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Conmoción en Marruecos ante la iniciativa de EE UU sobre el Sáhara

Palacio real y partidos rechazan que la ONU se ocupe de los derechos humanos

Rabat cancela unas maniobras militares con las fuerzas estadounidenses

Desembarco, el 9 de abril, de material militar de EE UU para las maniobras en el puerto de Agadir (Marruecos).

 

Marruecos rechazó tajantemente la iniciativa de EE UU de encargar a la ONU que supervise el respeto de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y suprimió las maniobras militares conjuntas con las fuerzas armadas norteamericanas African Lion 2013 previstas para finales de mes.

El proyecto de resolución sobre la antigua colonia española que Washington se dispone a presentar al Consejo de Seguridad de la ONU ha suscitado una auténtica conmoción en Marruecos que, por primera vez, se ha atrevido a tomar hoy una represalia simbólica contra la superpotencia, según informa la publicación digital Lakome.

Con anterioridad el rey Mohamed VI convocó, el lunes por la tarde, una reunión urgente en el palacio real de Fez de sus consejeros reales, del primer ministro, Abdelila Benkiran, de varios ministros y de los líderes de los partidos políticos con representación parlamentaria.

Aunque no nombra a EE UU, el comunicado publicado por el palacio real, al final de la reunión, denuncia “la parcialidad de esa modalidad de actuación unilateral” de la diplomacia norteamericana que “solo puede suscitar incomprensión y rechazo”.

La iniciativa estadounidense “rompe unilateralmente el espíritu de consenso que siempre caracterizó la búsqueda de una solución política justa” al conflicto del Sáhara, prosigue el texto. Concluye asegurando que Marruecos ya hizo los deberes porque “adoptó medidas voluntarias para la promoción y la protección de los derechos humanos en el conjunto de su territorio”.

El impacto de la propuesta norteamericana se mide en Marruecos con los titulares de la prensa de hoy lunes. “EE UU abofetea a Marruecos”, afirma en portada el diario independiente de Casablanca Ajbar al Youm mientras que en la cabecera del rotativo Al Ajbar se puede leer: “Los partidos políticos instan a unirse frente a los enemigos de la integridad territorial”.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice, entregó la semana pasada al Grupo de Amigos del Sáhara Occidental, formado por Francia, Rusia, el Reino Unido y España, el borrador de la resolución que será debatido el 22 de abril por el máximo órgano de la ONU y votado el 25. El texto estipula que la MINURSO, el contingente de la ONU desplegado en el Sáhara, deberá supervisar el respeto de los derechos humanos por parte de Marruecos y de su enemigo, el Frente Polisario. MINURSO es la única misión de paz que carece de competencias en esa materia.

Para intentar edulcorar la iniciativa de Washington la diplomacia marroquí se moviliza. El jefe del servicio secreto exterior, Yassin Mansouri, un consejero real, Taieb Fassi-Fihri, y el ministro de Exteriores, Saad Eddine el Othmani, estuvieron en Londres para entrevistarse con el secretario del Foreign Office, William Hague, según reveló el diario Ajdath Alyoum. Otros desplazamientos están previstos a Moscú y Pekín, capitales de países miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Rabat cuenta, ante todo, con Francia para edulcorar la proposición estadounidense.

La propuesta norteamericana concierne no solo el 75% del territorio del Sáhara, bajo control de Marruecos, sino la franja del desierto donde el Polisario ejerce su autoridad y también los campamentos. Rabat siempre ha sostenido que allí no se respetan los derechos humanos y que los refugiados son, en realidad, secuestrados. “De ahí que resulte difícil de comprender su rechazo de una propuesta que puede acabar otorgando mayor libertad a la población saharaui” del suroeste de Argelia, señala Ali Anouzla, director de Lakome.

Bernardino León, secretario de Estado español de Asuntos Exteriores, fue el primero que se pronunció en 2005, en Rabat, a favor de la ampliación del mandato de MINURSO para que abarque los derechos humanos. Desde entonces otros dirigentes socialistas, incluida la ministra de Exteriores Trinidad Jiménez, insistieron en ello, pero sin dar nunca pasos concretos pese a que España, expotencia colonial, tiene peso en la materia.

Preguntado, el lunes, sobre la opinión que merece a la diplomacia española la iniciativa de EE UU, la respuesta de la Oficina de Información Diplomática consistió en contestar que no la iba a comentar.

 

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