Los combates en Siria alcanzan el feudo del régimen

La oposición denuncia la matanza de decenas de civiles en una aldea. El Ejército mantiene su ofensiva sobre la ciudad de Homs

Bachar el Asad (derecha), el miércoles, en una rara aparición pública. / SANA (EFE)

Las tropas leales al régimen de Bachar el Asad están tratando de proteger a los alauíes que residen en la costa siria. Por primera vez en dos años el Ejército ha emprendido una intensa ofensiva en los suburbios y villas adyacentes a la ciudad de Banias, en el centro de litoral, un cinturón pobre, alejado del poderío empresarial del puerto, donde residen los suníes, mayoritarios en Siria pero alejados de los puestos de poder y base fundamental de la revolución contra el presidente. Los tanques del Gobierno circulan por las principales carreteras de la provincia del mismo nombre, según reporta el rebelde Ejército Libre de Siria (ELS), y se oyen disparos en el sur de Banias capital y en la cercana Maqreb, también zona suní.

Entre la tarde de ayer y la mañana de hoy han muerto al menos 38 personas por fuego de los soldados de Damasco, según datos de los opositores Comités Locales de Coordinación (CLC). A ellos se suman los entre 50 y 100 fallecidos en ejecuciones sumarias, a tiros o machetazos, denunciados ayer por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) en la aldea de Bayda, en las afueras.

Banias forma junto a Latakia y Tartus el llamado corazón alauí de Siria. Con poco menos de 40.000 habitantes, es suní solo en las afueras. Su núcleo, a lo largo del mar y del poderoso puerto con oleoducto incluido, es alauí. Allí la guerra no había golpeado y el Gobierno mantiene poderosos apoyos económicos. Un territorio a solo 190 kilómetros de Damasco que podría convertirse un día en refugio del presidente Asad, si se ve forzado a abandonar la capital, destaca la agencia AFP. Es su zona de origen –su padre, Hafez, nació en Latakia– y de ahí procede la mayor parte de la cúpula de su partido, el Baaz.

La guerra no había salpicado hasta ahora esta zona porque la presencia de alauíes fieles no hacía necesaria la represalia y porque los disidentes que circundaban la ciudad estaban notablemente mermados por las detenciones en masa y no contaban con un apoyo notable del ELS, en posiciones algo más alejadas. En Banias, como en Daraa, se produjeron algunas de las primeras manifestaciones contra Asad en la primavera de 2011, cuando las calles aún se llenaban de protestas pacíficas, cuando seis muertos en una manifestación recibían el calificativo de “matanza atroz” por parte del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Hoy la cifra de muertos del conflicto supera los 70.000.

La campaña de represión del Gobierno, en forma de arrestos arbitrarios, calló a la fuerza a los suníes de la región. Se produjeron “acciones de carácter sectario” con entrada de tanques, denunciaron los opositores, pero los muertos en dos años se cifraban, hasta ayer, en un centenar.

La Coalición Nacional Siria ha emitido un comunicado en el que acusa al Estado de “castigar” a aquellos primeros disidentes cuando se encuentran “totalmente desprotegidos”. La agencia oficial de noticias SANA informa, por su parte, de que en Banias se ha acabado con “terroristas” que “amenazaban” la seguridad nacional y “atacaron” a sus soldados. El OSDH reconoce que justo antes de la gran incursión de ayer, hombres armados atacaron en una carretera próxima un autobús cargado con tropas regulares, matando a siete uniformados e hiriendo a 20 más. “Pero los que han pagado son civiles, entre ellos al menos una decena de niños”, puntualiza la red opositora Sham en sus notas de hoy.

Según los Comités, la noche ha traído un nuevo triunfo del Ejército en el norte de Damasco, donde ha afianzado su control en Qaysa, en el borde oriental de la capital, una zona desde la que pueden proteger mejor la ruta al aeropuerto y que conecta con las carreteras del sur por las que los rebeldes reciben víveres, vía Jordania. El ELS contrarrestó esta información confirmando la toma de “diversas piezas de artillería” en Damasco y la muerte de 40 soldados en Alepo, ayer, en la Escuela de Ingeniería.

El lanzamiento de dos obuses por parte de los rebeldes sirios ha causado un incendio en un depósito de queroseno en el aeropuerto internacional de Damasco, han informado fuentes oficiales sirias. La agencia oficial SANA ha explicado que "terroristas" -término con que el régimen suele referirse a los combatientes rebeldes- han lanzado dos proyectiles de mortero, uno de los cuales ha impactado contra un depósito de queroseno, lo que ha provocado el incendio.

Según la agencia las autoridades locales han controlado el fuego y los vuelos en el aeropuerto "siguen con normalidad después del incidente". El CCL ha indicado que en el momento del incendio han estallado duros choques entre los combatientes rebeldes y las fuerzas gubernamentales.

Homs, donde ayer se inició una potente ofensiva de las tropas de Asad reforzadas con milicianos del grupo chií libanés Hezbolá, sigue esta mañana bajo el fuego, que se concentra en la carretera que une la ciudad con Hama. Tratan de cortocircuitar cualquier conexión entre grupos rebeldes en el campo.

Asad, afianzado en la capital, con menos deserciones en su Ejército, con el apoyo de Rusia y China aún vivo y con Occidente asustado ante la deriva islamista de sus opositores, tiene “renovadas confianzas” en no caer en esta revolución, añade AP.

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