esta semana en Dublín, donde se reunirán los ministros de Finanzas europeos. Pese a ser un Eurogrupo informal, en el que no se suelen tomar decisiones definitivas, se podría relajar la presión a la que se ve sometida Lisboa. Los 17 ministros del euro insistieron el pasado 16 de marzo en su interés en ayudar a que Portugal vuelva a financiarse en el mercado, sin las muletas de la ayuda internacional. Para ello acordaron una extensión de los plazos de devolución de los préstamos. Pero falta poner cifras a esta decisión. Los detalles técnicos se decidirían en futuras reuniones, dijeron los ministros.

Fuentes comunitarias aseguraban ayer que estaban expectantes ante la comparecencia del primer ministro portugués. Deseaban saber si Passos Coelho ofrecería alguna clave para averiguar si Lisboa será capaz de seguir siendo el alumno aplicado de los rescatados, junto con Irlanda, frente a la díscola e impredecible Grecia. Pese a seguir las recetas que le dictan desde Bruselas, Berlín, Fráncfort y Washington, la economía portuguesa no levantaba cabeza. Y los recortes de gastos que ayer anunció el primer ministro no hacen sino llenar más de sombras el futuro.

El Gobierno anunció hace tres semanas que la mala coyuntura europea haría caer el PIB de su país un 2,3%, más del doble del pronóstico oficial anterior. El parón en los socios ha afectado con fuerza a su sector exportador. La tasa de desempleo, además, llegará al 19% a finales de año, pronosticaba el Ejecutivo de Passos Coelho el mes pasado. Bruselas, consciente de que los objetivos no se cumplen y de que el déficit se disparó el año pasado hasta el 6,6%, ha pospuesto el objetivo del 3% hasta 2015, en lugar de 2014, como estaba previsto.

Antes de que estallara la bomba portuguesa, estaba previsto que el encuentro del próximo jueves del Eurogrupo —el órgano que reúne a los ministros de la unión monetaria— se centrara en el rescate a Chipre; y que el Ecofin —los ministros de Finanzas de toda la UE— abordara los pasos necesarios para llegar a la unión bancaria.

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